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lunes, 7 de agosto de 2023

EL EXTRAÑO ESTRATEGA

Yo sé que algún día terminarás por apartar tu silencio y comprarás un libro mío para regalar y otro para regalarte. No es lo que compras, es el gesto y la decisión de guardarme como palabra escrita entre tus cosas, llevarme hacía allí o traerme hacia acá. Guardarme en algún sitio, tenerme próximo, olvidarme un tiempo y volverme a encontrar. 

Esa sola idea, que a veces se precipita cuando dudo de mí o cuando escribir es un tiempo neutro de silencios huecos, es lo que mantiene vivo – a veces con frenético entusiasmo – el deseo de escribir cada vez mejor. La idea no me empuja a la perfección, sino a crecer desde adentro hacia afuera, desde lo interno a lo externo, desde lo simple a lo complejo y al revés, para decirlo siempre en líneas sencillas.

Esa sola idea – tan simple, cotidiana, tal vez pueril – se ha vuelto convicción y me carga de un valor insensato, para no abandonar jamás. Escribir, entonces, ya no es trabajo ni es oficio. Escribir es una convicción.

En esta absurda conjunción emocional, desafiante, y sin ninguna gloria por remarcar, se mueven mis días, cumpliendo un plan de extraño estratega y de torpe enamorado que no hace otra cosa que pensar en vos y escribir.

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Imagen: Denis Sarazhin

lunes, 31 de julio de 2023

LA ESPALDA DE LA GRAMÁTICA

Los inventores de la gramática no te conocieron. Por eso se impusieron las normas del lenguaje. Definieron la palabra belleza. Luego dijeron cómo y cuándo utilizarla, sin siquiera haber tenido noticias tuyas. ¿Dónde estabas?  ¿O no estabas? Tal vez ellos en su ceguera no pudieron verte. Tampoco te han sentido y desde luego jamás te han oído. Porque si algo de eso hubiera ocurrido, ellos no podrían haber hecho todas esas leyes ni llenado cientos de miles de páginas con letras y palabras para decir cómo debemos expresarnos.

El día que te conocí supe que la palabra belleza no tenía sentido. Pero nunca encontré una forma de nombrarte. Porque ese nombre que tienes es algo que te han impuesto. ¡Hay tantas formas de nombrarte! Así también, no calzas en ninguna. Tal vez todas juntas sirvan para explicar lo que se siente en tu presencia.

Contigo aprendí que el instante es un momento eterno y los tiempos no tienen ningún valor. El único tiempo está en el interior profundo y no tiene medida. Ahí el tiempo es una ecuación de quebrados sin solución y las definiciones son solo una arquitectura de palabras. Ese tiempo son habitaciones en ebullición, es el recinto ceremonial de tu belleza.

Caminando por los extremos sensibles de las miradas, en el sendero de esa línea que a veces nos arde, fui comprendiendo que las palabras, las frases, las normas y todas las leyes acumuladas por la historia, eran territorios convencionales de los absurdos. Paseando juntos en la noche,  se aprende que la luna tal vez no sea nada. Y por la mañana, el sol no aparezca por el este, sino a través de tus ojos o te dé la bienvenida en tu sonrisa o esté escondido detrás de tus dientes para comerte de golpe y por sorpresa al primer movimiento.

Nada define nada, salvo en la ciencia necesaria que usamos y necesitamos para sentir que no estamos en el abismo. Fuera de ella, todo es otra cosa. Y cuando escribo “cosa”, lo hago porque no sé cómo nombrar ese lugar o espacio o región o qué se yo, que se extiende hasta no sé dónde. Ese es tu lugar, es ahí dónde estás. Alimentando el fuego que mantiene crepitando las palabras, para que surjan nuevas palabras y larguen chispas al aire, para formar sucesiones de chispas que son como frases de lectura y locura obligada.

Sentado a tu lado fui aprendiendo que hay oraciones de fuego, párrafos de agua, aguaceros de palabras enloquecidas, relámpagos que anuncian la ruptura del pensamiento y truenos y tormentas donde el lenguaje cae rabioso sobre la tierra, se estrella y nos salpica para dejarnos su marca. A un lugar así, la poesía llega para alimentarse. ¿Pero qué es la poesía? Eso quiero saber yo. Tal vez lo aprenda a tu lado, caldeado en tu fuego y atento a las claves que dejas por ahí.

