jueves, 14 de febrero de 2019

TENGO UN DESEO


Hoy quisiera cruzarme con una mujer que no conociera, que no hubiera visto nunca en mi vida ni que  tuviéramos en común gente conocida o entornos sociales parecidos. Hoy quisiera cruzarme con una mujer así. Y que tuviéramos una similar curiosidad. No es delirio, suele suceder y me consta que a veces ha sucedido.
Hoy tengo ganas de poner la curiosidad a toda máquina. Llamar a mis sentidos y decirles que hay trabajo extra. Convocar a mi percepción y contarle que es necesario que se esmere al máximo.
Hoy tengo ganas de tener uno de esos combates entre reales y ficticios, donde hay que poner todo en juego. Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer que me convoque a la lucha de palabras, que me desafíe con afirmaciones y metáforas, que avance sobre mis ideas y decida los planos mentales y emocionales en los que nos vamos a encontrar.
Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer que dude igual que yo. Pero que se largue en el juego de diálogo y el pensamiento, que avance y avancemos en la erótica de las expresiones, miradas y  palabras, que traduzca y reciba el doble viaje de emociones, sentimientos y expresiones que tiene el sexo que no es explícito 
Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer así. Sé que es posible. Hacer el amor sin tocarse, debe ser una de las experiencias más apabullantes que se puedan conocer. Lo es más si sucede con una mujer que nunca viste en tu vida y te cruzaste por azar. Lo del cuerpo, si viene luego (y es probable que suceda) es lo de menos. Será solo un premio consuelo para el cuerpo, después de haber aguantado tanta tensión.


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Imagen de autor desconocido (lamentablemente). Se ruega colaborar si se conoce la autoría. 

LA GENTE NO CUMPLE AÑOS


La gente no cumple años. La gente cumple deseos,  entusiasmos, promesas y esperanzas de venturas. También cumple nostalgias por las promesas perdidas, por el fracaso que no quiere recordar pero lleva grabado en el cuerpo.
La gente no cumple años. La gente solo tiene un momento solemne para recordar (recordarse y recordarles a los próximos)  todo lo que quiso ser y todo lo que está dispuesto a ser.  Es una ceremonia solemne en la que no está permitido el recuerdo de los fracasos. Solo está habilitada la vía de las promesas en la autopista de la felicidad.
Todos cumplimos años. Pero no festejamos los años. Festejamos los años que vendrán. Y está bien. Toda persona de bien, solo se detiene en cuestiones de futuro. Porque es limpio, despejado y a disposición de las quimeras. El pasado es solo el arrabio de lo conseguido y lo que no fue.
La gente  no debería cumplir años. La gente solo debería cumplir deseos o promesas o quimeras o   rebeliones contra la desgracias del “Sin-Futuro”.
La única vida que tenemos está hecha solo de futuro y entusiasmo. Tal vez podamos ponerle algo de talento a ese entusiasmo, pero esa es otra historia. Lo cierto es que nuestra vida no está hecha de pasado. El pasado es solo una crónica de los deseos y quimeras que tuvimos alguna vez.
 La  única vida que tenemos está hecha de futuro. Y  es necesario que – al menos una vez al año – decidamos  hacer esas ceremonia necesaria, que nos convence que tenemos toda la fuerza  posible para llegar a ese futuro.
Un futuro que puede estar en la cima de algo  o solo hasta el próximo aniversario de los deseos. Pero eso ya es otra historia. 


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César Manuel Sarmiento - Imagen ©sarmiento-cms

martes, 22 de enero de 2019

VOLVAMOS Y REPASEMOS EL COMIENZO


Se puede ser flexible sin abandonar los principios. Se puede ser coherente en la negociación y no dejar la bolsa con los valores debajo de la mesa de debate.
Esta es una verdad que reconoce casi todo el mundo. Pero esos “todos” también afirman que es un ideal difícil de cumplir. Tantas veces se repite esta falacia que hemos terminado por creer que tenemos dos opciones. Se es intransigente de manera tonta y absurda hasta el hartazgo o se es un mercenario dispuesto a vender lo que no se tiene en cualquier ocasión y a cualquier precio.
En esas posiciones hay una alta cuota de cinismo, otro poco de pereza intelectual, otra de reafirmación de la propia ignorancia y mucha hipocresía para no confesar que se es un amoral en toda regla.
El diálogo es una de las primeras condiciones que indican que se ha avanzado algún tramo en nuestra evolución. Ese peldaño de crecimiento, el hombre y la sociedad no lo hicieron a costa de su integridad. Ese peldaño es el que sirvió – en sus comienzos – para empezar a construir la arquitectura moral del ser humano.
En estos tiempos de anatemas, condenas y descalificaciones, sería bueno recordar cómo fueron los comienzos del pensamiento. No los busque en el autoritarismo o en la arrogancia intelectual.
¡Ya ven…! Sócrates era todo lo contrario de eso que menciono.
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martes, 15 de enero de 2019

