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viernes, 28 de febrero de 2020

LA CARA ES NUESTRO DIAPASÓN


Cuántas caras tenemos a lo largo de nuestra vida o de nuestro día. O mejor me pregunto, cuántas vidas tenemos a lo largo de nuestro día que se muestran – aunque no nos demos cuenta – en nuestra cara. ¿Es la cara un reflejo de algo que no vemos? O esta afirmación forma parte de esos mitos sociales que vamos construyendo sin saber muy bien por qué. Una  construcción hecha con el aporte imaginario de cada cual. ¿Tenemos una única cara? ¿Podemos diseñar nuestra propia cara? O solo debemos admitir o soportar la que nos va dando el momento, las circunstancias o la vida.
Una de las primeras cosas que dice el diccionario, es que es la parte anterior de la cabeza de algunos animales. Es decir, nosotros entre ellos. Pero también dice que es la superficie, fachada o frente de algo. Y en ese “algo” también podríamos estar nosotros. Porque el fin y al cabo, aunque gastemos tiempo y dinero en ponernos cosas encima, lo que cuenta es la cara con la que llevamos ese cuerpo vestido, que también se traduce como “nuestra humanidad”.  Entonces nuestra “fachada” no es el aspecto de conjunto – aun con toda su envergadura – sino ese espacio pequeño que tenemos en la cabeza.
A veces se me ocurre que la cara es como nuestro diapasón. Es el lugar donde se concentran todas las notas musicales y sonidos. Ese sitio en donde solo se manifiestan de vez en vez, en infinitas combinaciones. Por eso no siempre tenemos la misma cara. No siempre somos el mismo músico ni estamos en el mismo tema. Tampoco hacemos el mismo ruido. Porque no duplicamos expresiones, solo las expresamos de forma diferente. Aunque los fanáticos de la estadística usen nuestra cara estática y encorsetada  para hacernos un documento de identidad.
Nuestra identidad está en la cara, es verdad. Y es en sus rasgos generales donde se muestran algunos aspectos de la personalidad, el estado de ánimo, la salud corporal y psíquica y el prontuario de las causas justas o inútiles de nuestra vida. Pero todo eso no sale en una foto y menos en las automáticas de los registros policiales y documentarios. Todo eso que está cargado en la cara, solo aparece de vez en cuando y se modifica tantas veces, como circunstancias se den en el devenir diario de cada uno.
Hay caras memorables, esas caras que en nuestra memoria correspondan a otro, porque cuando nosotros tenemos momentos memorables no perdemos el tiempo en observarnos ni estamos pendientes de saber cómo nos queda. Muchas veces intuimos que en algún momento, nosotros también tenemos una cara memorable como la que recordamos de otro. 
A veces una foto nos revela la incógnita sobre nosotros mismos en el momento memorable. Pero después de la primera fracción de segundos en la observación, enseguida  nos llega la memoria de lo vivido, del hecho consumado. Y la memoria siempre es generosa con nosotros en el recuerdo de los momentos memorables. Nos pone en primer plano aquello que sabe que nos hará bien y nos incita a repetir (o sentir que repetimos) ese momento de cara memorable.
Hay tantas caras en nuestro repertorio, como emociones seamos capaces de tener. La cara es nuestro alcahuete que no nos deja especular en los momentos precisos. Sustraer de nuestra cara todas las expresiones de una emoción, no es un mérito nuestro. Solo es posible esconderlos por desatención del que se supone que te mira. Porque a veces y con más frecuencia de lo que suponemos, nos miran pero no nos ven. Así es como zafamos de mostrar algo que no queremos mostrar. Pero esta aparente ventaja general de ciertos momentos, se nos vuelve tristeza cuando reparamos que el otro, con quien pretendemos comunicarnos, ni se ha enterado del segundo decisivo que nos hubiera gustado que viera y así participar de esa emoción que nos hubiera gustado compartir.
¡Tantas vueltas tiene una cara! La tuya, la mía, la de los otros y la de los que nos pasan sin saber quiénes somos ni quiénes son. Cada cara es un preludio de una historia, una escena, un momento de vida que se podría contar pero no se cuenta. Solo es una expresión de los músculos de una parte de la cabeza que – al mismo tiempo – son el promedio general de todo lo que se está moviendo en el interior de esa persona. Esa cara que se manifiesta en el instante es tanto lo que dice, que podríamos invertir horas en escribirlo, contarlo o pensarlo.
Pero nunca hacemos eso. Para eso están los que escriben, los artistas que pintan o esculpen, los fotógrafos, los que filman o los que traducen caras a través de notas musicales. Lo que sí hacemos todos es llevar una o varias caras de alguien en la memoria, según el grado de huella que haya dejado en nuestra historia reciente o en nuestra vida.
Y aunque sea un poco más difuso representarla, también guardamos algunas caras nuestras. Las que pudimos registrar en un soporte visual o la que  suponemos que tuvimos en ese momento que no queremos olvidar. Así, de tal manera, cuando recuperamos de nuestra memoria una de esas caras, no es la cara lo que buscamos, es la emoción del momento y la secuencia previa  que ha producido esa cara  que queremos recordar y que guardamos celosamente en la memoria.
Si es por escribir sobre las caras, entonces puedo empezar hoy y no abandonar la tarea hasta el final de mis días. Por ahora solo quiero decir, que nuestra cara es el único testigo fiel que puede contar cómo estamos, que suponemos que pensamos y hacia dónde se supone que vamos. Todo en una fracción de segundos. Porque en los minutos siguientes, tal vez ya estemos en otro estado – no muy distinto al que estábamos – pero que el movimiento emocional de nuestra vida ya ha modificado.  