Los inventores de la gramática y todas sus normas solo pueden aspirar a describir el mundo, los hombres y algunos hechos y circunstancias. Pero nada más. La creación es otra cosa, que no reconoce normas ni leyes ni ordenanzas. Es el estado caótico de las cosas. Es caótico por ordenado, por frágil y sensible, por variable y mutable. Es el estado de cosas que solo responden a una sola ley, lo inefable. Es el estado de asombro y sus estremecimientos. Por eso es caótico.

Por eso sé que no te conocieron. Porque si así hubiera sido, nunca podrían haber dicho todo lo que dijeron ni escribir todo lo que escribieron. Tú eres como el cielo. Ese abismo en que todo es posible, todo está permitido, nada es constante, todo es mutante, nada es fijo y ordenado. Solo unos pocos se atreven y se quedan, permanecen y se transforman como el mismo cielo, como el mismo abismo.

Tal vez la poesía sea eso y no una cosa. Tal vez seas tú misma la poesía que se viste de cielo y te presentas ante mí, para enamorarme. Tal vez tú seas el abismo que a veces me abraza y a veces me traga. Pero no es esa la belleza que me enseñaron, no es así lo que me dijeron. Esto es otra cosa. No sé cómo es. Y me obliga a vivir en turbulencias, con el sentimiento erizado y el pensamiento quebrado. Todo gesto, diálogo, palabra o movimiento, es un impulso consciente hacia una nueva fragua que me ordene los huesos.  

Las otras noches me llevaste por ese camino de lo sensible. Es ahí donde se estrujan las entrañas. Es el lugar donde nada alcanza, todo es insuficiente, imperfecto y a punto de concluir para empezar otra vez. Es ese camino a donde me llevas, cada vez que me quieres demostrar que siempre hay algo más. Nunca me dices qué. Solo me dejas algunas breves expresiones que me llenan de más preguntas antes que respuestas. Y quedo expuesto a tu emoción que es mi emoción. Y tus vibraciones se deslizan por los bordes de mi pensamiento, creando palabras que no se pueden traducir. Porque a vos no hay forma de traducirte, sólo hay que vivirte y dejarse vivir.

Tomábamos un vino de madrugada cuando me pediste que no escribiera nada genial, porque tienes los días saturados de verdad revelada. Entonces pensé que la palabra es creación y no sentencia. Y que la frase es la acción en el proceso creador. “La realidad es un puñado de frases y palabras. En esa realidad nos vamos relatando, nos vamos escribiendo cada día”. Eso me dijiste hacia el amanecer, mientras pasabas suavemente tu mano sobre mi brazo. Ahí fue cuando detuve mi escritura para mirarte otra vez, para tomar una bocanada de vos, que cambiara mi realidad. Me apoyé sobre tu vientre y creí sentir los latidos de la matriz de la creación.

Contigo no hay legalidad. Caminar a tu lado es andar, sabiendo que en cada paso, se van transformando las formas de las palabras. Eres esa mujer donde se dan vuelta todos los elementos de la naturaleza misma de la vida y todo su lenguaje posible. En tu boca la palabra es creadora y tiene poder. Poder transformador. Yo lo llamo amor por estos días, pero quizá se llame de otra forma y el amor seas solamente vos o vos y yo abrazándonos, una tarde de lluvia bajo la arboleda del parque. Pero tiene que haber algo más. Porque cuando besas, se disuelven todas las formas de lo real. No tengo forma de expresarlo… Te impones sobre mí. Me obligas a salir, para encontrar las palabras que te pidan: ¡Hazlo otra vez! ¡Por favor!

Lo único real es eso. Todas las formas de expresión van cambiando según los modos y momentos de amarte. Cada metáfora es un pensamiento que estalla en sí mismo al calor de tus ojos. Cada frase es un fuego que funde palabras para producir nuevas metáforas. Y así vamos tú y yo. Al margen de la gramática, de espaldas a las normas, sin mirar el reglamento. En nuestros diálogos parece que no hablamos un lenguaje. Solo parece, porque no estamos en la realidad. Nuestros diálogos son nuestro punto de fuga. Es una fisura racional que nos devuelve como humanos, amándonos como si fuéramos el origen de la creación del mundo y de la vida. En ese caldero irracional, nosotros nos alimentamos de palabras que nos dejan en estado de poesía.

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Obra de Pier Toffoletti

jueves, 27 de julio de 2023

EL SONIDO DE LAS PALABRAS

Hay palabras que no se ven, son solo música, no son más que música.

Sólo significan cuando se las escucha.

Tienen más valor para quien las escucha que para quien las dice, que valen más en su destino que en su origen.

Un "te quiero" es una grafía de ocho compases para quién lo escucha y apenas dos palabras sin mucho vuelo, para quien las pronuncia.