ARGENTINA NO SERÁ EL LUGAR DE MI DERROTA


Ese lugar en el extremo sur del continente americano, no será el lugar que me  verá derrotado. A ese enemigo lo conozco demasiado. Si alguna vez hay una derrota – si es que la hay – no será ahí. La derrota como la muerte, me verán en otro lado. Y ese lado lo elegiré yo.
Argentina  no será el país que me va a derrotar. Ni todas sus banderas ni todos los fanáticos que se proclaman dueños de la Argentina y celosos guardianes de la argentinidad. No será esa Argentina la que verá mi derrota.
Su pueblo me ha dado y me  dará tristezas y alegrías. En todo caso lo podré criticar o avalar, respaldar o contradecir,  acompañar o  intentar detenerlo.
Pero esos zigzagueos de la vida social, política y cultural, forman parte de los amores circunstanciales que un hombre pueda tener en su vida. Otras sociedades han llamado mi atención y he participado con esmero en la vida de ellas. Aún lo hago a la distancia. Porque el interés y  la preocupación por una comunidad, rompe los kilómetros y la coloca sobre tu mesa, cama o escritorio como si estuvieras ahí dentro.
A veces no estoy en Argentina, aunque mi vida cotidiana diga que estoy aquí. Tampoco estoy en Buenos Aires todo el tiempo. A veces estoy en La Pampa. Voy hasta el Río Colorado y revoloteo por los cauces secos del Atuel, ese río secuestrado. Otras veces me quedo en Córdoba, en Villa María y el río. Y muchos días me los paso en España. Estoy en la Plaza de Mina de Cádiz. A veces camino por Málaga, otras por Barcelona. Vuelvo a Jaén, las sierras de Segura y Cazorla. Y sigo viaje a Madrid.
La nacionalidad – como se sabe – es una circunstancia que el recién nacido no puede pronosticar.
Pero sobrevivir  a los embates del “orgullo nacional”  (esa escoria húmeda que a veces se instala en las comunidades hasta matarlas por asfixia)  es un signo de fortaleza que no todos se lo pueden permitir. Eso depende de las armas que le hayan sido entregadas el recién nacido, a poco de empezar a caminar. La filiación aquí es una contingencia positiva. La herencia moral y cultural es un valor que cotiza con los años.
Por eso digo que no será esta Argentina del “orgullo nacional” y todas sus banderas, ni su viejo y nuevo liberalismo ni sus falsas proclamas de libertad, las que me va a derrotar.
Tengo un país distinto. Mucho más fuerte que el que me han querido y siguen queriendo imponer. Es el país de mi infancia. Una infancia feliz, generosa, solidaria, comunitaria, participativa, festiva en las cosas simples, germinativa.
Ese país también es Argentina. Es otra Argentina. Sin  banderas ni abalorios. Simple, sencilla, desnuda, fértil y solidaria.

Eso también es Argentina. Aunque no haya registro, ni señal en la acelerada vida cotidiana de esta nueva sociedad. Una comunidad modelada por una comunicación masiva que promueve descomposición y traiciones, engarzados en adecuados trajes de moral republicana.


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Foto: sarmiento-cms

LA GRAN PÉRDIDA DE NUESTRO TIEMPO ES LA MEMORIA DE LA EMOCIÓN.


El tiempo de la inmediatez nos ha dejado huérfanos del placer. .
El rapidismo se ha llevado por delante el placer de vivir. Volver a vivir en lo inmediato, la emoción del instante fugaz que nos ha conmovido.
Todo es tan sencillamente veloz, que no queda espacio para el suspiro y la inspiración profunda. Esos breves movimientos del diafragma que llenan los pulmones de ilusión.
Cubren el cuerpo de innumerables puntos de emoción. Esa textura erizada que invade la piel y lo recorren en sucesivas sensaciones de frío y de calor. Producto de un breve estruendo de sentimientos, que no queremos que se pierdan, que se vayan. Y siempre pedimos que se repitan un poquito más.
Todo ocurre. Pero estamos ausentes. Instalados en la velocidad.
El repentismo ha copado nuestros sentidos. Ha estrangulado una parte de nuestros sentimientos. Y nos ha dejado ausentes de nosotros mismos.
Ausentes de nosotros mismos.
A veces. Y ojalá…
No sea para siempre.
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Imagen de Quint Buchholdz .

lunes, 26 de noviembre de 2018

¡ VUELVE AL CAMINO… !


La imaginación se enamoró de tu camino.
Y te lo robó
No llores el camino no caminado.
¡Quítaselo a la imaginación!
Vuelve al camino.
Empieza a caminar.
Y si no hay camino, fabrícate uno solo para caminar.
Ya habrá caminantes.
Vendrán los que te van a acompañar.

Ese camino que no has caminado ha dejado tantas huellas como todo lo caminado.

Esos caminos que no se liberan de tu imaginación,
han marcado tantos rumbos, que se extraviaron los horizontes.
Se perdió el horizonte. El horizonte te perdió a ti. Vos perdiste el horizonte.
Solo quedaron esas imágenes de mujer que te hicieron pensar que todo es posible.
Ella te seguirá así como la ausencia.
Yo seré eso que ahora no pudo ser.
Todo amor tiene un legado. Una yerra. Un después y para siempre.

La imaginación se enamoró del camino
Y te cegó

No llorarás el camino.
No te pesará lo no caminado.
No mirarás lo no recorrido.
Si insistes en mirar hacia atrás,
solo verás lo que la ilusión y tu imaginación te dejaron construir,
dejaste a medio construir, quisiste construir. Y lo que no fue.

No las maldigas por tu falta de decisión, por la ausencia de temple.
Recupera ese espíritu y vuelve.
¡Al camino… ¡  ¡Vuelve al camino!
Porque hacen falta caminantes
Y hay mucho camino por construir.

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Imagen:  Martin Munkacsi (Hungarian American, 1896-1963): Three Boys at Lake Tanganyika, 1931