Imagen: sarmiento-cms / el jinete imaginario

miércoles, 16 de octubre de 2019

EL LUGAR DONDE SE PLANIFICAN LOS DELITOS


Para el visitante desprevenido la escena es la de un escritorio corriente, pero estoy en condiciones de afirmar que es el sitio donde se escribe, se planifica, se hace el plan con todos los detalles, de lo que en apariencia es un poema o un aguafuerte, pero que en rigor es un arma arrojadiza.
Una especie de bomba casera que se puede usar de muchas formas, porque tiene una variedad enorme de funciones y utilidades. Solo depende del ejecutor del plan que tiene el artefacto de palabras, construido en este rincón de un lugar de San Telmo, semioculto en el corazón de una manzana próxima al Parque Lezama.
No les puedo dar más detalles. Solo decir que en el fondo de la imagen, en el extremo inferior izquierdo del vidrio de la ventana, están subiendo los paréntesis que brotan desde el jardín. Entre esos paréntesis, queda fijado el código apalabrado, que llevarán los textos que luego circularán por la red, las calles, los lugares  insospechados, hasta fijarse en alguno de ustedes. Así  el plan habrá cumplido su misión. Y el delito,  entonces, ya será vuestro.
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 Imagen:  El Jinete Imaginario
(en FB @JineteImaginario – en Instagran @eljineteimaginario)



martes, 16 de julio de 2019

NO QUIERO QUE ME DEN LA RAZÓN PORQUE NO PRETENDO DECIR VERDADES


No escribo para que estén de acuerdo conmigo ni me den la razón. Escribo para incitarlos a que me respondan, que registren la idea que tiro al aire o pongo sobre la mesa. Escribo para que haya al menos una pequeña reacción de vida, de pensamiento.  No se rebele si no es necesario. Tal vez no lo necesite. No hace falta que “trabaje” de revolucionario. El mundo está lleno de profesionales de la “Revolución”. Todos los días hay miles de personas que se ponen el uniforme de “Contestatario” y salen a hacer algún negocio,  que les permite  sostener una vida resuelta y con holguras.
Lo único que pido, es que alguna de las cosas que escribo (una frase, un grupo de palabras, alguna de las ideas  o asociación de ideas) le provoque algún pensamiento. Al menos alguna reacción que lo saque de la “dormidera”,  a la que estamos sometidos cotidianamente por el sistema. Un mecanismo al que debemos acudir obligatoriamente,  para solucionar nuestras cuestiones más elementales de sobrevivencia. La respuesta o reacción sería saludable y necesaria para usted y para mí.
Escribo porque cada día veo que padecemos una ausencia absoluta de propuestas,  que digan cómo hacer para no convertirnos en “muertos vivos”,  cómo no morirnos poco a poco cada día. Porque se ha impuesto definitivamente la idea de que “Pensar no da dinero… Y sin dinero no se puede respirar”. En estos casos, la palabra “respirar” se define como igual a consumir. Y consumir es igual a vivir. Aclaraciones pertinentes porque “nuestro sistema” es tan “generoso” que le da nuevo sentido a las palabras de toda la vida.
Escribo porque las palabras son como las gotas ozono que flotan en el aire, en los momentos previos a un gran aguacero. Esas lluvias que lavan, limpian, ponen en orden y despejan el aire que se respira. Porque la naturaleza tiene sus métodos y sistemas para protegerse de la escoria que produce la vanidad y la avaricia, esa cosa que se parece al sarro alcalino blancuzco y grisáceo que va obturando las cañerías de la vida. Pero nosotros no tenemos nada. Nada que conozcamos con eficacia probada.
Escribo porque pienso que las palabras son pensamientos. Y tal vez los pensamientos sean lo único que nos salven de la falta de aire. Una ausencia que si no la resolvemos a tiempo, entonces nos vamos poniendo cianóticos como muchos otros  con los que nos cruzamos a diarios. 
Escribo para abrir puertas y ventanas de esta casa nuestra, en la que convivimos a diario sin ser parientes ni amigos, pero estamos obligados a compartir. Escribo para que usted también abra las puertas y ventanas de esta casa nuestra. Tal vez consigamos que se instale un aire nuevo, que no sabemos cómo es, pero que sin duda será mucho mejor del que respiramos hoy.
*** 