Pronunciar, tener la intención de decir, no es igual a la voluntad de escuchar, al deseo de oír, a la decisión de recibir. A veces recibir es más generoso que entregar. Recibir, cuando se recibe sin condición, con la única exigencia que impone la imaginación y expectativa, es una idea tan amplia y valerosa que no se puede comparar con el reducido límite de la entrega específica. A veces, recibir es un acto heroico.

Decir "te quiero" puede ser banal o emotivo o sentido o desesperado. Pero tiene, tendrá, un significado en la música que provoca en el destino del que escucha.

Cuando digo "te quiero", sólo tiene valor en el gesto de tu mirada, la expresión de tus ojos, el semblante de tu cara y de cómo avance o se recoja tu cuerpo.

En esa danza gestual y rítmica, expresiva y transparente, profunda e íntima, mucho más que breve, fugaz, casi imperceptible, que solo se da en el momento mismo en que esas palabras se convierten en música, que apenas suenan una vez, pero hacía adentro, hacia donde la palabra no se ve, donde se convierten en una sucesión de sonidos, que solo el alma puede oír, es ahí donde está el auténtico sentido de esas palabras, que pudieron significar nada pero tienen la soberbia de serlo todo.

Hay poesías que no se hacen con palabras. Hay poesías que son solo sonidos. Sonidos que sólo son música en el interior de quien escucha, quiere escuchar, está decidido a escuchar y no hay sordera que se lo impida

Hay poesías sin palabras. Ahí estás tú como reflejo. Porque eres la poesía sin palabras. Pero no hay poesía sin música. Y también estás tú como reflejo. Porque solo hay poesía cuando suena la música que tienes dentro cuando te digo "te quiero".

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Imagen tomada de la Red de autor desconocido

 

lunes, 24 de julio de 2023

APRENDIENDO

Se esconde.
Juega a que no está.
Hace tiempo quiere que escriba sin pretexto.
No quiere que le escriba pero quiere que le escriba.
No quiere ser la causa de inspiración.
No quiere ser ninguna musa.
Se aleja. Me quita todas las fuentes.
Despeja todo.
Abre el espacio, lo sacude, lo ventila, lo amplifica.

Quiere que escriba porque sí.
Quiere que escriba por escribir.
No quiere que la mire, la nombre, la recuerde.
No quiere nada. Aunque gira, gira y revolotea.
Vuela, desciende, se posa y vuelve a volar.
Reparte aliento por ahí. Respira por acá.
Quiere que escriba sobre no sé qué.
Supone que siempre hay algo por decir.
Sin pretexto ni nada que lo motive. 

A veces pienso que duda.
Quizá esté aprendiendo. Igual que yo.
Ambos estamos aprendiendo a querer y a escribir
Sin saber si son lo mismo.
Tal vez un verbo no exista sin el otro.
Pero sin duda aprenderá que no se puede escribir
Si no se tiene la vida por delante.
...
Y ella, es la vida.
Aunque todavía no se haya dado cuenta. 

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Imagen: Pier Toffoletti

domingo, 16 de julio de 2023

EL BUSCADOR DE PALABRAS

Un día descubrí que podía abrazarla con la palabra.
Se dejaba abrazar con la palabra.
Escribía cosas que le calzaban como un traje esperado desde siempre. 
Escribía para ella. Y ella pensaba que eran solo para ella.
Disfrutaba. Ella y yo.
Reaccionábamos con algunos verbos y en la combinación de algunos adjetivos.
Era feliz en esos abrazos de palabras.
Yo era feliz abrazándola.

Cuando descubrí que podía abrazarla con la palabra,
entonces mi pretensión fue cubrirla siempre con palabras.
Percibía su tensión, su atención y reacción al abrazo de palabras.
Éramos dos gatos en un canasto de palabras.
Ella esperaba esos abrazos apalabrados y yo celebraba con palabras.
Jugábamos a entrelazarnos en perífrasis y circunloquios.
Terminábamos en abrazos fuertes y sensitivos de sustantivos y metáforas. 

Descubrí que ella se encogía, se recogía, sensible en esos abrazos de palabras.
Imaginaba las expresiones de sus ojos en esos breves estremecimientos.
Se sonreía. Si, lo sé. Porque es su forma de llamar a la vida.
Ella se dejaba.
Su silencio no era ausencia. Era reclamo.
Ella esperaba siempre esos abrazos de palabras.
Yo era feliz
Buscando palabras para abrazarla

Anoche me confesó que le gusta que la abrace con palabras
Entonces, decidí convertirme en buscador de palabras.