jueves, 8 de noviembre de 2018

ALGO ESTÁ PASANDO Y NO ME LO QUIERO PERDER


Este ha sido el lema y motor principal en casi toda la vida que llevo recorrida. Y seguirá siendo el mismo seguramente hasta el final. Nada tiene más adrenalina que  los hechos del pensamiento que se cuecen en los huecos de la sociedad, en los espacio abiertos y cerrados, claros y oscuros de la una ciudad, un pueblo o una pequeña villa. Todo lo que ocurre en la vida de las gentes, es casi una droga a la que no me he podido sustraer.
Hoy es común en las redes que la gente viva pendiente de lo que hacen los otros. Pero eso es voyerismo, entusiasmo por fisgonear, ser espectador del deseo irracional de los otros por mostrar sus aspectos más íntimos. A mí lo que me moviliza no es eso. No es ver un culo o una instancia miserable en la vida de un ser humano. La sociedad, el conjunto de humanos que se mueve por diversas partes del mundo, producen cosas, hechos, acciones, vida y pensamiento. Eso es lo que me atrae y no me lo quiero perder.
Escribirlo,  describirlo, contarlo, fotografiarlo, dibujarlo y comentarlo con otros igualmente interesados como yo, es el placer real que me ha movilizado en todos los años. Tengo miles de papeles,  papelitos, fotos, dibujos, recortes, grabaciones y no sé cuántas cosas más de las cosas que le ha ocurrido a la gente de mi ciudad, de mi país y de otros sitios donde he vivido. Puedo decir que colecciono acontecimientos humanos. Tanto sea de los buenos acontecimientos como de los malos. Los recojo, los registro, los pienso, los analizo, los clasifico y los guardo. A veces ocurre que me olvido de ciertas cosas y… ¡de pronto…! Me encuentro con algunos de esos registros. Es sorprendente volver a observar eso que pasó, las cosas que se dijeron, los debates que se generaron y las ideas que surgieron.
Una de las cosas más emocionantes, es ver el crecimiento del pensamiento humano. Porque aunque parezca que no crece, que se queda estanco o retrocede, en realidad no es cierto. Desafío a cualquier a que vaya a una hemeroteca y busque en los archivos historias de la sociedad de hace 50 o 100 años atrás. Entonces verá los cambios abismales que han ocurrido. Lo que no ha cambiado es la condición humana. Pero ese debate es una historia más larga, empezando por definir qué es la condición humana.
Solo quiero decir  ahora que haber adoptado ese lema ha sido la decisión más importante de mi vida. La tomé siendo muy chico, a los once o doce años. Punto de referencia que indica que para tomar las grandes decisiones no hace falta ser un erudito sino tener una inquietud, ser consecuente con ella, ponerle ilusión,  entusiasmo y no importarte cuantos pasos has retrocedido hoy sino cuantos vas a avanzar mañana.
Ser bolichero de viernes y sábado a tiempo completo, vivir haciendo pose de galán extraviado y haciendo gala de experto bebedor de cerveza,  me habría dado más éxito con las mujeres. Ser un individuo formal, bien trajeado, disciplinado en los horarios y en las normas sociales, me habría dado más éxito en el mundo profesional económico. Pero no es e so lo mío. A mí me fascina estar atento a LO QUE ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO. Porque no hay nada que me movilice más, que estar con los ojos y la nariz metidos en ese agujero donde algo está pasando. Por eso también, he pensado algunas veces que mi lema podría ser “PAREN EL MUNDO QUE ME QUIERO SUBIR”, al revés que el famoso pedido de Mafalda. Aunque para mí, el lema más apropiado quizá sea “DEJENME VER EL MUNDO QUE LO QUIERO ESCRIBIR”. 

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Foto: Willy Ronis

martes, 6 de noviembre de 2018

POR QUÉ


La pregunta más breve, más aguda, más precisa, más certera, más profunda  que casi nunca tiene respuesta.

Por qué
El enigma de todos los enigmas, la curiosidad permanente, el reclamo preciso, la causa justa de la pregunta, el interés genuino.

Por qué
El fundamento, el impulso, la aceleración y el freno de todos los avances y retrocesos de la humanidad y sus circunstancias.

Por qué
Dos palabras que recortan el inicio, la indagación,  la identidad, la búsqueda consciente, inconsciente, de todos los miedos, todas las certezas, todos los caminos.

Por qué
El futuro no tiene pasado y el pasado no tiene futuro. O al revés.

Por qué
La mujer, el hombre, toda la humanidad
Por qué la vida.

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Imagen:  Ciudad de Nueva York, Museo Metropolitano ,1975 - Josef Koudelka



viernes, 2 de noviembre de 2018

LABERINTO


LABERINTO
A veces nos perdemos en nuestro laberinto.
Y otras veces vamos a perdernos en el laberinto de otro. 
La cuestión es que siempre salimos o llegamos presurosos en busca de la alegría.
Nos fabricamos un mundo de colores para mitigar el esfuerzo de escaleras, curvas y pendientes.
Así hasta perdernos en el laberinto de ese valor extraño llamado felicidad
Hoy es un día gris con filetes brillantes, acerados, en algún lugar de nuestro entusiasmo.
Está nublado y la llovizna de tanto en tanto, pone el tono melancólico aunque no triste.
El color del día es hondo y abovedado. Es luminosamente gris
Muchos hombres y mujeres han salido apresurados en busca de no se sabe qué, con la excusa de ir a trabajar, cumplir obligaciones de burocracia o satisfacer sentimientos banales.
Solo algunos han salido dispuestos a enfrentar el día. Porque para vivir, hay que estar decidido a doblegar al día, en su absurda obsesión por torcer las voluntades.
Los días urbanos no son igual a otros días. Lo natural aquí  son las normas, las reglas, la burocracia y la descendente moral que justifica su caída en nombre de la convivencia.
Pero en algún lugar de estos laberintos mundanos, humanos, urbanos,  hay almas inquietas, viajeras, festivas, inquisidoras del mal, curiosas de los afectos,  valientes en  las preguntas, dispuestas a las respuestas, deliciosas en la ternura, rebeldes por naturaleza, igual que la vida misma, antes que fuera burocráticamente urbana.
Hoy salgo apresurado igual que vos, ella y todos los anónimos con los que comparto mi realidad natural o virtual o paralela o retorcida.
Salgo apresurado a enfrentar el día  sin saber en qué laberinto voy a terminar. Tal vez sea el mío. Quisiera que fuera en el de ella.  Al final del día, solo quiero estar en su laberinto y perderme con ella.
Eso sí  es la vida. Natural, festiva, auténtica y generosa.

