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jueves, 21 de marzo de 2019

OCURRENCIAS… PEDAZOS DE POEMAS


Todos los días borroneando. Escribiendo cosas por acá  y por allá, en la casa, en el escritorio, en el autobús, en la calle, en el mercado, en el café o cualquier otro lugar. Cuántas veces hubo que detener la marcha en una esquina, solo para anotar lo que se acaba de ocurrir. Anotar para que no se pierdan las palabras, para que no se mezclen las frases en la memoria, para que el verbo se quede quieto, ahí donde el pensamiento lo ha puesto. Y si no se puede anotar, entonces ya se sabe: repitiendo y repitiendo mentalmente las frases o versos hasta que se grabe. Como un loco, pero caminando con cara de cuerdo.  
Al  final, quizá no sean más que un par de frases que solo prometen que habrá más. Pero la frase tiene cuerpo y entidad, entonces  podría ser un poema de verdad. O tal vez no. O tal vez sí. Y en eso transcurren los días sucesivos y sus viajes. En el  tiempo, se van acumulando una gran cantidad de ocurrencias o de "pedazos de poemas". Ese es el mejor nombre que pueden tener estas frases. Quizá por eso,  nunca desaparecen.
Eso es lo que son esos textos breves, esas frases, esas palabras que parecen que no dicen mucho, que se presentan como metáforas de buena sonoridad o frases que impactan. Todos esos trozos de poemas o relatos, en realidad son porciones de realidad,  de pensamientos, ocurrencias,  urgencias por declarar algo, precipitaciones e incontinencias que se sirven como tazas de café. Son raciones de “Entusiasmo por Contar”, “Trozos de Vida” que se ven, que se muestran, pero que en verdad, son la punta de algo con mucha profundidad. Pueden imaginar el resto, con absoluta libertad. Pero  es  importante que sepan cómo empieza este juego de imaginar. Antes hubo que escribir y antes de antes hubo algo que encendió una chispa que dio lugar a una frase, que se extendió en otras frases  y después en otras frases. Armando una enredadera de historias o un bosque de árboles complejos cargados de palabras seductoras, atractivas, impactantes. En todo ese proceso hay vida, mucha vida. Y hay algunos dispuestos a contarla  porque hay muchos otros dispuestos a escuchar.
©César Manuel Sarmiento            
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Imagen: Obra de Quint Buchholz

viernes, 8 de marzo de 2019

EL LIDERAZGO ÁRIDO Y EL SÓRDIDO SOMETIMIENTO


“Allí, con firme juicio gobierna con acierto el padre, marido y señor. Colmándolo de prosperidad como guardián, guía o juez”.
Estas dos frases resumen con precisión la moral en la familia burguesa.
Concentran la explicación de porqué millones de hombres han sido condenados a un  liderazgo árido, vacío y castraste de sus posibles talentos.
Al mismo tiempo que es la definición exacta de la esclavitud a la que ha sido sometida la mujer dentro de esa institución llamada “matrimonio”.
Las dos frases son la causa y explicación de porqué se han truncado tantas vidas en el aspecto más distintivo de la condición humana: la imaginación, la capacidad creadora y transformadora.
Estas dos frases son  las columnas de la estructura de un edificio en donde en apariencia se cuida, se  protege y se ofrece seguridad. Pero en ese universo distorsionado por los desvarías de  la  razón, a esa estructura se le llama felicidad.
Hoy, todos sabemos que no lo es.


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Foto: Robert Doisneau. 13 de octubre de 1988