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Imagen de El Jinete Imaginario (@eljineteimaginario)

jueves, 6 de julio de 2023

DESCANSO EN TI

Al  final del día, siempre descanso en ti. Aunque no estés y solo pueda verte en el agua que corre por mis manos, mientras dejo atrás las banalidades de un día normal. Es así como me reencuentro. Y me dejo llevar por la idea simple y necesaria de contarme lo mucho que te amo, mientras el agua corre entre los dedos y pienso que estás ahí.

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Imagen de autor desconocido, tomada de la Red.

lunes, 26 de junio de 2023

AL REGRESO

Se apaga el día y voy caminando en el silencio, con el mismo ritmo parsimonioso de la respiración. Baldosas flojas, empedrados, luces débiles que contrastan sobre el cielo denso. Atardecer de nubes y escasa luna.

Me dirijo como un águila nocturna hacia ese lugar de espacios cóncavos. Ahí dónde guardas los poemas que siempre preparas para cenar. Ya conozco el lugar de la alacena donde los escondes, para que no te los robe por las noches.

En el regreso, me impulsa saber que estás ahí, alimentando el fuego que generas al frotar tus manos, soplando en besos y en versos para avivar la lumbre. Me empuja saber que habrás buscado en tus laberintos algunos cuentos que extenderás sobre la cama para dormir.

Se apaga el día y voy con un ramillete de palabras para regalarte. Para que cantemos juntos antes de dormir.

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Imagen de El Jinete Imaginario (@eljineteimaginario). “Pasaje San Lorenzo”. Buenos Aires. 2019

lunes, 15 de mayo de 2023

QUIERO CREER Y CREO

A veces, me gusta creer que es cierto. Lo siento tantas veces en el día que no puede ser otra cosa más que la certeza absoluta. Amarla es el delirio predilecto de mis días de absoluta normalidad. En el flujo anodino de la corriente constante de urbanidad laboriosa, yo la traigo ante mí, como signo de la auténtica rebelión de los espíritus y las  almas transgresoras. Amarla es el punto de encuentro con la vida, es el lugar donde se citan todas las conspiraciones y tejen alianzas todas las  rebeliones.

A veces quiero creer que es cierto. Fuerzo la certeza y llevo mi convicción hasta el punto extremo de la fatiga. Pero a veces me agota más la duda. Me ocurre justo cuando la curva del día intrascendente, alcanza su máxima abertura.

Se va gastando el sentimiento solo de distancia. Entonces siento que aparece de repente y me empuja. Me introduce otra vez en su mundo, esa historia que no puedo describir. Vuelvo entonces a subirme al delirio sustancial de imaginación y pensamiento. Vuelvo a convencerme que todo es cierto. Entonces digo, mis certezas son más verdad que la propia realidad. No hay fuerza banal y rutinariamente desabrida, que pueda contradecirlas. Aunque siempre me quedo en la duda de no saber si el amor es ella o ella es el amor.

En ciertos momentos, solo soy un diletante que se deleita en las circunstancias comunes. Me vuelvo un personaje que trajina debates, hace relatos como discursos, tiene soliloquios y diálogos silenciosos, como disputas ocultas al común de la gente. A lo largo del día, todo se convierte en una auténtica batalla clandestina por la belleza, en el interior de uno mismo y en el cuerpo de ella que todo lo contiene. Al llegar la noche, solo se sostiene mi firme certeza de amarla. Y la duda de no saber si el amor es ella o ella es el amor.

Quiero creer y creo, porque la auténtica razón de mi creencia es amar lo que pienso y creo. Y cada vez que se agota el sentimiento y estoy a punto de ser un descreído, suspicaz y pendenciero, entonces aparece ella para decirme “gracias por ser parte de mi vida”.

Se encienden los mimbres del hombre común, se lustra la madera interior y se apartan los brillos caducos. Entonces se desarman las estrategias del hombre corriente. Y vuelvo a instalarme cómodamente en el delirio. Vuelvo a calzarme el traje invisible que un día me dio, para que sea el hombre más feliz en este mundo, sin que nadie sospeche por qué ni para qué.

Porque creo en eso que quiero creer y creo. Porque la causa de todas mis fuerzas, es pensar que es cierto eso en lo que creo. Porque no hay ninguna realidad más poderosa, que esa que surge de las batallas donde se dirime la duda sobre si el amor ella o ella es el amor.

Luego, tras las fatigas estrujadas al sol y puestas a ventear bajo el caldén, estiradas y trapeadas las bondades contra el viento, perfumados los cuerpos en aromos, solo queda en lo que creo. El día, con ella, es siempre un alegato a la razón. Para sostenerse, es preciso creer. Estar dispuesto a creer en todo lo que dices que crees y solo creer en lo que sientes. Todo tiene su lógica y una razón personal. Aunque persista la duda de no saber si el amor es ella o ella es el amor.