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Imagen de autor desconocido. Se agradece la información

viernes, 26 de octubre de 2018

POR SI ACASO, NO USES LA LÓGICA


Razonar y expresarse con cierta lógica – aunque sea elemental y rudimentaria – te genera serios problemas para comunicarte. Eso ocurre cada vez con más frecuencia. La dificultad ya es diaria y a veces se verifica por horas. La lógica de Aristóteles, el razonamiento elemental y descriptivo, de lo que la comprensión y el ojo humano ve, ya es historia.
La mayoría de las personas, tienen ahora una frecuencia única, indescriptible e indescifrable. Es tal su complejidad, que a veces ni ellos mismos la entienden. Por eso hay tanta gente en el mundo peleando consigo mismo. Discutiendo y contradiciendo sus propias afirmaciones. Todo ocurre en una frecuencia de tiempo muy corta. No hay involución ni evolución del pensamiento. No pudo haber tiempo para tanta contradicción. Se trata, sin duda, de una alteración del pensamiento. Explicaciones científicas no faltan y no siempre responden a la lógica.  
Visto así, es más sencillo comprender por qué hay momentos en que las diferencias de frecuencia, generan tanto ruido y descargas. Parece que un shock eléctrico va a producir una explosión entre los que están hablando. Vivimos asombrados por el denso aire de la locura cotidiana que nos impone las disrupciones del pensamiento general. 
Por eso, siempre es conveniente intentar primero el uso de las miradas. A veces la conjunción de la línea imaginaria cruzada entre los iris significa casi todo. Otras veces la gestualidad ayuda al entendimiento. Y en algunas ocasiones – aunque rara vez -  la palabra confirma el “encuentro” entre dos o más personas. Pero a veces no funciona así.
Si es una mujer, cualquier sea el grado de belleza, entonces es una tentación que no trae dificultad. Pero hay quienes se complican sin necesidad. Se impone al aspecto libidinoso y exuberante. Al final todo confluye con la expresión: “nos  vemos en la red”. Aquí es donde aparece el componente idiota de la condición animal y hace saltar cualquier lógica.
Si es un hombre, entonces ya se sabe. La primera mirada es para determinar quién es más  más alto, más lindo, más fuerte, más inteligente. La segunda mirada es para ver de qué se trata. Luego ya no hay diálogo porque se impone el sentido imperioso de arrastrar al otro en su dirección. En estos casos se impone la parte más imbécil del instinto animal.
Cualquiera sea el método y las circunstancias, no hay que confundir – mucho menos olvidar  - que  “Comunicar” no es el verbo de nuestro tiempo. “Comunicarse” es algo inexistente. Es una expresión hueca, vaciada y desautorizada por el nuevo paradigma de la tecnología de la comunicación.  Los verbos son Mostrar, Demostrar, Exponer, Ofrecer y Entregar.  El esquema de relaciones es algo parecido a  “Hacer de cuenta que…”, “Vivamos algo parecido a…”.
Combinar la auténtica realidad con las diferentes versiones, en las que vive la mayoría de la gente, es una tarea muy compleja. El  paradigma indica que se vive a un ritmo vivaz, tecnológico, moderno, dinámico, descontracturado y líquido que se derrama en un sinfín de ideas “felices”, que suelen no conducir a ninguna parte. Solo indican el camino para que pasen las horas en las mejores condiciones hedonistas. Único remedio para la ansiedad que produce este mundo líquido, vivaz, moderno, hiperactivo y progresivo en la funcionalidad que le toca ejercer a cada individuo.
En esos contextos, por si acaso, no conviene usar la lógica. No te servirá de nada. Ningún elemento del sinfín de ideas “felices” mantiene alguna relación con la lógica.
Hoy es 26 de octubre de  una primavera nublada. Y como es viernes,  he pensado antes de salir de casa en un par de cosas. Es un día de adrenalina (a veces de la buena, a veces de la que se ofrece en las ofertas, a veces de la que se presta por un día) en donde hay mucho improvisado queriendo ser un normal. Y también hay mucho reprimido queriendo ser un desatado. Todos esos volverán a ser “Otros” el día lunes. Y quizá unos “Nadies” en el mundo de la Red. Serán “Otros Nadies”. Pero no le busques la lógica, porque no se la vas a encontrar. Forma parte del paradigma. Es solo un ejemplo de la alteración constante y persistente del pensamiento y el sentimiento.



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Imagen de Levalet (Charles Leval) Street Art , París, Febrero de 2017.  

lunes, 22 de octubre de 2018

PIENSO, CONOZCO, LUEGO RECONOZCO


Que el futuro me pille confesado
Reconocimiento 1
Tengo que agradecer a todos los chicos lindos, hombres fuertes, tipos con destrezas, señores con solvencia, individuos con influencias y demás hombres destacados por su belleza o patrimonio.
Gracias a todos ellos, me dediqué a escribir, perfeccionar mi estilo, ensayar otras formas de comunicarme y cultivar algo así como “el verbo florido”. Todas esas artes menores y canallas, me han salvado de los desiertos afectivos. Esas destrezas vilipendiadas en el universo del Sentido Común, soslayadas por los administradores del espíritu de los hombres, condenadas a viva voz en nombre del progreso material, me han dado de comer.
El sentido inverso del espejo resultó productivo. Aprendí todo lo que no quería ser. Crecí en cada condena. Me hice mejor persona en cada sentencia. Hasta que un día me proclamé orgullosamente desigual, al margen de la  norma. Y así voy por la vida, con mucho más futuro que todos aquellos que compraron futuro al peso, por encargo o bajo receta.
Reconocimiento 2
No pretendo grandes cosas del mundo social que me rodea. Tanto el real como el virtual, que últimamente tiene más gravitación que el primero. Solo quiero que me tengan en cuenta y hago esfuerzos para no pasar desapercibido. Esto lo logro en los sitios donde no me importa tanto y fracaso estrepitosamente – una y otra vez – donde sí me interesa. Tal vez  ahí radiquen mis pequeños éxitos. Logros que suceden a pesar mío. Hay gente a la que no le merezco ni un segundo de observación. Me gustaría que fuera diferente, pero tal vez sea su “inteligencia” la que me envía un mensaje subliminal: no pierdas el tiempo con nosotros. A veces pienso que quizá sea así, entonces me distraigo con otras cosas.
Todo eso ha sido una constante en mi vida. Ya lo he naturalizado. No me da sobresaltos.
En todo caso, creo necesario dejar claro que no pretendo ni pretendí ser lindo, guapo, seductor o personaje con atributos irresistibles. Debo reconocer que varias veces lo  intenté y volví a intentar. Pero ya no lo hago más. Porque si en todos estos años, no lo he conseguido, debe ser porque la tarea es imposible o no tengo talento para eso. De todos modos, reconozco el esfuerzo que hacen los amigos por ver atributos en mi persona y mi figura que no atino a descubrir. Cosas que ya no me detengo en analizar. Temo que la conclusión sea que mis amigos también tienen alguna alteración que no puedo descubrir.
En fin… generosidad de alguna gente, que es de agradecer. Y no es necesario preguntar por qué.    
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San Telmo, 29 de junio de 2017