jueves, 14 de febrero de 2019

TENGO UN DESEO


Hoy quisiera cruzarme con una mujer que no conociera, que no hubiera visto nunca en mi vida ni que  tuviéramos en común gente conocida o entornos sociales parecidos. Hoy quisiera cruzarme con una mujer así. Y que tuviéramos una similar curiosidad. No es delirio, suele suceder y me consta que a veces ha sucedido.
Hoy tengo ganas de poner la curiosidad a toda máquina. Llamar a mis sentidos y decirles que hay trabajo extra. Convocar a mi percepción y contarle que es necesario que se esmere al máximo.
Hoy tengo ganas de tener uno de esos combates entre reales y ficticios, donde hay que poner todo en juego. Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer que me convoque a la lucha de palabras, que me desafíe con afirmaciones y metáforas, que avance sobre mis ideas y decida los planos mentales y emocionales en los que nos vamos a encontrar.
Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer que dude igual que yo. Pero que se largue en el juego de diálogo y el pensamiento, que avance y avancemos en la erótica de las expresiones, miradas y  palabras, que traduzca y reciba el doble viaje de emociones, sentimientos y expresiones que tiene el sexo que no es explícito 
Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer así. Sé que es posible. Hacer el amor sin tocarse, debe ser una de las experiencias más apabullantes que se puedan conocer. Lo es más si sucede con una mujer que nunca viste en tu vida y te cruzaste por azar. Lo del cuerpo, si viene luego (y es probable que suceda) es lo de menos. Será solo un premio consuelo para el cuerpo, después de haber aguantado tanta tensión.


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Imagen de autor desconocido (lamentablemente). Se ruega colaborar si se conoce la autoría. 

LA GENTE NO CUMPLE AÑOS


La gente no cumple años. La gente cumple deseos,  entusiasmos, promesas y esperanzas de venturas. También cumple nostalgias por las promesas perdidas, por el fracaso que no quiere recordar pero lleva grabado en el cuerpo.
La gente no cumple años. La gente solo tiene un momento solemne para recordar (recordarse y recordarles a los próximos)  todo lo que quiso ser y todo lo que está dispuesto a ser.  Es una ceremonia solemne en la que no está permitido el recuerdo de los fracasos. Solo está habilitada la vía de las promesas en la autopista de la felicidad.
Todos cumplimos años. Pero no festejamos los años. Festejamos los años que vendrán. Y está bien. Toda persona de bien, solo se detiene en cuestiones de futuro. Porque es limpio, despejado y a disposición de las quimeras. El pasado es solo el arrabio de lo conseguido y lo que no fue.
La gente  no debería cumplir años. La gente solo debería cumplir deseos o promesas o quimeras o   rebeliones contra la desgracias del “Sin-Futuro”.
La única vida que tenemos está hecha solo de futuro y entusiasmo. Tal vez podamos ponerle algo de talento a ese entusiasmo, pero esa es otra historia. Lo cierto es que nuestra vida no está hecha de pasado. El pasado es solo una crónica de los deseos y quimeras que tuvimos alguna vez.
 La  única vida que tenemos está hecha de futuro. Y  es necesario que – al menos una vez al año – decidamos  hacer esas ceremonia necesaria, que nos convence que tenemos toda la fuerza  posible para llegar a ese futuro.
Un futuro que puede estar en la cima de algo  o solo hasta el próximo aniversario de los deseos. Pero eso ya es otra historia. 


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César Manuel Sarmiento - Imagen ©sarmiento-cms

martes, 22 de enero de 2019

VOLVAMOS Y REPASEMOS EL COMIENZO


Se puede ser flexible sin abandonar los principios. Se puede ser coherente en la negociación y no dejar la bolsa con los valores debajo de la mesa de debate.
Esta es una verdad que reconoce casi todo el mundo. Pero esos “todos” también afirman que es un ideal difícil de cumplir. Tantas veces se repite esta falacia que hemos terminado por creer que tenemos dos opciones. Se es intransigente de manera tonta y absurda hasta el hartazgo o se es un mercenario dispuesto a vender lo que no se tiene en cualquier ocasión y a cualquier precio.
En esas posiciones hay una alta cuota de cinismo, otro poco de pereza intelectual, otra de reafirmación de la propia ignorancia y mucha hipocresía para no confesar que se es un amoral en toda regla.
El diálogo es una de las primeras condiciones que indican que se ha avanzado algún tramo en nuestra evolución. Ese peldaño de crecimiento, el hombre y la sociedad no lo hicieron a costa de su integridad. Ese peldaño es el que sirvió – en sus comienzos – para empezar a construir la arquitectura moral del ser humano.
En estos tiempos de anatemas, condenas y descalificaciones, sería bueno recordar cómo fueron los comienzos del pensamiento. No los busque en el autoritarismo o en la arrogancia intelectual.
¡Ya ven…! Sócrates era todo lo contrario de eso que menciono.
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martes, 15 de enero de 2019