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Imagen de Suse aus Mecklburg (@suse.photo). Modelo @cybele_devi

lunes, 8 de mayo de 2023

EL DÍA ES UN AROMO EN PRIMAVERA

Dicen que dicen, que dice Jung. “Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú le llamarás destino”. Pero vos no le llamás destino, le llamás poesía. Y no es el subconsciente  sino el inconsciente el que dirige tu vida.

Esa empecinada forma de ir contra corriente, de entender la vida y pensar en mañana, es lo que enamora, asombra, seduce y te enaltece. No es tu figura en sí. Es tu presencia. La proyección. Las sombras. La idea de futuro. Los entornos de la vida. Tu propuesta. Las formas de tus manos en el labrado sentido de la alegría. El lugar a donde miras. La sonrisa a media tarde. Tus labios en el beso de la noche. Tu palabra al amanecer.  La risa en el café. Cuando abrazas a la niña. Y la niña te sonríe. Cuando salís por la calle y el día es un aromo en primavera.

Eso es lo que enamora. Eso me confunde. Me deja en estado de perspicacia. Siento golpecitos eléctricos en alguna parte, chasquidos de cosquillas. Recuerdo las bolitas de la infancia y me siento dentro. Girar y girar. Memoria traslúcida de los caminos vítreos de entonces, rabiosos de colores,  enloquecidos de curvas. Exaltado, perplejo, dibujo en los papeles, escribo en las hojas de los árboles, en mis manos, en el aire. Le silbo al viento. Y me respondes. Canto hacia adentro y le pones música. Beso el cielo y me acaricias las mejillas. Me abrazas en los pliegues de tu cuerpo. Y te abrazo.

Al final ya sé que no es el destino. Es el inconsciente que nos lleva hacia el camino y nos hace andar veloces, zigzagueantes y amarrados como borrachos de nosotros mismos, como ovillos de tréboles y alfalfa que se enredan y se agrandan. El viento nos revuelve, nos da vueltas, nos sacude y nos empuja al pie de tu aromo donde siempre es primavera.

No sos vos ni soy yo lo que enamora. No es el destino. Es el amor… ¿Consciente o Subconsciente? No. Es el inconsciente. Es lo que nos lleva hacia arriba y nos sacude como un trapo entregado al viento.   

Sobre nosotros, también se dirá que “dicen que dicen”. Pero quizás entonces, para ese tiempo, ya no seamos nosotros los que fuimos.

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Imagen tomada de la Red de autor desconocido. 

jueves, 4 de mayo de 2023

TRAS LA MUERTE DEL AMANECER

La mañana es ese lugar inhóspito en el que nos dejan las obligaciones. Es ese lugar vacío cargado de urbanidad, donde ni siquiera me consuela saber que estás en algún lugar pensando en mí, como yo ahora estoy pensando en vos.

La mañana no es lo mismo que el amanecer. La primera luz del día es un acto rebelde contra la confusión, es una agresión a la oscuridad y es  también, un golpe seco al sueño que no estamos en condiciones de cumplir. El amanecer es la realidad desafiante, es una invitación que atrapa. Aunque también es una llama que se escapa ni bien comienza a crecer.

El amanecer no es la mañana. El amanecer es el instante de vida que se agotará apenas comenzar. Pero no importa. Porque igual que cada día, es la porción de vida necesaria para existir. 

La mañana es un discurrir por los lugares habituales, un pesado ejercicio de normalidad, un desabrido camino de compromisos. La mañana puede ser un lugar trágico de desamparo. Tal vez un golpe bruto sobre esa luz anunciadora del amanecer.

Pero esa muerte del amanecer, tan rápida, tan pronta, tan abrupta e inesperada, no matará el día. No lo hará. Aunque la mañana sea como cada mañana, igual que todas las mañanas. Aunque no me alcance saber que estás en algún lugar pensando en mí, como yo ahora estoy pensando en vos.

La mañana será, en cualquiera de las formas que quiera ser. Pensarte, llamarte, invocarte, desearte, es la única certeza que tengo, para saber que el día no morirá vacío y desolado. Pensar en vos, aunque a veces no me alcance, es lo único que tengo. Es un amarre con el más allá. Es esa parte de la vida que nunca se va. Nunca muere. Nunca se me va.

