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jueves, 9 de marzo de 2023

CARTA AL INFINITO PERDIDO

Al fin y al cabo, esta es una historia triste solo enaltecida por la épica que sólo la poesía puede alcanzar. En algún momento deberé escribir sobre estos tiempos, ya despejado el panorama de la metáfora exquisita, que se ha instalado por estos días y se abraza con igual fuerza entre el pie que me sostiene, la garganta y el pecho que se expande y se contrae. 

Nada es tan real como lo que imaginas con fuerza de ilusión. Por eso he sido tan feliz. Por eso te he llevado siempre prendida sobre mí en algún lugar del cuerpo y ahora te guardo dentro, como el centro vital de mi existencia. Pero extrañarte no ha sido fácil ni sencillo ni llevadero. Solo las palabras han acudido a mi llamado y cada una de ellas era un pedacito de vos que se acercaba a la carrera. ¡Tanto hemos festejado en cada encuentro! ¡Tanto hemos hecho y no hemos sido! Creí llegar al infinito y nunca quise regresar.

Al fin y al cabo, esta es una historia triste aunque no lo reconozca. No lo haya hecho ni lo quiera hacer aún hoy. Pero así como los afectos y la ilusión de lo querido crecen y se alimentan de imaginación sostenida, certera y empeñosa, así también el amor es frágil por alguna hendija. Y aunque pueda quebrar torres, abrir murallas y superar todas las prohibiciones y bloqueos, finalmente termina agitado y jadeante en la distancia, arrinconado por un aguacero que no es lluvia, pero moja y es quejido.

Al fin y al cabo, la historia es triste porque hay desvelo pero no hay consuelo para el amor, cuando se presiente que no estarás y no estás. Entonces solo queda la peregrina y solitaria idea de encontrar, en el silencio de la llanura, ese amanecer que sea todo cielo y horizonte de caldén. Para construir otra vez un paisaje interior y dejar espacio para alguna fábula alegre y festiva, que también sea parábola y me explique cómo hacer. Para salir y ver. Para volver a ser sustancia real enamorada. Y abandonarme a tu lado.

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Imagen de autor desconocido tomada de la Red.

viernes, 12 de marzo de 2021

EL FARO INEFABLE

 

La imaginación también hace al momento. O el momento dispara la imaginación. A veces ella sola lo explica todo por sí misma. Otras veces justifica lo que no se ve. Pero siempre nos viste como de fiesta. Porque la imaginación es como un faro invisible que ilumina las horas anodinas. Horas que parecen que se pierden pero que en el último momento se salvan. La causa y culpabilidad es solo de la imaginación. Que no respeta nada ni a nadie y siempre se impone como faro inefable difícil de entender. Pero ahí está.




















Foto de Fred Herzog

 



jueves, 5 de diciembre de 2019

DESNUDOS EN LA IMAGINACIÓN


La  primera vez que un humano se cubrió con un paño de cuero o fibras, no lo hizo por pudor, sino para provocar la imaginación de quien lo estaba mirando.

Tal vez la manzana de la historia bíblica, no sea tal manzana y no haya existido nunca. La famosa serpiente, que tan malos comentarios ha recibido a lo largo de la historia, quizá tampoco sea verdad. Y todo eso, no sea más que una metáfora o alegoría de los deseos generados por un simple acto de prohibición. Tan simple, como potente su poder devastador. Porque abrió la puerta a la sexualidad.

A partir de entonces, el cuerpo no sería jamás el cuerpo que vieron y palparon por primera vez, sino el objeto perfecto para la consumación  del placer inducido por la imaginación. Porque en esta actitud, esta decisión de imaginar, las puertas son tan grandes como el cielo. Todos pueden entrar. Solos o acompañados, de a uno o todos juntos también y al mismo tiempo.  

Quizá el mayor enemigo que tenga el nudismo contemporáneo, no sea el pensamiento moralista tradicional. Los verbos “Sugerir”, “Insinuar”, “Incitar” o “Inducir”, como prólogos al relato interno personal son, sin duda, enemigos mortales de la absoluta desnudez como primer encuentro,  como primera vista, como primer tacto entre las personas.  

El nudismo sin vueltas ni pretensiones especiales, mata de un solo golpe de realidad, todas esas intenciones previas que encienden el sexo. Una realidad formada por líneas y volúmenes concretos, a los que se puede llegar sin preámbulos. Nada sorprende. El asombro es solo un latigazo de luz que se disipa en el instante. No hay historia, no hay relato, no hay expectativa, no hay incertidumbre, no hay miedos.