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Imagen: Obra del pintor polaco Igor Morski.

jueves, 18 de octubre de 2018

LA ESTACA CULTURAL


Me gusta hablar de la cultura en sentido antropológico. Pero detesto los debates en los medios que tengan a la cultura como objeto. Me gustan las tertulias desinhibidas entre amigos, donde la cultura pueda ser parte de la charla, pero detesto las tertulias programadas que tengan a la cultura como punto excluyente.
No se habla de cultura. Parece que se habla de cultura, cuando en realidad se habla de estereotipos y clichés, que sirven como estacas para marcar los estamentos sociales y sus comportamientos morales dentro de una sociedad. No se habla de cultura. Se expone erudición y enciclopedismo. Ambas cosas permiten a los participantes mantener breves combates dialécticos, que concluirán cuando una de las partes reconozca que la otra sabe más. Es así como en determinados círculos, surgen campeones de la tertulia cultural enciclopédica.
En demasiados casos se utiliza a la obra de arte como cuña, para diferenciar los niveles socioculturales de las personas. A mayor conocimiento, más alto es el lugar que se ocupa. Pareciera que cierto tipo de reuniones culturales estuvieran organizadas ex profeso. Porque no es la cultura lo que se persigue clarificar o recortar del conjunto de la realidad social para su análisis y mejor comprensión. Aunque son  abundantes en conceptos y exposiciones, no es lo cultural y su mayor o menor conocimiento lo que se persigue en esos debates. Solo se pretende marcar y destacar el lugar en la escala social que ocupa tal o cual persona.
El arte y sus manifestaciones se han desnaturalizado en su deriva moralizante, que indica el mayor o menor grado de evolución en la escala social. Se trata de una argucia de quienes ejercen poder dentro de esa sociedad. La diferencia la marca la evolución, el pensamiento, el conocimiento, y no el dinero o la propiedad material.  Pero también hay quienes hacen méritos para formar parte de ese círculo. Son los eruditos, solventes auxiliares de la propiedad. Son esos personajes que, si no tienen solvencia ni pueden conseguirla en lo que les queda de vida, entonces preparan su erudición enciclopédica para acceder al “Olimpo” del selecto grupo de privilegios.
En suma… Es una estrategia para marcar diferencias, estigmatizar al otro y verse a sí mismo como superior, en un escalón donde la palabra “Arriba” significa “Superior” en la evolución humana. En suma… Es una estrategia de la mezquindad. Es un abalorio social que utilizan los que nunca podrán comprender la profundidad del alma humana. Ahí donde se fabrica la cultura.
 San Telmo, 13 de enero de 2018.


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Imagen de autor desconocido tomada de Pinterest

martes, 16 de octubre de 2018

PÁJAROS DE ESPÍRITU LIBRE


Los pájaros son los únicos animales que el hombre no ha podido domesticar. Solo le han quedado las opciones de matarlos o encerrarlos. Ha domesticado los animales más grandes (por caso, los elefantes o las orcas) los más salvajes e irascibles (tigres, leones, serpientes) y los más mansos. También ha creado variedades de especies existentes (por caso, las ovejas, los vacunos, el caballo, el perro). Pero nunca ha podido con los pájaros. Son los animales de instinto libre, imposible de contener, capaces de quitarse la vida en el encierro a fuerza de golpearse en los barrotes de la jaula, como lo hace el gorrión.
Los pájaros son la única especie que el hombre ha querido imitar y no ha podido. Ha necesitado de artilugios, construcciones complejas, a veces enormes, que le permiten volar pero nunca como un pájaro libre. Los pájaros son los únicos que han desafiado con éxito los antojos, ocurrencias, necesidades y caprichos de los hombres. Los pájaros se han mostrado invencibles en su espíritu libre, que solo en la muerte son capaces de entregar. 


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Imagen de Christian Schloe (arte digital)

viernes, 5 de octubre de 2018

PENSAR O NO PENSAR. ESA ES LA CUESTIÓN


¿La gente elige o es elegida por las circunstancias?
¿La gente dispone o es dispuesta o es disponible?
Dice un señor llamado David Foster Wallace que " Aprender a pensar en realidad significa aprender a desarrollar cierto control sobre " cómo " y "qué" se piensa. Significa ser consciente y estar lo suficientemente atento como para " elegir" a qué cosas prestar atención y " elegir " cómo uno construye significado a partir de la experiencia". Tiene lógica la idea. Pero hace falta una decisión y capacidad de adaptación.
Pero tengo otra curiosidad que quizá tenga que ver con las preguntas del comienzo: ¿Pensamos o no pensamos?
Tal vez nunca pensamos o pensamos de a ratos o no nos damos cuenta que pensamos o no queremos pensar. Si no pensamos, entonces solo nos desplazamos en una sucesión de ficciones que pensamos que son nuestras utopías. Quizá sean impresiones del sentimiento. Golpes sucesivos de emociones que nos indican caminos posibles. Pero nosotros pensamos que pensamos.
¿Por qué pensar es tener ideas lógicas? Si es por eso yo nunca he pensado y juraría que hay miles de personas a las que les ha pasado lo mismo. Tengo un par de amigos sobre los que puedo afirmar – sin dudas – que ellos no pensaron nunca. ¿O tal vez sea al revés? Los dislocados que van en contra del sentido común (o el supuesto sentido lógico de los hechos y las cosas) son  los que piensan.
Porque en ciertas ocasiones hay que tener alguna estrategia para ir en contra del sentido común. Conozco gente que ha quedado tiritando por eso… ¿Esos no piensan? Porque es la acusación que reciben en todos los foros que conozco. Pero es muy posible que sean ellos los que piensan. No digo “Pensar a su modo”. Digo “Pensar”. Porque para ir en contra de algo hace falta tener una idea, un lugar o una causa que alcanzar. Y a veces, para lograrlo, hace falta eso que califican como No Pensar o Pensar Distinto o Pensar en Contra o Pensar A Pesar De.
Tengo la impresión de que es así como se empieza a pensar. Son como revoluciones incruentas en el interior profundo de unos mismo. Breves revoluciones diarias que nos mantienen en vilo y sostienen el instinto de  transformación. Rebeliones cotidianas que después de muchas luchas puede resultar  una superación,  aunque no se sepa muy bien qué es esa idea.
Luego vienen las normas y la lógica y la razón y todas esas cosas. Pero eso ya no es pensar. Solo es algo parecido a pensar. 