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Imagen Pier Toffoletti

martes, 2 de mayo de 2023

MOROCHA

Siempre pienso que el día trae venturas, acertijos, cuentos, leyendas y pequeños horizontes escondidos en algún lugar. Todo el secreto está en saber mirar, oler, sentir, esperar, investigar, descubrir el escondite. Esa tarea de la primera hora, cuando la mañana todavía no es hoy y el sol apenas se muestra, está llena de colores invisibles. En esa confusión y mezcla burbujeante de luces e imágenes, siempre apareces en el costado moreno del espectro. Levemente brillante, suavemente tornasolada y a veces en contraluz. Entre apariciones y desapariciones, voy descubriendo tu cara de morena clara, limpia, despejada, generosa, que me sugiere caminos, senderos y atajos, para que pueda encontrar lo que el día trae escondido en algún lugar. Por eso, cuando la mañana alcanza intensidad y se despejan las incertidumbres, entonces ya sé que ese día se llama Morocha. Igual que vos. 

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Imagen de @pincho2873. Modelo: Lola Colobine.(@lolacolobine)

lunes, 24 de abril de 2023

EL PARPADEAR DEL INSTANTE

Todavía estás grabada sobre mis manos.
Tatuada sobre mis brazos.
Te siento correr por la palma de mis manos.
Te siento jugar con los pliegues de mis dedos
haciendo nudos, desatando albores, tensando el impulso.
Desarmando al amor en su estrategia. Haciéndolo original.
Te siento,
en el sobresalto de mi respiración, en la somnolencia que has dejado.
Todavía llevo el perfume de la noche.

No sabes lo bien que le has hecho a mi mañana.
No sabes el empuje que le has puesto a mi día.
No sabes la alegría que deja tu presencia.
No imaginas la fiesta que impone tu paso. 

Porque al final, en el parpadear del instante
se comprenden todas las claves. 

El sueño de la vida se recoge, se esconde, se agazapa
al abrigo de tu cuerpo.

En el beso de tu sexo crece la vida otra vez.
Cóncava laguna cristalina. Sombra de caldén. Viento del sur.
 
En los incesantes deseos del encuentro
siempre guardas un breve paraíso
 
Al calor de tus labios se protege el amor,
se refugia el alba, el placer, la ternura y la lujuria  
 
En el ambiente se respira una sensación
de amarte,
de hacer el amor a cada instante,
de penetrarte y entregarme.
Todo el tiempo, toda la vida.
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Foto: Candela Benitez (@candelabenitez9). 
Modelo:Lola Colobine (@lolacolobine).

jueves, 13 de abril de 2023

AUNQUE NO ESTÉS

Tu sombra es más fuerte y más profunda que todas las distancias. Alma generosa de amplio vuelo y sueños largos. Presencia firme en las auroras. Frondoso amor de atardecer incierto. Sombra peregrina. Fulgor de los silencios. En tus grises formas, con bordes de plata en el contraluz, se protege el sentimiento, para ser más intenso que todas las distancias. Tu sombra no es la noche ni contrapunto de luz. Es la vida, como animal agazapado, resistiendo, a punto de abordaje. Tu sombra es tu presencia ahí donde parece que todo se ha perdido.

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Imagen de autor desconocido, tomada de la Red.

domingo, 9 de abril de 2023

LA ÚNICA VIDA

Ese andar de fiesta por la vida.
Esa mirada de amanecer. Esa sonrisa.
Esa manera de recibir el día.
Esa delgada línea de seducción que me obliga a bajar la mirada.
Esa boca que es un beso amparado en la alegría.
Esas cosas que dejan la percepción de felicidad al alcance de la mano.
Esas cosas que me dicen ¡bésala, bésala!
Esas cosas que me cambian el día y que dejan el deseo rondando mi cabeza.
Esa vida tan sencilla que se desliza gentil y generosa repartiendo bondades.
Esa vida que siempre está de fiesta a tu alrededor.    
Es la auténtica vida. La auténtica y verdadera vida.

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Imagen de autor desconocido, tomada de la Red. 

lunes, 3 de abril de 2023

SE TE EXTRAÑA.

Se extraña tu mal humor, tus formas irascibles, tus palabras esquivas y provocadoras. Las respuestas a destiempo, en otro tiempo, breves, concisas, justo  lo preciso. Se extraña esa gimnasia en el debate, el cuerpo a cuerpo de palabra para tomar distancia.

Se extraña el No que siempre tienes en la mano, preparado y dispuesto a ser lanzado. Ese No que sueltas con facilidad.