El desnudo directo, sin estados intermedios, rompe de cuajo con todo eso. Fulmina el pudor. Lo coloca en máxima tensión hasta que estalla. El cuerpo sin sexualidad abandona el primer plano y se naturaliza en el entorno, formando parte de la secuencia de vida diaria, hasta perderse en la intrascendencia. El cuerpo así, es solo un traje, una vestimenta, más o menos sincera, que muestra algunas señales de la vida personal de cada uno. Pero no mucho más. Sin sexualidad no hay ninguna propuesta, indicio ni posibilidad de lectura interior. El cuerpo es un almacén de servicios.

Para restablecer la naturaleza humana, los nudistas ocasionales deberán apelar, entonces, a los sugerentes límites de las dudas sobre lo que se puede  y no se puede, lo que se quiere y no se sabe si se podrá conseguir y en qué momento. Porque hay límites que no son necesariamente prohibiciones. Solo son ejercicios de lectura, elementos de doble filo, obstrucciones que interpelan, desafían, incitan a transgredir.

Abandonar el hecho fáctico del cuerpo expuesto sin más, es una condición necesaria de la condición humana. No hacerlo, es instalarse en el instinto sin pensamiento ni sentimiento. En los cuerpos desnudos la condición humana solo se revela por su capacidad de interpelar.

Sugerir las líneas de interpelación entre los cuerpos, es el primer eslabón de un relato mental de mayor peso que los propios cuerpos. El cuerpo ya no es, entonces, un objeto utilitario sino un instrumento cuyas partes son el instinto, el pensamiento, el sentimiento, lo racional, lo irracional, lo real, lo onírico, lo supuesto y lo concreto.

Ese instrumento llamado cuerpo puede ejecutar así, una partitura que no está escrita, sino que se va escribiendo en un pentagrama de gestualidades.  Sucesiones puntuales, anárquicas y encadenadas de momentos clave que se manifiestan en la movilidad de las manos, el cruce de las piernas, las  diagonales de los brazos sobre el torso, la inclinación de la cara, la movilidad de los ojos, el ángulo entre el cuello y los hombros o la exposición, en giros fugaces y audaces, de una parte esencial del torso. En cada movimiento hay un límite que puede traducirse como prohibición o incitación. Y todo junto produce necesariamente una excitación.

Pero para eso, previamente, hay que pactar la complicidad de los cuerpos, para que ambos sean instrumentos en una misma orquesta. Una orquesta sin dirección, que nunca sabe cuál será la melodía final. La música y la partitura inexistente, la palabra en un relato sin comienzo ni final, la escena en escenarios improvisados y circunstanciales y los actores que no saben si son actores, son apenas las partes visibles de algo más profundo que no se sabe cómo se llama, pero se sabe que solo es posible por la capacidad de imaginar. Sin ella, los cuerpos no son nada.  



Imagen tomada de la red. Se agradece información para consignar la autoría.   