ARGENTINA NO SERÁ EL LUGAR DE MI DERROTA


Ese lugar en el extremo sur del continente americano, no será el lugar que me  verá derrotado. A ese enemigo lo conozco demasiado. Si alguna vez hay una derrota – si es que la hay – no será ahí. La derrota como la muerte, me verán en otro lado. Y ese lado lo elegiré yo.
Argentina  no será el país que me va a derrotar. Ni todas sus banderas ni todos los fanáticos que se proclaman dueños de la Argentina y celosos guardianes de la argentinidad. No será esa Argentina la que verá mi derrota.
Su pueblo me ha dado y me  dará tristezas y alegrías. En todo caso lo podré criticar o avalar, respaldar o contradecir,  acompañar o  intentar detenerlo.
Pero esos zigzagueos de la vida social, política y cultural, forman parte de los amores circunstanciales que un hombre pueda tener en su vida. Otras sociedades han llamado mi atención y he participado con esmero en la vida de ellas. Aún lo hago a la distancia. Porque el interés y  la preocupación por una comunidad, rompe los kilómetros y la coloca sobre tu mesa, cama o escritorio como si estuvieras ahí dentro.
A veces no estoy en Argentina, aunque mi vida cotidiana diga que estoy aquí. Tampoco estoy en Buenos Aires todo el tiempo. A veces estoy en La Pampa. Voy hasta el Río Colorado y revoloteo por los cauces secos del Atuel, ese río secuestrado. Otras veces me quedo en Córdoba, en Villa María y el río. Y muchos días me los paso en España. Estoy en la Plaza de Mina de Cádiz. A veces camino por Málaga, otras por Barcelona. Vuelvo a Jaén, las sierras de Segura y Cazorla. Y sigo viaje a Madrid.
La nacionalidad – como se sabe – es una circunstancia que el recién nacido no puede pronosticar.
Pero sobrevivir  a los embates del “orgullo nacional”  (esa escoria húmeda que a veces se instala en las comunidades hasta matarlas por asfixia)  es un signo de fortaleza que no todos se lo pueden permitir. Eso depende de las armas que le hayan sido entregadas el recién nacido, a poco de empezar a caminar. La filiación aquí es una contingencia positiva. La herencia moral y cultural es un valor que cotiza con los años.
Por eso digo que no será esta Argentina del “orgullo nacional” y todas sus banderas, ni su viejo y nuevo liberalismo ni sus falsas proclamas de libertad, las que me va a derrotar.
Tengo un país distinto. Mucho más fuerte que el que me han querido y siguen queriendo imponer. Es el país de mi infancia. Una infancia feliz, generosa, solidaria, comunitaria, participativa, festiva en las cosas simples, germinativa.
Ese país también es Argentina. Es otra Argentina. Sin  banderas ni abalorios. Simple, sencilla, desnuda, fértil y solidaria.

Eso también es Argentina. Aunque no haya registro, ni señal en la acelerada vida cotidiana de esta nueva sociedad. Una comunidad modelada por una comunicación masiva que promueve descomposición y traiciones, engarzados en adecuados trajes de moral republicana.


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Foto: sarmiento-cms

LA GRAN PÉRDIDA DE NUESTRO TIEMPO ES LA MEMORIA DE LA EMOCIÓN.


El tiempo de la inmediatez nos ha dejado huérfanos del placer. .
El rapidismo se ha llevado por delante el placer de vivir. Volver a vivir en lo inmediato, la emoción del instante fugaz que nos ha conmovido.
Todo es tan sencillamente veloz, que no queda espacio para el suspiro y la inspiración profunda. Esos breves movimientos del diafragma que llenan los pulmones de ilusión.
Cubren el cuerpo de innumerables puntos de emoción. Esa textura erizada que invade la piel y lo recorren en sucesivas sensaciones de frío y de calor. Producto de un breve estruendo de sentimientos, que no queremos que se pierdan, que se vayan. Y siempre pedimos que se repitan un poquito más.
Todo ocurre. Pero estamos ausentes. Instalados en la velocidad.
El repentismo ha copado nuestros sentidos. Ha estrangulado una parte de nuestros sentimientos. Y nos ha dejado ausentes de nosotros mismos.
Ausentes de nosotros mismos.
A veces. Y ojalá…
No sea para siempre.
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Imagen de Quint Buchholdz .