Se extraña tu presencia, tu mirada, tu sonrisa. Se extraña todo eso que propones sin decir una sola palabra. Se extrañan tus expresiones generosas, cuando decides que tienes que estar ahí donde lo dices. Se extraña el bullicio de alegría que zumba en el aire, cuando se presiente tu presencia. Se extrañan tus deseos cuando los sueltas sobre la mesa. Se extrañan tus conquistas cuando las anuncias entre risas.

Se te extraña. Todo el tiempo se te extraña. Porque en todas esas formas que tienes, siempre eres la misma. Hay algo que traes. Hay cosas que dejas. Se te extraña porque eres muchas cosas al mismo tiempo. Todas necesarias. En ellas se aprende, se crece, se vive, se ríe, se ama. 

Se te extraña aunque no se te quiera extrañar. Habrá razones muy fuertes o habrán sucedido cosas tan vitales con tu presencia, que entonces sea explicable extrañar. Se aprende al final, que eres necesaria, que se te desea y se disfruta cuando estás, pero te vuelves imprescindible cuando no estás.

Se te extraña aunque no se te quiera extrañar. Por mucho que lo intente, creo que siempre te voy a extrañar.

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Imagen de Cécile Desserle (técnica mixta)

miércoles, 29 de marzo de 2023

RESCOLDOS EN EL BRASERO

El único amor que tengo aprendido, es el que creció conmigo en la adversidad, el que ha sobrevivido a todas las ausencias y todas las distancias.

No se trata de correspondencias o fusiones o fundaciones. Se trata de esa llama que se sostiene en el tiempo, que ha sobrevivido a todos los vientos, ha dejado luz en las noches que no hay luna y ha brillado en los días que no hay sol.

El único amor que me acompaña eres tú, que estás en mis pupilas y solo yo puedo verte.

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Imagen de Lorenzo Taliani (@talianilorenzo)

martes, 21 de marzo de 2023

TRISTEZA

Qué triste es vivir sin intentar decirte que te amo, sin buscarte, sin tener al menos algún indicio del momento en que pueda abrazarte y decirte que la vida está de fiesta cuando vos estás.

Qué triste es vivir sin intentar. Qué triste es quedarse en el laberinto seco, circular, anodino y casi muerto de pensar el día, cuando no estás, cuando no insisto en buscarte, cuando abandono la idea de abrazarte y perderme en soliloquios de no sé con quién ni por qué.

Qué triste es todo cuando abandono, no me quejo y miro resignado el día sin vos. 

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Foto: Claudio Dell’Osa.

lunes, 13 de marzo de 2023

DUDAS Y CERTEZAS

Te conozco. A veces no lo sé. 
No te reconozco. Y a veces te conozco demasiado bien.
No lo sé. ¿O sí lo sé?

Estas en mí no sé desde cuándo.

Hace tanto que voy tras tuyo, que sigo tus ondas, que te voy buscando, que te estoy escribiendo, que a veces pienso que te conozco, que nací el mismo día que me di cuenta que te llevo dentro. Porque cuando escribo si sé que te llevo dentro y también es una forma de saber que te estoy buscando.

Tal vez sea cierto esto que escribo y que llevo aquí dentro.

Tal vez sea cierto, igual que todo lo que está ahí fuera.
Tal vez sea tan fuerte como la palabra que está grabada, la que voy escribiendo, la que tengo dentro o la que está allá donde habitas, desde donde me cuentas historias, travesuras y lanzas propuestas.
Desde donde nos miramos con ojos de admiración. 

Te conozco. No te conozco. Te reconozco. No lo sé.

En todos los planos, todas las realidades, todos los instantes de cada día, vamos mutando la piel, los gestos, las emociones, los silencios. Pero no cambian las palabras y su significado, salvo mentira, insidia o despreocupación.
En cada momento puede haber una pequeña revolución. En cada espera hay una esperanza de revolución. En cada segundo hay una expectativa.
En todo momento somos distintos.
Nos reconocemos, nos perdemos, nos caemos, nos levantamos, nos amamos, nos odiamos, nos negamos, nos alabamos, nos juntamos, nos separamos, nos echamos y volvemos. 

Cada día es un punto. Quizá no valga nada. Pero quizá sea el agujero por donde podamos espiar el infinito, el hueco por donde todo se ve. Cada día es el lugar donde todo se puede ver. Es una abertura por donde nos espiamos el alma, nos llamamos, nos reclamamos y a veces nos encontramos. Cada día es una rendija que nos deja ver el alma desnuda. El día es un invento para verse a los ojos, besarse las emociones, apretar las ideas entre las manos, abrazarlas y cargarlas. Decididos. Cada día es un contrapunto.