jueves, 16 de mayo de 2019

APUNTES DEL HOMBRE SINGULAR


Hay mañanas, que al despertar, miras el techo y no sabes quién eres ni qué vas a hacer. El día es esa cosa extraña que no puedes traducir. Es un instante que parece una eternidad.
No me esfuerzo por responder. Tengo el pensamiento vacío. Las ideas distantes. Solo sé que en cuanto me incorpore, tendré que esquivar la mole de normalidad con sus rutinas, vacíos y ausencias.
En algún momento de ese instante, debo pensar que tengo la posibilidad de hacer algo nuevo que jamás se me ocurrió. Pero eso no lo sé. Es lo que ahora supongo que sucede. Porque en ese instante, estoy perdido hasta de mí mismo.
Luego, sentado en el borde de la cama, a medio vestir, sé que la rutina me espera. A pesar de tenerla desdibujada, su presencia  es inexorable. Pero algo extraño debe suceder en alguna parte de mí. Porque también siento un impulso natural, casi biológico, de contradecir las leyes de lo cotidiano.
Mientras me incorporo,  siento que estoy dispuesto a pulverizar la monotonía a base de imaginación. No sé por qué ni de dónde llega esa idea. Tal vez sea una cuestión de fe. Como la que tienen los seguidores de un Dios o en algo que los trascienda. Quizá sea esto último. Entonces, igual que ellos, traigo la palabra hacia mí. La convoco en mis primeras horas, como quien se encomienda a  un hecho superior que lo proteja. Al fin y al cabo, la imaginación y su capacidad creadora, debería ser considerada la religión natural de los humanos. Si es que se le puede  llamar religión.
Sobre la mesa tengo dispuesto  un desayuno frugal. Y la mirada fija en la cuchara mientras revuelvo en la taza la leche y el café. Luego miro alrededor. Recorro la habitación en su totalidad. Levanto la mirada. Vuelvo a mi acto de fe y reflexiono: “Porque una cosa es la cadencia banal de las tareas cotidianas. Y otra muy distinta el pensamiento amplio, generoso, extenso, sutil, perspicaz y explorador que crece con las horas”. Lo repite como oración
Después de vestirme, de  elegir la ropa que me identificará ese día, que dirá qué persona soy o quiero ser, en mi tertulia interior ya hay algunas conclusiones y acuerdos. Antes de salir, ya tengo claro que todo lo que cuenta es no dejarse aplastar. La  única realidad no es la que se te propone. La verdadera realidad es el resultado de calzarse la vida y salir con ella por la calle. Todo lo demás será consecuencia de la audacia que esté dispuesto a exponer en esas horas.
En el primer recorrido por la calle, ya sé que todo lo demás  que ocurra en el día, será imaginación. Debería ser así, sino quiero morir de anonimato.  Mientras camino, invoco esa religión natural a la que llamo “imaginación”. Palabra que no es una palabra de una sola denominación. Es un universo. La palabra designa un mundo sutil, diverso, efervescente y creador que se llama “condición humana”. Esa no es una religión, pero bien podría serlo. Y a ella me entrego a diario. Sin resistir.


***





Imagen de autor desconocido. Se agradece información. 

lunes, 26 de noviembre de 2018

¡ VUELVE AL CAMINO… !


La imaginación se enamoró de tu camino.
Y te lo robó
No llores el camino no caminado.
¡Quítaselo a la imaginación!
Vuelve al camino.
Empieza a caminar.
Y si no hay camino, fabrícate uno solo para caminar.
Ya habrá caminantes.
Vendrán los que te van a acompañar.

Ese camino que no has caminado ha dejado tantas huellas como todo lo caminado.

Esos caminos que no se liberan de tu imaginación,
han marcado tantos rumbos, que se extraviaron los horizontes.
Se perdió el horizonte. El horizonte te perdió a ti. Vos perdiste el horizonte.
Solo quedaron esas imágenes de mujer que te hicieron pensar que todo es posible.
Ella te seguirá así como la ausencia.
Yo seré eso que ahora no pudo ser.
Todo amor tiene un legado. Una yerra. Un después y para siempre.

La imaginación se enamoró del camino
Y te cegó

No llorarás el camino.
No te pesará lo no caminado.
No mirarás lo no recorrido.
Si insistes en mirar hacia atrás,
solo verás lo que la ilusión y tu imaginación te dejaron construir,
dejaste a medio construir, quisiste construir. Y lo que no fue.

No las maldigas por tu falta de decisión, por la ausencia de temple.
Recupera ese espíritu y vuelve.
¡Al camino… ¡  ¡Vuelve al camino!
Porque hacen falta caminantes
Y hay mucho camino por construir.

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Imagen:  Martin Munkacsi (Hungarian American, 1896-1963): Three Boys at Lake Tanganyika, 1931

martes, 28 de agosto de 2018

*/ EL COPISTA


-- ¿Está escribiendo un libro?
-- Así es.
-- ¿Es autobiográfico?
-- Bueno… Depende…
-- ¿Depende de  qué?
-- Verá, es un libro autobiográfico de la Imaginación. Ella se cuenta a sí misma. Yo simplemente transcribo. Hago como si fuera un músico. Le pongo algo de armonía a lo que se le ocurre y lo que le sucede.
-- ¿Pero usted no tiene nada que ver?
-- Si, claro. Soy un servidor de la Imaginación.
-- ¿Son amigos o algo así?
-- A veces somos amigos. En otros casos estamos muy lejos y no sé por qué.
-- ¿Entonces nada de lo que está escrito tiene que ver con usted?
-- Algunas cosas tal vez sí. Son en esas ocasiones en las que me subo a la Imaginación a ver si puedo copiar su fervor.
***