jueves, 8 de noviembre de 2018

ALGO ESTÁ PASANDO Y NO ME LO QUIERO PERDER


Este ha sido el lema y motor principal en casi toda la vida que llevo recorrida. Y seguirá siendo el mismo seguramente hasta el final. Nada tiene más adrenalina que  los hechos del pensamiento que se cuecen en los huecos de la sociedad, en los espacio abiertos y cerrados, claros y oscuros de la una ciudad, un pueblo o una pequeña villa. Todo lo que ocurre en la vida de las gentes, es casi una droga a la que no me he podido sustraer.
Hoy es común en las redes que la gente viva pendiente de lo que hacen los otros. Pero eso es voyerismo, entusiasmo por fisgonear, ser espectador del deseo irracional de los otros por mostrar sus aspectos más íntimos. A mí lo que me moviliza no es eso. No es ver un culo o una instancia miserable en la vida de un ser humano. La sociedad, el conjunto de humanos que se mueve por diversas partes del mundo, producen cosas, hechos, acciones, vida y pensamiento. Eso es lo que me atrae y no me lo quiero perder.
Escribirlo,  describirlo, contarlo, fotografiarlo, dibujarlo y comentarlo con otros igualmente interesados como yo, es el placer real que me ha movilizado en todos los años. Tengo miles de papeles,  papelitos, fotos, dibujos, recortes, grabaciones y no sé cuántas cosas más de las cosas que le ha ocurrido a la gente de mi ciudad, de mi país y de otros sitios donde he vivido. Puedo decir que colecciono acontecimientos humanos. Tanto sea de los buenos acontecimientos como de los malos. Los recojo, los registro, los pienso, los analizo, los clasifico y los guardo. A veces ocurre que me olvido de ciertas cosas y… ¡de pronto…! Me encuentro con algunos de esos registros. Es sorprendente volver a observar eso que pasó, las cosas que se dijeron, los debates que se generaron y las ideas que surgieron.
Una de las cosas más emocionantes, es ver el crecimiento del pensamiento humano. Porque aunque parezca que no crece, que se queda estanco o retrocede, en realidad no es cierto. Desafío a cualquier a que vaya a una hemeroteca y busque en los archivos historias de la sociedad de hace 50 o 100 años atrás. Entonces verá los cambios abismales que han ocurrido. Lo que no ha cambiado es la condición humana. Pero ese debate es una historia más larga, empezando por definir qué es la condición humana.
Solo quiero decir  ahora que haber adoptado ese lema ha sido la decisión más importante de mi vida. La tomé siendo muy chico, a los once o doce años. Punto de referencia que indica que para tomar las grandes decisiones no hace falta ser un erudito sino tener una inquietud, ser consecuente con ella, ponerle ilusión,  entusiasmo y no importarte cuantos pasos has retrocedido hoy sino cuantos vas a avanzar mañana.
Ser bolichero de viernes y sábado a tiempo completo, vivir haciendo pose de galán extraviado y haciendo gala de experto bebedor de cerveza,  me habría dado más éxito con las mujeres. Ser un individuo formal, bien trajeado, disciplinado en los horarios y en las normas sociales, me habría dado más éxito en el mundo profesional económico. Pero no es e so lo mío. A mí me fascina estar atento a LO QUE ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO. Porque no hay nada que me movilice más, que estar con los ojos y la nariz metidos en ese agujero donde algo está pasando. Por eso también, he pensado algunas veces que mi lema podría ser “PAREN EL MUNDO QUE ME QUIERO SUBIR”, al revés que el famoso pedido de Mafalda. Aunque para mí, el lema más apropiado quizá sea “DEJENME VER EL MUNDO QUE LO QUIERO ESCRIBIR”. 