Hay tantas versiones de un mismo día, tanta ceguera como lucidez, tanta  ausencia como plenitud, tanto trasiego ignorado como instante fundacional. Ese es el punto en donde nos cruzamos. Esa es la intersección del impacto. Ese es el lugar, el comienzo. Es ahí donde siempre quiero estar. Esos son los momentos en que escribo. Porque hay una fuerza interior que me dice: “¡déjalo grabado!”. Cumplo la orden. Porque siempre tengo la sospecha que es el único camino que me llevará hasta donde estás, donde quiero estar, donde siempre quise estar y a veces sospecho que es donde nací. Mientras tanto, en el camino, escribo. Cada palabra es un signo más que me deja conocer, me permite reconocer. 

Te conozco. No te conozco. Te reconozco. No lo sé.

El día que deje de dudar, tal vez ya no escriba más. Quizá sea porque no me reconozca, porque no quiera conocerme. Ese día quizá, ya no sepa para qué sirven las preguntas ni me importen las respuestas. Sin duda, eso será porque te he dejado de querer o tal vez no sepa cómo hacerlo o me haya perdido para siempre.

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Imagen tomada de la Red de autor desconocido. 


jueves, 9 de marzo de 2023

CARTA AL INFINITO PERDIDO

Al fin y al cabo, esta es una historia triste solo enaltecida por la épica que sólo la poesía puede alcanzar. En algún momento deberé escribir sobre estos tiempos, ya despejado el panorama de la metáfora exquisita, que se ha instalado por estos días y se abraza con igual fuerza entre el pie que me sostiene, la garganta y el pecho que se expande y se contrae. 

Nada es tan real como lo que imaginas con fuerza de ilusión. Por eso he sido tan feliz. Por eso te he llevado siempre prendida sobre mí en algún lugar del cuerpo y ahora te guardo dentro, como el centro vital de mi existencia. Pero extrañarte no ha sido fácil ni sencillo ni llevadero. Solo las palabras han acudido a mi llamado y cada una de ellas era un pedacito de vos que se acercaba a la carrera. ¡Tanto hemos festejado en cada encuentro! ¡Tanto hemos hecho y no hemos sido! Creí llegar al infinito y nunca quise regresar.

Al fin y al cabo, esta es una historia triste aunque no lo reconozca. No lo haya hecho ni lo quiera hacer aún hoy. Pero así como los afectos y la ilusión de lo querido crecen y se alimentan de imaginación sostenida, certera y empeñosa, así también el amor es frágil por alguna hendija. Y aunque pueda quebrar torres, abrir murallas y superar todas las prohibiciones y bloqueos, finalmente termina agitado y jadeante en la distancia, arrinconado por un aguacero que no es lluvia, pero moja y es quejido.

Al fin y al cabo, la historia es triste porque hay desvelo pero no hay consuelo para el amor, cuando se presiente que no estarás y no estás. Entonces solo queda la peregrina y solitaria idea de encontrar, en el silencio de la llanura, ese amanecer que sea todo cielo y horizonte de caldén. Para construir otra vez un paisaje interior y dejar espacio para alguna fábula alegre y festiva, que también sea parábola y me explique cómo hacer. Para salir y ver. Para volver a ser sustancia real enamorada. Y abandonarme a tu lado.

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Imagen de autor desconocido tomada de la Red.

lunes, 6 de marzo de 2023

ANUDADOS EN LA SOLEDAD

En la soledad de este tiempo perdido no veo horizonte ni las puertas de la casa ni las ventanas ni el techo de la habitación ni los extremos de algún mueble. En la soledad de este tiempo no veo ni las miradas. Solo me anudo a la tuya. La única mirada de los únicos ojos.

En la soledad de este tiempo perdido solo te veo a vos encima de mí, cabalgándome desde el pecho, apretando de tanto en tanto mi diafragma para que siga tu ritmo y tu rumbo de amazona desbocada, que recorre estas horas desvencijadas como vencejo que reparte vuelo y primavera.

En mi soledad y en la de todos los hombres, siempre hay una mujer que anuncia los nuevos días. Pero ninguno será como el tuyo. Ninguno será tan armoniosamente inquieto como los movimientos de tu cuello y los gestos de tu cara, mientras cabalgas y diriges la mirada hacia un lado y otro, hacia arriba y hacia abajo, como quien reparte auroras.

En mi soledad de este tiempo vencido solo hay espacio para mirarte desde abajo, como quien enaltece lo desconocido, para tomarte de la cintura y levantarte tanto como pueda, sentir tu cuerpo poderoso, para luego dejarte caer sobre mí, con todo el peso de un futuro al que quiero abrazarme.

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Imagen de autor desconocido tomada de la Red