Foto y Edición de sarmiento-cms

jueves, 4 de julio de 2019

CRISIS


No es el país. Es el marco social, los grupos humanos, los intereses propios y ajenos.
¿Porque qué es el “País”?
Las decisiones.

No es la gente. Es la forma particular y  personal de relacionarse.
¿Porque qué es la “Gente”?
Es el anónimo reconocido y renombrado en su anonimato.

No son ellos. Es el nosotros con sus cargas afectivas y de pensamiento.
¿Porque quiénes son “Ellos”?
El pensamiento ajeno y colectivo, que se pega en las paredes de nuestra frágil arquitectura emocional. El pensamiento omnipresente que se nos impone como propio.

No es el presente. Es desconocer el futuro o saber que no hay futuro.
¿Porque qué  es el “Presente”?
Algo que no sabemos. Reconocemos el presente cuando pensamos o creemos en un futuro. Sin futuro, no hay presente. Hoy es pensar en mañana.

No es el hoy ni el ahora. Es no reconocer el pasado.
Tampoco es el ayer inmediato. Sino el tiempo profundo.
Porque el pasado es nuestro tiempo profundo.
Solo es pasado lo que guardamos en la memoria.
Todo lo demás es ausencia, anonimato, ignorancia, desprecio y negación.

No es el futuro. Es la falta de utopías. Es la falta de valor para pensar la utopía.
No es lo cotidiano. La crisis está en las quimeras.
No es la falta de empuje. Es la ilusión.
¿Porque qué es el “empuje” o la decisión o la convicción?
La ilusión no es un estado gaseoso, es el resultado sólido y concreto de creer.

Cuando se viaja con el equipaje equivocado, todos los caminos parecen extraños, todos los acompañantes son anónimos, todos los diálogos son ardores, todas las palabras son cinceles arrojados a una fragua que no descansa. Una fragua que devora esfuerzos, entusiasmos y todo lo que el pensamiento pueda proponer.

Las causas banales, angustias, contratiempos, esfuerzos vacíos, sobrevivencia y circunloquios en los que transcurre el diario trajín, donde se deterioran los días, los meses y los años, son los ambientes donde anidan y crecen los engaños. Es donde se compra Felicidad y Paraíso. Al peso, por metro, por litro, para un instante o para toda la vida.

Pero no hay ningún paraíso, aunque siempre estemos dispuestos a creer en alguno o inventarnos otro. Nuestra azarosa disposición a buscar la felicidad eterna, nos induce a creer que siempre estamos a punto de conseguir un paraíso que no sabemos cómo es. Tampoco hay acuerdo entre nosotros sobre cómo quisiéramos que fuera.

El paraíso es solo un árbol con ramilletes de pequeñas flores blancas, violáceas y azulinas, que brillan con fuerza a media mañana, en los días despejados de primavera.
Los otros paraísos son falsos espejos de uno mismo.
El paraíso del relato es  una falacia que se viste de utopía.
Una utopía que no cotiza en las apuestas urbanas,
Esa utopía es solo una idea crítica apagada antes de encender.
Esa es la crisis.