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River Walk of Carl Schurz Park, Photo by André Kertész, 1948

miércoles, 3 de octubre de 2018

QUIERO QUE ME TENGAN EN CUENTA.


(Declaración elemental de un hombre cualquiera)

No quiero que me adulen, que me consideren un líder (seguramente innecesario), que me cuelguen la camisa de conductor o guía, que me sumen como un fogonero o que se acuerden de mí cuando no tienen nada que hacer o su ocio se convirtió en hastío.

Tampoco me desespera que a veces no me escuchen ni presten atención a los comentarios banales que pueda hacer o a la exposición concisa de alguna idea que merecería una demostración más exhaustiva. Pero me angustia cuando los reclamos genuinos son escuchados como si se tratara de letanías de otro tiempo, como si las necesidades del alma o la vida material no fueran necesarias para la vida.

Lo único que pretendo es que me tengan en cuenta, que sepan que estoy, que no soy un número, muchos menos un cero, que camino y dejo huella, que hablo y digo pensamiento, que respiro y entrego vida, que merodeo la naturaleza como si fuera una parte – a veces me integro en ella y a veces la maltrato – y que voy por el mundo con una ilusión: salir de la estadística y que nos miremos de frente, todos juntos, para caminar mejor, hacia un futuro que nadie conoce pero que debemos construir y que depende – irremediablemente – de nosotros mismos.

(4 de febrero de 2015)

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Imagen tomada de Pinterest

lunes, 1 de octubre de 2018

LOS IGNORANTES AL PODER. LOS DEMÁS A REFUGIARSE


Cuando un ignorante se hace con el poder para decidir sobre las vidas de los demás, se convierte en un indecente y un inmoral.
En esos casos ya no es un ignorante, es un ambicioso holgazán que ha tomado el camino de las ventajas solapadas  de las venias, genuflexión y prebendas de los dominantes. Se ha pegado como lapa a los poderosos. Su objetivo es subir los peldaños de un sistema corrupto a base de exprimir su vida hasta la decadencia personal.
Persigue el perfume penetrante del poder hasta saturar su respiración. Quiere ser un igual en el estrecho cielo de los que mandan y deciden. Se prepara cuidadosamente en los modos de conducirse y perversidades varias. Se convierte en un maestro del doble lenguaje. Su única virtud es no tener virtud.
Las democracias occidentales modernas, para nuestra desgracia y muy a pesar nuestro, están llenas de estos personajes. Controlan países, dirigen ejércitos, ocupan altos cargos en todo tipo de instituciones, pero nunca tienen el suficiente poder como para manejar los centros financieros. Ese lugar les está vedado, aunque ellos se contentan con ser los primeros en la puerta de los ocultos despachos.    
Esos ignorantes que ya no son ignorantes, manejan nuestro mundo de hoy. En la letra del tango “Cambalache”, Enrique Santos Discépolo escribe: “(… ) LOS IGNORANTES NOS HAN IGUALAO (…)”. Pero eso fue hace tiempo, en 1934. Ahora nos controlan.
Mire usted su país, mire dentro de él, revise la lista de los que mandan y dígase a sí mismo, cuántos personajes de este tipo tiene en la canasta.
Por lo demás, conviene decir que un ignorante no es el que no sabe o carece  de conocimientos en cualquier disciplina. Es el que no quiere aprender, porque eligió otro camino para pasar por este mundo haciendo daño. 
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Imagen: André Kertész. Place de la Concorde, París, 1928. 

miércoles, 26 de septiembre de 2018

PIENSA EN EL OTRO


Hay días en los que es más lindo dar un beso que recibirlo. Abrazar a ser abrazado. Mirar al otro antes que a uno mismo. Porque hay días en los que pensar en el otro, también es una forma de pensar en uno mismo. Porque no siempre alterar y alborotar el ego es quererse en serio. Adularse sin sentido produce solo fascinación por algo que uno no es. Porque alentarse a luchar por un camino que se desconoce, no se eligió y no se sabe para qué se está ahí, es simplemente alegoría de la estupidez, eso que llaman “autoayuda”.  

Hay días que es mejor pensar en el otro. Hay días en los que pensar en el otro, es la mejor forma de llegar a uno mismo. Y si a ese otro no lo tienes  cerca, no importa. Piénsalo tanto, invócalo tanto, que al final lo llevarás puesto en el cuerpo por el resto del día.

Así es cuando se ama, quiere o desea al otro. Así pueden ser los días en los que uno no quiere que  todo sea  disperso, anodino, triste, deshilachado, hasta  terminar enredado en madeja de nada.
Piensa en el otro, piensa en besarlo y abrazarlo. Piensa y dale rienda suelta al sentimiento. Lárgate a la carrera a buscar ese otro que te hará bien.

(papeles de Diego Bugallo)
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Street art. Imagen de Buenos Aires

miércoles, 19 de septiembre de 2018

¡YO SOY!


