Mostrando entradas con la etiqueta Historias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de julio de 2023

DELETREO

 
Leyéndote...
como casi todos los días a esta hora.
...
Husmeando en las letras,
en los huecos de las vocales
y saltando entre las consonantes de unas historias
que no sé si son mías.
Más preciso sería decir, quizá sean tuyas.
...
Siempre que me entrevero con las palabras,
sigilosamente apareces en mi costado
para que no me duerma, no me distraiga, no me pierda.
Respiras a mi lado con tanta ternura solidaria
que tras el asombro, me contagia tu cadencia amorosa.
Entonces te escribo.
...
Eres inquieta, curiosa, perspicaz e insistente.
De tanto en tanto, haces algo para espiar.
Reclamas atención. Te subes a las palabras y juegas
Solo para que te pueda ver. Me agitas. Me tomas de la mano.
Y volvemos juntos otra vez.
Leernos, mirarnos y escribirnos
es lo que hacemos
todo el tiempo
...
Encuentros precisos que nos dejan con hambre.
Momentos que nunca concluyen. Almas en vilo.
Historias que se precipitan y vuelven a empezar.
Un amor que respira con tu corazón.
Alma pampa, viento y silencio.
---
 































Imagen de Emmanuel Enyinwa (@emmanuel_enyinwa). Modelo: Andy Thompson 

lunes, 8 de abril de 2019

LA VEJEZ, EL AMOR Y LA QUIMERA


La vejez se  presenta, te recoge y te consuela cuando has perdido las esperanzas, renunciado a las quimeras y ya no sabes cómo enamorarte.
Tiempo de recuerdos, de páginas escritas y en blanco, de horas que no puedes, no sabes calificar.
La vejez se presenta para llevarte a la distancia en cualquier dirección. Sus horas son viajes de paisajes diáfanos, escenarios confusos, diálogos truncos, imágenes que no  siempre tienen continuidad, historias a medias.
La vejez se presenta y la memoria se convierte en un viaje a ninguna parte. Es solo un viaje. 
Entonces recordarás – quizá como un destello – que el amor fue el constructor de ti mismo.
El amor a ti mismo, hacia otros, hacia el entorno, hacia tu tiempo. Es el único abstracto al que abrazamos como si fuera real. Nuestra vida es una carrera acelerada por el afecto. Propio y ajeno. Y en algún momento, descubrimos que el mejor de todos es el compartido.
Cuando la vejez se presenta – si la recibes con dignidad – quizá te cuente que has crecido por el lado bueno de la luna. Ahí donde has ido a recogerte, luego del castigo abrasador de soles no buscados. Porque el sol bueno es el que viene de frente, al que miras en el horizonte.
Cuando la vejez se presenta, descubres que has llegado hasta ahí, sin estrategia, por una  utopía que no has alcanzado a descubrir del todo.  
Porque el amor, el afecto, la ternura, y todas sus variantes desequilibrantes, es lo que  te ha permitido equilibrarte en tu voraz obsesión racional por ser feliz.
El amor bajo cualquier condición, es siempre una quimera. 
Una quimera que te coloca lejos de toda renuncia, toda claudicación.
Incluso cuando la  vejez se presenta.


***



Imagen tomada de la Red Pinterest y editada.


martes, 3 de abril de 2018

TODO SUCEDE


Todos los días se quiebran las virtudes, se astilla la moral y se apaciguan las pasiones. Todos los días hay gente que repite la vida como liturgia. Todo el tiempo hay remolinos de inquietudes que se pierden en su propio centro. Todo el tiempo hay rebeliones
En cada lugar hay gente desesperadamente viva. Rabiosamente esperanzada. En cada rincón hay una angustia desplegada como si fuera el universo. En cada recodo del camino hay un ser humano que espera, otro que reclama, otro que denuncia, otro que alecciona, otro que observa, otro que escucha, otro que mira y varios que hacen todo a la vez.  En cada sendero hay un caminante. Y en alguna cuerda de camino hay un peregrino de fervores.
En todo el mundo hay gente enamorada. En alguna ciudad hay una esperanza que marchita. En una calle hay un grito, una ilusión, una proclama. Todo se escucha. Todo tiene música. Todo es sensible y erizado. Todo mordaz y razonado. Todo es vida y es vivido.
Todos los días amanece y se acumulan los sucesos.
Todo sucede.
Incluso amarte.  




© César Manuel Sarmiento
--------------------------------------------------
San Telmo, 6 de marzo de 2018
.

. 
Imagen de autor desconocido


martes, 23 de enero de 2018

MIENTRAS LA MIRO



Siempre que escribo, coloco su foto en diagonal a la  mirada que siempre mantengo en línea recta sobre el teclado. Cuando levanto la vista, tengo que girar apenas para verla. Entonces me quedo un buen rato mirándola fijamente, como impactado. A veces la coloco al lado de la libreta en donde hago los apuntes. Cada vez que escribo, necesito verla. Sentir su presencia.
Cada golpe de vista que me lleva a su retrato, es una palabra nueva, una frase, un verso inesperado. Cada vez que escribo la veo, le observo los gestos, la acaricio con la mirada, la dibujo desde mis pupilas, la escribo desde mis manos.
No escribo sobre ella. Es ella la que escribe sobre mí. No siempre los textos hacen referencia a ella. Dicen otras cosas, hablan de otras gentes, discurren en otros ámbitos. Pero es la mirada desde su imagen lo que va llevando el texto. Es la visión que tengo desde mi lado, cuando replica en su imagen, como si me incitara a escribir lo que escribo. Hasta que nuestro intercambio de miradas va perfilando los finales. Entonces todo concluye en un punto y aparte. Pero solo por ese día. Porque ese punto y aparte, en verdad es punto y seguido. Porque al otro día, empieza de nueva la ceremonia que me lleva invariablemente a escribir.  Mientras  la miro.


.
.
© César Manuel Sarmiento
--------------------------------------------------
San Telmo, 20 de noviembre de 2017.  


Imagen: obra de Ryan Hewett

lunes, 27 de noviembre de 2017

HISTORIA DE OTOÑO



El pájaro ha llegado a la ventana para decirme que volverás en primavera. Pero no lo sé. Tal vez sea en el otoño. Tu amor es ocre y amarillo. Es un sol centelleante, haciendo sombras en la comisura de tu boca cuando ríes. Por eso creo que volverás en el otoño.
El pájaro es generoso con nosotros. Conmigo mucho más. Sabe que la espera es un día blanco, surcado de tenues líneas grises que voy marcando con la mirada. Por eso intenta consolarme. Por eso dice que volverás esta primavera.
Pero será en el otoño. Cuando el rojo calor de tus virtudes se apoderen y disuelvan  mis propuestas, para llegar hasta mí como el agua tibia de un río sensitivo. Será naranja entonces el encuentro. Será sereno como el amanecer de un otoño. Será cálido como los mediodías de otoño. Será fresco y abrazador como el atardecer de otoño. Tendrá la brisa de tu aliento y el sabor de  un durazno, recién abierto, igual que tu sonrisa.
El pájaro para entonces ya habrá volado en dirección a otra primavera. Pero nos habrá dejado un nido, un mensaje, algunas instrucciones, un cuento para el encuentro y una historia inacabada que podremos completar. Una historia de otoño. Será. Mezcla de ocres, naranjas, amarillos y soles como girasol. Será. Solo será una historia. Para vivir… Vivir.  


.
.
.
© César Manuel Sarmiento
--------------------------------------------------
San Telmo, 20 de octubre de 2017.
.

Imagen de Dominic Liam