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Imagen: sarmiento-cms

martes, 18 de junio de 2019

ESCRIBAMOS, ES PRECISO ESCRIBIR.


Hay tareas destinadas a trascender, aun cuando en estos tiempos aparezcan prescindibles y fuera  del “Mundo Real”. Es decir, el comercio de bienes y servicios, la captación de cerebros para adormecerlos y colocarlos en ese “justo” lugar que el “Mundo Real” les tiene asignado.
Hace muchos años, una periodista argentina llamada Paloma Efron – conocida popularmente como Blackie – comentó un mandato familiar, un consejo de su padre: “Cuando se te pierdan los libros de la Historia, entonces ve a buscar los del Arte. Ahí está la historia de la humanidad”. Tengo grabada en mi memoria esa declaración. Desde entonces pienso que el valor de los artistas trasciende su vocación personal, su interés particular y hasta los vicios hedonistas con los que a veces se practica alguna de las artes.
Escribir es una de esas artes. Igual que  todas, se expresa por una combinación de elementos reales, tangibles o  no, con elementos simbólicos. La escritura misma es una sucesión de símbolos que traducen un Habla, que a su vez se expresa en una Lengua. Ambas partes de un mismo sistema forman un lenguaje multiforme y heteróclito, que los escritores hacemos evidente a través de la grafía. Pero entre lo físico y lo psíquico, siempre hay una idea. Esa sucesión es un lenguaje que debiera contener las claves para el  futuro.
Escribir no ha sido igual en todos los tiempos. Pero en todas las épocas, la voluntad de escribir, la decisión, ha estado marcada por la necesidad de quien escribe de dejar testimonio. Escribir es siempre una introspección, aunque el resultado de la escritura sea tan amplio que abarque espacios humanos en distinta profundidad.
Pero en estos tiempos, la acción de escribir tiene un fundamento más que la de testimoniar. Es una tarea que implica algo más que mirarse o mirar a los otros, algo más que  describirlos o describirse. Porque en estos tiempos hay un mundo en eclipse, hay un espacio humano que permanece en las sombras, hay un costado de la humanidad que inverna, que respira latente, que espera su momento. Escribir hoy no paga bien en el “Mundo Real”, pero será decisiva en el mundo futuro.
Porque cuando termine la era de la estupidez, cuando se ahogue en su propia banalidad esta época “feliz” de entretenimiento y dispersión, cuando el planeta sea un territorio arrasado por la idea sinóptica, el pensamiento sintético y la voluntad arrolladora por acumular objetos, distracciones, placebos y sucedáneos, cuando las ideas ya  estén agujereadas y deshilachadas, entonces hará falta otra cosa.
En un futuro, los hombres y mujeres de ese tiempo buscarán otra cosa. Porque el instinto y el principio de conservación de la especie, tiene más peso que cualquier otra idea o apariencia de pensamiento racional. El vacío deberá ser llenado para poder respirar. La angustia por el abismo es tan cruel como el hambre. En los territorios yermos no crece más que la desesperación.
Cualquiera de las historias que leamos nos dice que esto ya ocurrió. No de la misma forma, pero el escenario era el mismo, los protagonistas diferentes y los diálogos similares. Son crisis recurrentes en la historia de la humanidad que provocan catarsis diferentes. La especie evoluciona a pesar de todo, el pensamiento siempre sale nuevo y renovado. Ahora recuerdo a la profesora de geografía explicando qué pasó después de la era glaciar.
Como tantas otras veces, serán necesarios testimonios desde cualquier perspectiva y en todas las versiones. Testimonios del hombre sobre los hombres, la humanidad, su condición y su aventura. La escritura entonces, ya no es solo un arte, una bella arte. La escritura es el código donde están las claves, que les permitan a los hombres y mujeres salir del pensamiento único del “Mundo Real”, para regresar al rumbo del pensamiento transformador.
En algún momento concluirá la era perversa de la estupidez, la  era de la tragedia constante por “Tener”, las ideas que uniforman en el “Mundo Real”, que fabrican anónimos y ausentes individuos sin pensamiento propio. Cuando eso ocurra,  las claves de la catarsis, de la reconstrucción y la evolución, estará en los testimonios que seamos capaces de escribir.
No hay ninguna posibilidad de futuro si no se puede comprender el pasado. No hay ninguna posibilidad de evolución si se pierde la memoria. No hay futuro sin transformación. No hay crecimiento sin diversidad de pensamiento.
Dejar testimonio de esos desafíos, en las formas y soportes que se quiera, es la condición necesaria si se pretende ser un escritor.  
El mundo necesitará de arte y artistas, de escritos y escritores. Ocupemos el sitio, antes que lo hagan los “Mesías”.