La clave del poder la puedo resumir así
 ¡¡YO S OY!!
Dos palabras y el énfasis suficiente como para que te escuches. Si hace falta, entonces grítalo hasta que los pulmones parezcan un diapasón.
Si puedes creértelo, entonces habrás abandonado el anonimato al que te han condenado todos los que tienen poder. Habrás roto ese caparazón que se fue formando alrededor o encima tuyo. Porque quisiste, porque no quisiste y te lo fueron imponiendo con  frases y gestos generosos de un amor de cartón piedra. Por  la educación que recibiste, por transferencia de anonimato general en una sociedad que entiende que aplicar el Sentido Común es igual a la obediencia.
Por la razón que sea, no estás obligado y obligada a seguir asintiendo los mandatos del poder. Esas órdenes indoloras que grupos y personas se transmiten a diario bajo el argumento del amor infinito.
Ya puedes sacudirte todo eso. Descubrirás que no estás muerto o muerta, que has sobrevivido a todo eso. Pero es preciso que interiormente te repitas una y otra vez:
¡¡YO SOY!!
(papeles de diego bugallo)


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Imagen de autor desconocido tomada de Pinterest

viernes, 14 de septiembre de 2018

¡QUE SE ABRA LA PALABRA!


Que se abran las ventanas, se corran las cortinas,  se deje entrar la luz a todos los rincones de las casas. Que se abran las puertas de la biblioteca para dejar entrar a los palabristas. Que se los deje entrar para que llenen el aire de palabras, para que digan sus palabras, las canten, las reciten, las compartan.
Que todos los espacios se abran para dejar entrar a la palabra, para escuchar a los palabristas cargados de ritmos con palabras de aventuras, historias, sueños, desventuras, pesadillas, leyendas, y cuentos infinitos. Dejemos que los palabristas abran la palabra. Y con ella, dejemos que se abra nuestra vida hacia el mundo imaginado, intenso, agitado, expectante y abierto a todo lo que se pueda descubrir.
Abramos la vida y pongámosle palabras. Abramos la palabra y pongámosle vida.
Abramos nuestra imaginación, inventemos una historia y pongámosle palabras. Palabras simples, sencillas, austeras, de  belleza cotidiana. Sigamos a los palabristas, copiemos su entusiasmo, aprendamos su música y solo pidamos que cuando partan, nos dejen un puñado de palabras para poder imitarlos y sostenernos en los juegos de hoy y para siempre.


Este texto fue escrito para responder a una convocatoria de la Biblioteca Teresa Pérez de Santa Rosa (La Pampa) a escribir sobre la palabra. 





Imagen: antiguo afiche de fantasía abstracta en globo, tomada de Pinterest  

miércoles, 5 de septiembre de 2018

AQUÍ SOLO SE DEVALÚA LA VIDA Y EL PENSAMIENTO


En Argentina lo que se devalúa es el pensamiento, las ideas,  el respeto por el otro, la solidaridad, el patriotismo, el sentido de  grupo, el valor de la ciudadanía, las leyes, la constitución, el acuerdo básico de convivencia, la educación, el trabajo, el salario, la investigación, la cultura. En la Argentina de hoy, lo único que se devalúa de verdad es la vida y el pensamiento. Se trituran los esfuerzos que motorizan la esperanza y al futuro se le da una muerte canalla, por sorpresa y en la espalda.

El texto no pretende ser un  alegato, un canto desesperado, una denuncia desde la rabia. El texto es solo la descripción pormenorizada de los efectos que tienen en la sociedad, los desvaríos conscientes e inconscientes de los Señores del Poder.  Y los Señores del Poder no son una entelequia en la mecánica del razonamiento. Los Señores del Poder  son los dueños económicos de Argentina. Ellos y su personal administrativo. Ellos y su ejército de alcahuetes. Los Señores del Poder son los dueños y administradores únicos de la moral imperante y admitida como válida, como única.

La vida cotidiana de un argentino medio, promedio, normal y corriente, parece que se desarrolla dentro de un Archivo Histórico Nacional. Vive, muere,  revive, muere y vuelve a vivir los mismos sucesos y procesos desde el origen de los orígenes. Un argentino de hoy vive en el mismo escenario social, económico y político que sus padres, sus abuelos y bisabuelos. En las calles de las grandes urbes (Buenos Aires por ejemplo) se mantiene el ritmo agitado de lo cotidiano. Pero mentalmente la velocidad es de vértigo. Las decisiones políticas y económicas que condicionan su vida,  lo dejan en estado de shock.

No se recupera del primer golpe, que ya tiene frente a sí el segundo. Y antes que pueda sacudirse el dolor de los dos primeros, ya tiene en la nuca el tercero. Y el cuarto al abdomen. Y el quinto a la nariz. El argentino medio, corriente y normal de hoy, tiene el pensamiento herido, tal vez sangrando. Tiene el pensamiento desmayado por los golpes. El argentino de hoy no puede pensar. Porque los Señores del Poder lo han aplastado con normas y medidas sociales y económicas. Le han impuesto el miedo y la incertidumbre a las horas de su día. Han dejado su futuro entre paréntesis. Le han advertido que debe tener esperanza, está obligado a tener esperanza. Pero lo han remarcado que  no puede ser su esperanza, la de su familia, su grupo de pertenencia.  No puede ser la esperanza  que se cuece en el amor o la esperanza de sus hijos. Está obligado a tener esperanza en el éxito de los Señores del Poder. Esos que miran por el bien de todos, empezando por sí mismos. Esos que cuidan la moral y los valores de todos, empezando por imponer la propia a rajatabla y sin chistar.

El argentino de hoy lleva meses escuchando las noticias que antes – en otras décadas, en otro tiempo, con otros Señores del Poder – escucharon sus padres. Y antes ya habían escuchado sus abuelos y bisabuelos. Se les habla de trabajo digno, al tiempo que reciben  noticias de despidos. Se les habla de hacer esfuerzos económicos, al tiempo que se les van vaciando los bolsillos. Se les habla de nuevos rumbos y un nuevo país, al tiempo que las relaciones sociales y laborales retroceden en siglos. Se les habla y promete de todo, al tiempo que se van quedando sin nada.