Imagen de autor desconocido tomada de Pinterest. 


viernes, 24 de agosto de 2018

*/ EN OTRO BANDO


Desde hace un tiempo, estoy en otro bando. Sigo una estricta dieta que se compone mayormente de imaginación. Ese es el principal combustible que impulsan mis días. No abuso de su generosidad, puesto que no persigo desplazarme por una visión paralela o superpuesta de la realidad.
A la realidad, a esa secuencia de hechos, acontecimientos y eventos diversos que la mayoría de las personas le conceden relevancia social y personal – hasta colocarlos en el podio de la verdad – también les dedico atención y les doy espacio en mis limitados contornos cotidianos.
Pero no sacralizo esa realidad o lo que las demás personas entienden por realidad. Todo lo contrario. A esa realidad la coloco en un lugar de privilegio solo para que se enfrente a mi imaginación – mi combustible preferido – la fuente central de energía que poseo. La invito a que combata y que se imponga – si es capaz – a los desafíos que le marca mi imaginación, quien – a su vez – también se va comprometiendo con esa realidad.
La imagen que ustedes ven, es solo la proyección tangible de mi realidad. Como ven, es oscura, negra, y en medio de unas ruinas con algunas flores. Esa es una realidad. Para mí es morena,  dorada, reflexiva, pensativa y  llena de luminosidad. Esa es otra realidad. Es la que elijo. Es la que se impone por rotundo peso de la belleza. 



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lunes, 13 de noviembre de 2017

EL AMOR ES UNA PROPIEDAD DE LOS CUERPOS



Para que el amor te atrape, es preciso tener valor. Pero no valor de valiente. Es necesario tener valor de audacia. Audacia para la imaginación. Esa imaginación que te contagia entusiasmo. Ese entusiasmo que te provoca fervor. Ese fervor que te lleva a la audacia. Así se completa la esfera interior. La esfera del valor.
Porque el amor es esférico. Aunque también es elíptico. Es elíptico porque a veces te aprieta, a veces eres tú el que se expande. El amor es esférico porque no tiene aristas. Es agudo, pero no es punzante hasta  la herida. Es filoso, pero solo corta a los inválidos de emociones. Es preciso hasta la imperfección.
El amor es una propiedad que tienen los cuerpos. Como un orden natural. Al margen de la ciencia y la razón. Porque lo racional en el amor es la pregunta, la repregunta. La otra pregunta, la indagación, la curiosidad, el asombro y el despertar.
¿Qué es el amor? Esa pregunta es el primer paso en el camino del absurdo. Lo irracional, lo etéreo, lo  profundo y al mismo tiempo lo real. Responder a la pregunta, conocer ambos mundos, definirlos, es tarea titánica. Solo puedes deslizarte como inocente en las formas variadas de eso que se llama amor.
Y para todo eso, necesitas valor. Mucho valor.

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© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 11 de noviembre de 2017



Imagen “MUA: Michelle Leander Herum”. © Søren Udby 2012 - www.kanonfotografen.dk
 

lunes, 16 de octubre de 2017

VIGILIA DE PALABRAS



Hay noches en las que hago un esfuerzo para no pensar en ti. Es la única forma de conciliar el sueño. Si no es así, entonces ya sé que intentaré escribir algo. Puede que pase mucho tiempo intentando armar un par de frases. A veces he logrado escribir un texto largo. Otras veces he terminado durmiéndome  para no aceptar la derrota. Esa que te impone la falta de una idea que merezca la pena ser escrita. A veces he tenido ideas que al final no he escrito. A veces sí lo hice, pero las he desechado. A veces le he tenido miedo al ridículo. A veces pienso, dudo, creo que son una cursilería. Y aunque trato de convencerme que tu lectura me salvará de esas desgracias, corregirás mis vaguedades,  me da pudor que las leas. ¡Ya sabes! Aunque lo intento, no puedo sustraerme al temor de no presentarme limpio de palabras ante tu mirada. Esto es lo que sucede cuando estás ahí, cuando te siento tan cerca que pareciera que diriges mi mano cuando escribo. Cuando me distraigo ante tu mirada. Cuando me concentro en tu mirada. Cuando disfruto tu mirada. Eso es lo que ocurre cuando estás ahí. Y no hay forma de evitarlo. 



© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 20 de septiembre de 2017



Imagen de autor desconocido. Se agradece la información para consignarla.