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Imagen tomada de la Red. Agradezco cualquier información para consignarla

jueves, 6 de junio de 2019

LA VIDA ES SOLO UN ANÓNIMO DE LA HUMANIDAD


La vida es vida, solo por el esfuerzo generoso de unas fuerzas y entusiasmos que encerramos en la palabra biología. Pero nunca vemos esos esmerados fervores por crecer, cambiar, mutar, convertir, transformar, desechar, construir.
Todo ocurre y no tenemos registro. Porque no hay mirada para los hechos sutiles, silenciosos y anónimos.
La vida es vida a pesar nuestro. Por alguna causa que se explicará alguna vez, no perecemos en ese movimiento constante, persistente y caótico del que no tenemos registro. En el día común, no hay quien quiera registrar. Tampoco hay preguntas. Y cuando no hay respuestas, entonces hay silencio mendaz. Suponer que nada sucede, mientras algo se disuelve bajo nuestros pies.
La vida no tiene nombre. Solo una substancia extensa, bravía, indomable, inabarcable, infinita. La vida será todo lo que sepamos ver. Todo lo demás, también será vida. Pero nosotros no la conoceremos jamás. Sabemos de otros espacios, otros ritmos, otras líneas que conducen hasta quien sabe qué. Pero el  miedo es ciego. Y no nos deja ver. Pero la conciencia es perversa. Y de a ratos nos corre el telón. A veces abre una ventana. Luego la cierra. A veces abre otra. Luego la cierra. Pero el miedo es sordo. Y no nos deja escuchar.
La vida no tiene traducción. Nada se puede traducir. Nunca se puede traducir, algo que ahora mismo ha dejado de ser lo que hace un instante era. Y antes fue otra cosa. Y después será otra distinta, parecida u opuesta.
La vida es eso que los filósofos estudian, analizan, definen y vuelven a estudiar. Hay filósofos que han ido a la luna alguna vez. Y han regresado sin ninguna explicación. Otros agudizaron su ingenio en la observación de los bajo fondos. Solo encontraron restos de lo que alguna vez fue.
La vida es un conjunto de cosas que la ciencia atrapa en miles de fórmulas, explicaciones, refutaciones, pruebas y contra pruebas. Los matemáticos apenas logran armar una metáfora de la vida. No en la fórmula, sino en la acción. Porque una ecuación, genera otra y esta misma se transforma en otras. Luego un silencio crudo, hasta que deducen otras fórmulas. Y un inmenso plano se va cargando de símbolos. Químicos y físicos acuden en su ayuda. El inmenso plano es un laberinto de caminos largos que terminan bloqueados y otras veces en un abismo. Un vacío que otra ecuación dará noticias. Una enorme metáfora, mientras la vida sigue ahí, respirando vaya a saber qué, para luego vestirse de algo que no sabremos cómo será.
En los perfiles del pensamiento de un día común, la vida es solo un anónimo de la humanidad. Nadie sabe quién es ni por dónde anda ni cómo se presenta. La vida no tiene nombre. Solo una idea genérica bajo sospecha de creación. Por eso se supone que es mujer.
La vida es eso todavía indefinible. La vida es eso que los artistas quieren atrapar o sentarse mano a mano en algún lugar. Preguntar y responder. Los artistas son esos sin miedo que se pelean consigo mismo para ver. Ver más. Ver más allá, más acá. Ver. Siempre ver. Por eso la vida los premia o creo que los premia y  los recibe de vez en vez. Quizá los abrace alguna vez. Pero siempre los suelta y los deja en sus preguntas, en el eterno soliloquio. 
La vida es eso que muchos dicen conocer, pero solo unos pocos se animan a expresar, con la vana idea de acertar.
***


 Imagen de autor desconocido. Se agradece la información para consignarla . 