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Foto: Willy Ronis

viernes, 26 de octubre de 2018

POR SI ACASO, NO USES LA LÓGICA


Razonar y expresarse con cierta lógica – aunque sea elemental y rudimentaria – te genera serios problemas para comunicarte. Eso ocurre cada vez con más frecuencia. La dificultad ya es diaria y a veces se verifica por horas. La lógica de Aristóteles, el razonamiento elemental y descriptivo, de lo que la comprensión y el ojo humano ve, ya es historia.
La mayoría de las personas, tienen ahora una frecuencia única, indescriptible e indescifrable. Es tal su complejidad, que a veces ni ellos mismos la entienden. Por eso hay tanta gente en el mundo peleando consigo mismo. Discutiendo y contradiciendo sus propias afirmaciones. Todo ocurre en una frecuencia de tiempo muy corta. No hay involución ni evolución del pensamiento. No pudo haber tiempo para tanta contradicción. Se trata, sin duda, de una alteración del pensamiento. Explicaciones científicas no faltan y no siempre responden a la lógica.  
Visto así, es más sencillo comprender por qué hay momentos en que las diferencias de frecuencia, generan tanto ruido y descargas. Parece que un shock eléctrico va a producir una explosión entre los que están hablando. Vivimos asombrados por el denso aire de la locura cotidiana que nos impone las disrupciones del pensamiento general. 
Por eso, siempre es conveniente intentar primero el uso de las miradas. A veces la conjunción de la línea imaginaria cruzada entre los iris significa casi todo. Otras veces la gestualidad ayuda al entendimiento. Y en algunas ocasiones – aunque rara vez -  la palabra confirma el “encuentro” entre dos o más personas. Pero a veces no funciona así.
Si es una mujer, cualquier sea el grado de belleza, entonces es una tentación que no trae dificultad. Pero hay quienes se complican sin necesidad. Se impone al aspecto libidinoso y exuberante. Al final todo confluye con la expresión: “nos  vemos en la red”. Aquí es donde aparece el componente idiota de la condición animal y hace saltar cualquier lógica.
Si es un hombre, entonces ya se sabe. La primera mirada es para determinar quién es más  más alto, más lindo, más fuerte, más inteligente. La segunda mirada es para ver de qué se trata. Luego ya no hay diálogo porque se impone el sentido imperioso de arrastrar al otro en su dirección. En estos casos se impone la parte más imbécil del instinto animal.
Cualquiera sea el método y las circunstancias, no hay que confundir – mucho menos olvidar  - que  “Comunicar” no es el verbo de nuestro tiempo. “Comunicarse” es algo inexistente. Es una expresión hueca, vaciada y desautorizada por el nuevo paradigma de la tecnología de la comunicación.  Los verbos son Mostrar, Demostrar, Exponer, Ofrecer y Entregar.  El esquema de relaciones es algo parecido a  “Hacer de cuenta que…”, “Vivamos algo parecido a…”.
Combinar la auténtica realidad con las diferentes versiones, en las que vive la mayoría de la gente, es una tarea muy compleja. El  paradigma indica que se vive a un ritmo vivaz, tecnológico, moderno, dinámico, descontracturado y líquido que se derrama en un sinfín de ideas “felices”, que suelen no conducir a ninguna parte. Solo indican el camino para que pasen las horas en las mejores condiciones hedonistas. Único remedio para la ansiedad que produce este mundo líquido, vivaz, moderno, hiperactivo y progresivo en la funcionalidad que le toca ejercer a cada individuo.
En esos contextos, por si acaso, no conviene usar la lógica. No te servirá de nada. Ningún elemento del sinfín de ideas “felices” mantiene alguna relación con la lógica.
Hoy es 26 de octubre de  una primavera nublada. Y como es viernes,  he pensado antes de salir de casa en un par de cosas. Es un día de adrenalina (a veces de la buena, a veces de la que se ofrece en las ofertas, a veces de la que se presta por un día) en donde hay mucho improvisado queriendo ser un normal. Y también hay mucho reprimido queriendo ser un desatado. Todos esos volverán a ser “Otros” el día lunes. Y quizá unos “Nadies” en el mundo de la Red. Serán “Otros Nadies”. Pero no le busques la lógica, porque no se la vas a encontrar. Forma parte del paradigma. Es solo un ejemplo de la alteración constante y persistente del pensamiento y el sentimiento.