Todas esas generaciones desde 1890 hasta hoy, han escuchado el mismo reclamo y el mismo pronóstico: “si somos capaces de unirnos, trabajar duro y con la mirada puesta en nuestro objetivo, en 20 años tendremos un nuevo país, una nueva sociedad”.  Los más longevos tienen el privilegio de escuchar el mensaje varias veces en su vida personal y laboral. Es el caso de mi padre, que empezó a trabajar a los 14 años y murió a los 92. Todos ellos,  todas esas generaciones, vivieron siempre en la promesa y el esfuerzo, jamás en los hechos y en la realización.

Los Señores del Poder nunca tuvieron más proyecto que un Discurso. Jamás se `propusieron construir nada. Prueba de ellos es que Argentina  entra en una profunda crisis cada 15 o 20 años. Es algo así como licuar, absorber o diluir el esfuerzo colectivo de una generación. A esos procesos agudos se los llama Crisis Económica  y tiene en la Devaluación  de la Moneda su expresión. Algo así como la fiebre que denota una infección en alguna parte del cuerpo. Tras siglo y medio de búsqueda, no se encuentra la infección ni sus causas. Todo indica que las verdaderas razones de la enfermedad son los Buscadores de las Causas, personajes afectados de un mal endémico del sistema: Son adictos a la acumulación del esfuerzo colectivo en beneficio propio.

En este perfeccionado sistema creado, ordenado, administrado y controlado por los Señores del Poder, las noticias (aún los chimentos o sobre todo) son parte fundamental del engranaje. Vuelan los informes sobre devaluación del peso, la gente recibe a diario decenas de consejos útiles para afrontar la crisis, recomendaciones diversas para proteger inversiones,  sugerencias para apuntalar el futuro, toneladas de breves inquietudes sobre qué hacer para no alterar la vida. Todo confluye en agudizar el panorama de crisis, al tiempo que se van desmantelando las principales estructuras de la sociedad. Esas estructuras que construyó la misma sociedad con  su esfuerzo, para beneficio de todos. Esas estructuras que garantizan que las personas puedan trabajar, estudiar, resolver sus problemas de salud, instruirse, investigar, pensar, planificar un futuro propio y tener esperanza. Pero no cualquier esperanza, sino la suya propia, la que fue capaz de imaginar y se siente capaz de construir. Porque ser  artífice del propio futuro, forma parte de tener esperanza.

Mientras a la sociedad se la mantiene ocupada con las noticias de Crisis y Cómo Salir de la Crisis, en realidad se la está llevando como un zombi a la peor de las crisis que una sociedad pueda tener. Esas crisis en donde sus miembros dejan de pensar, dejan de estudiar, se curan como pueden, se alimentan con lo que tienen a mano, no planifican más allá de siete días y el mejor futuro que pueden imaginar es el de tener fuerzas para seguir creyendo que algún día, tendrán futuro.

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Imagen de autor desconocido, tomada de Pinterest. Se atribuye a André Kertész, pero tengo mis dudas.

lunes, 3 de septiembre de 2018

SOLO TIENES QUE MIRAR HACIA ADENTRO.


Escuché una frase que me impactó y luego me sorprendió. Dijo: “un libro es un objeto, por el cual podemos escuchar a los que no están a través de la mirada”. ¡Claro! Dije, luego de pensar unos minutos. Cuando leo toda esa sucesión de signos no hago otra cosa más que imaginar voces. Entonces recordé, se puso en evidencia, que mientras leo les cambio la voz a los personajes. Incluso siento que el escritor me habla en un tono diferente.

En fin, pura imaginación que yo tenía reservada exclusivamente a las imágenes. Siento el sonido del mar “En la costa de Valencia” y el aire fresco en “Regreso de pesca”, ambos de Joaquín Sorolla. Es muy fuerte esa sensación, porque las obras están en el Museo de Bellas de Buenos Aires, en una sala poco iluminada y un entorno radicalmente opuesto a un ámbito natural.

Recordé entonces que con el personaje de Nick Adams, en los relatos de Hemingway, yo tenía un trato casi de amigos. Y en cierto modo, alguna vez creí que me podía parecer al personaje de “Adiós a las armas” o quizá creía que me iba a enamorar como él lo había hecho. Si sabía y había sentido perfectamente las escenas, los ruidos, los tonos de voz, la respiración y las tensiones y emociones de “París era una fiesta”. Libro al que todo el mundo considera una obra menor, pero para un adolescente que quiere ser periodista es como la “Biblia”.

No voy a hacer una lista y contar todas las veces en las que los personajes estaban sentados junto a mí. Pero esa reflexión del comienzo es distinta. Es dialogar con ellos, saber que te están interpelando, que los podes tocar, están al alcance de tu mano, con el simple esfuerzo de saber mirar y escuchar el ruido interior que tiene la sucesión de letras, que son el camino que te lleva a donde el escritor y sus personajes te proponen y donde vos querés estar.

Ahora mismo tengo ganas de tomar café con Macedonio Fernández. Pero el bar La Perla de Once no está más. En el nuevo bar, la imaginación y las ilusiones son asesinadas sin piedad en la puerta, antes de abrir. Será entonces en el bar Británico o en el café de los Hermanos Cao. Se parecen al viejo bar La Perla. Los entornos ayudan, aunque no son determinantes como ya he comprobado con Sorolla.

Lo importante es que ahora sé que las letras también respiran. Igual que yo. Esos personajes también respiran igual que yo.  Lo sabía. Alguna vez lo he definido artísticamente, como un pensamiento de raíz intelectual, pero nunca pensé que me era tan propio.

Ahora sé que ellos me hablan y yo los escucho con mis ojos. Hasta puedo dialogar. Me responden más cosas de las que puedo preguntar. Todo depende de saber mirar, dónde mirar y sentir las voces interiores. Es simple, solo tienes que mirar hacia adentro.

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Imagen tomada de El Libro de los Libros de Quint Buchholz