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Imagen de Levalet (Charles Leval) Street Art , París, Febrero de 2017.  

lunes, 22 de octubre de 2018

PIENSO, CONOZCO, LUEGO RECONOZCO


Que el futuro me pille confesado
Reconocimiento 1
Tengo que agradecer a todos los chicos lindos, hombres fuertes, tipos con destrezas, señores con solvencia, individuos con influencias y demás hombres destacados por su belleza o patrimonio.
Gracias a todos ellos, me dediqué a escribir, perfeccionar mi estilo, ensayar otras formas de comunicarme y cultivar algo así como “el verbo florido”. Todas esas artes menores y canallas, me han salvado de los desiertos afectivos. Esas destrezas vilipendiadas en el universo del Sentido Común, soslayadas por los administradores del espíritu de los hombres, condenadas a viva voz en nombre del progreso material, me han dado de comer.
El sentido inverso del espejo resultó productivo. Aprendí todo lo que no quería ser. Crecí en cada condena. Me hice mejor persona en cada sentencia. Hasta que un día me proclamé orgullosamente desigual, al margen de la  norma. Y así voy por la vida, con mucho más futuro que todos aquellos que compraron futuro al peso, por encargo o bajo receta.
Reconocimiento 2
No pretendo grandes cosas del mundo social que me rodea. Tanto el real como el virtual, que últimamente tiene más gravitación que el primero. Solo quiero que me tengan en cuenta y hago esfuerzos para no pasar desapercibido. Esto lo logro en los sitios donde no me importa tanto y fracaso estrepitosamente – una y otra vez – donde sí me interesa. Tal vez  ahí radiquen mis pequeños éxitos. Logros que suceden a pesar mío. Hay gente a la que no le merezco ni un segundo de observación. Me gustaría que fuera diferente, pero tal vez sea su “inteligencia” la que me envía un mensaje subliminal: no pierdas el tiempo con nosotros. A veces pienso que quizá sea así, entonces me distraigo con otras cosas.
Todo eso ha sido una constante en mi vida. Ya lo he naturalizado. No me da sobresaltos.
En todo caso, creo necesario dejar claro que no pretendo ni pretendí ser lindo, guapo, seductor o personaje con atributos irresistibles. Debo reconocer que varias veces lo  intenté y volví a intentar. Pero ya no lo hago más. Porque si en todos estos años, no lo he conseguido, debe ser porque la tarea es imposible o no tengo talento para eso. De todos modos, reconozco el esfuerzo que hacen los amigos por ver atributos en mi persona y mi figura que no atino a descubrir. Cosas que ya no me detengo en analizar. Temo que la conclusión sea que mis amigos también tienen alguna alteración que no puedo descubrir.
En fin… generosidad de alguna gente, que es de agradecer. Y no es necesario preguntar por qué.    
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San Telmo, 29 de junio de 2017

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Imagen: Obra del pintor polaco Igor Morski.

martes, 16 de octubre de 2018

PÁJAROS DE ESPÍRITU LIBRE


Los pájaros son los únicos animales que el hombre no ha podido domesticar. Solo le han quedado las opciones de matarlos o encerrarlos. Ha domesticado los animales más grandes (por caso, los elefantes o las orcas) los más salvajes e irascibles (tigres, leones, serpientes) y los más mansos. También ha creado variedades de especies existentes (por caso, las ovejas, los vacunos, el caballo, el perro). Pero nunca ha podido con los pájaros. Son los animales de instinto libre, imposible de contener, capaces de quitarse la vida en el encierro a fuerza de golpearse en los barrotes de la jaula, como lo hace el gorrión.
Los pájaros son la única especie que el hombre ha querido imitar y no ha podido. Ha necesitado de artilugios, construcciones complejas, a veces enormes, que le permiten volar pero nunca como un pájaro libre. Los pájaros son los únicos que han desafiado con éxito los antojos, ocurrencias, necesidades y caprichos de los hombres. Los pájaros se han mostrado invencibles en su espíritu libre, que solo en la muerte son capaces de entregar. 


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Imagen de Christian Schloe (arte digital)

lunes, 3 de septiembre de 2018

SOLO TIENES QUE MIRAR HACIA ADENTRO.


Escuché una frase que me impactó y luego me sorprendió. Dijo: “un libro es un objeto, por el cual podemos escuchar a los que no están a través de la mirada”. ¡Claro! Dije, luego de pensar unos minutos. Cuando leo toda esa sucesión de signos no hago otra cosa más que imaginar voces. Entonces recordé, se puso en evidencia, que mientras leo les cambio la voz a los personajes. Incluso siento que el escritor me habla en un tono diferente.

En fin, pura imaginación que yo tenía reservada exclusivamente a las imágenes. Siento el sonido del mar “En la costa de Valencia” y el aire fresco en “Regreso de pesca”, ambos de Joaquín Sorolla. Es muy fuerte esa sensación, porque las obras están en el Museo de Bellas de Buenos Aires, en una sala poco iluminada y un entorno radicalmente opuesto a un ámbito natural.

Recordé entonces que con el personaje de Nick Adams, en los relatos de Hemingway, yo tenía un trato casi de amigos. Y en cierto modo, alguna vez creí que me podía parecer al personaje de “Adiós a las armas” o quizá creía que me iba a enamorar como él lo había hecho. Si sabía y había sentido perfectamente las escenas, los ruidos, los tonos de voz, la respiración y las tensiones y emociones de “París era una fiesta”. Libro al que todo el mundo considera una obra menor, pero para un adolescente que quiere ser periodista es como la “Biblia”.

No voy a hacer una lista y contar todas las veces en las que los personajes estaban sentados junto a mí. Pero esa reflexión del comienzo es distinta. Es dialogar con ellos, saber que te están interpelando, que los podes tocar, están al alcance de tu mano, con el simple esfuerzo de saber mirar y escuchar el ruido interior que tiene la sucesión de letras, que son el camino que te lleva a donde el escritor y sus personajes te proponen y donde vos querés estar.

Ahora mismo tengo ganas de tomar café con Macedonio Fernández. Pero el bar La Perla de Once no está más. En el nuevo bar, la imaginación y las ilusiones son asesinadas sin piedad en la puerta, antes de abrir. Será entonces en el bar Británico o en el café de los Hermanos Cao. Se parecen al viejo bar La Perla. Los entornos ayudan, aunque no son determinantes como ya he comprobado con Sorolla.

Lo importante es que ahora sé que las letras también respiran. Igual que yo. Esos personajes también respiran igual que yo.  Lo sabía. Alguna vez lo he definido artísticamente, como un pensamiento de raíz intelectual, pero nunca pensé que me era tan propio.

Ahora sé que ellos me hablan y yo los escucho con mis ojos. Hasta puedo dialogar. Me responden más cosas de las que puedo preguntar. Todo depende de saber mirar, dónde mirar y sentir las voces interiores. Es simple, solo tienes que mirar hacia adentro.

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Imagen tomada de El Libro de los Libros de Quint Buchholz

viernes, 24 de agosto de 2018

*/ LA REALIDAD Y LA OTRA REALIDAD


Lo único que deberíamos saber de la realidad es que queremos otra realidad, que estamos dispuestos a verla, leerla y comprenderla, pero sobre todo a modificarla.
Lo único que debería gustarnos de la realidad es que podemos cambiarla, que siempre está ahí esperando que le metamos mano, que no la dejemos quieta, que no le permitamos respirar en paz.
Al fin y al cabo, lo mejor que puede tener la realidad es su acción para sorprendernos, mantenernos atentos y dispuestos a combatir con ella o abrazarnos un instante.
Si no fuera así, entonces no sería realidad, al menos nuestra realidad. Solo sería un instante cronológico, de sucesos muertos que solo se mencionan en la estadística histórica de unas vidas que no fueron vidas o no fueron vividas o no quisieron ser vividas.

San Telmo, 13 de enero de 2018.  

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Foto ©sarmiento-cms