jueves, 16 de mayo de 2019

APUNTES DEL HOMBRE SINGULAR


Hay mañanas, que al despertar, miras el techo y no sabes quién eres ni qué vas a hacer. El día es esa cosa extraña que no puedes traducir. Es un instante que parece una eternidad.
No me esfuerzo por responder. Tengo el pensamiento vacío. Las ideas distantes. Solo sé que en cuanto me incorpore, tendré que esquivar la mole de normalidad con sus rutinas, vacíos y ausencias.
En algún momento de ese instante, debo pensar que tengo la posibilidad de hacer algo nuevo que jamás se me ocurrió. Pero eso no lo sé. Es lo que ahora supongo que sucede. Porque en ese instante, estoy perdido hasta de mí mismo.
Luego, sentado en el borde de la cama, a medio vestir, sé que la rutina me espera. A pesar de tenerla desdibujada, su presencia  es inexorable. Pero algo extraño debe suceder en alguna parte de mí. Porque también siento un impulso natural, casi biológico, de contradecir las leyes de lo cotidiano.
Mientras me incorporo,  siento que estoy dispuesto a pulverizar la monotonía a base de imaginación. No sé por qué ni de dónde llega esa idea. Tal vez sea una cuestión de fe. Como la que tienen los seguidores de un Dios o en algo que los trascienda. Quizá sea esto último. Entonces, igual que ellos, traigo la palabra hacia mí. La convoco en mis primeras horas, como quien se encomienda a  un hecho superior que lo proteja. Al fin y al cabo, la imaginación y su capacidad creadora, debería ser considerada la religión natural de los humanos. Si es que se le puede  llamar religión.
Sobre la mesa tengo dispuesto  un desayuno frugal. Y la mirada fija en la cuchara mientras revuelvo en la taza la leche y el café. Luego miro alrededor. Recorro la habitación en su totalidad. Levanto la mirada. Vuelvo a mi acto de fe y reflexiono: “Porque una cosa es la cadencia banal de las tareas cotidianas. Y otra muy distinta el pensamiento amplio, generoso, extenso, sutil, perspicaz y explorador que crece con las horas”. Lo repite como oración
Después de vestirme, de  elegir la ropa que me identificará ese día, que dirá qué persona soy o quiero ser, en mi tertulia interior ya hay algunas conclusiones y acuerdos. Antes de salir, ya tengo claro que todo lo que cuenta es no dejarse aplastar. La  única realidad no es la que se te propone. La verdadera realidad es el resultado de calzarse la vida y salir con ella por la calle. Todo lo demás será consecuencia de la audacia que esté dispuesto a exponer en esas horas.
En el primer recorrido por la calle, ya sé que todo lo demás  que ocurra en el día, será imaginación. Debería ser así, sino quiero morir de anonimato.  Mientras camino, invoco esa religión natural a la que llamo “imaginación”. Palabra que no es una palabra de una sola denominación. Es un universo. La palabra designa un mundo sutil, diverso, efervescente y creador que se llama “condición humana”. Esa no es una religión, pero bien podría serlo. Y a ella me entrego a diario. Sin resistir.


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Imagen de autor desconocido. Se agradece información. 

martes, 14 de mayo de 2019

EL MENSAJE INTERIOR


Una cosa es una habitación con tres o cuatro cosas y otra cosa es una habitación decorada con cuatro o cinco cosas.
En una hay pensamiento en la otra hay abandono.
En una hay vida perspectiva y en la otra hay vida abandonada.
Lo que sentenciamos como pobre, puede que esté lleno de riqueza. En algún lugar de la austeridad, siempre hay alguna  clave que nos da una pista para ver más allá de lo que se presenta de golpe ante nosotros.
Cada cosa y el lugar que ocupa es un mensaje, es una clave, es una propuesta de comunicación que se nos ofrece. Porque en esto de decir, contar, llamar hacia nosotros, advertir lo que se quiere, es una de las obsesiones naturales de los humanos. Y apelamos a todas las estrategias, aunque no sepamos bien por qué y cuándo lo hacemos. Pero lo hacemos. 
Los hechos no son fortuitos. Solo el pensamiento perezoso atribuye al azar la secuencia de las cosas. En una  pequeña o gran habitación  hay más discursos que  los que se pueden oír. Solo hay que ver, saber ver, estar dispuesto a ver. Pero por encima de todo, hay que estar dispuesto a comprender, hacer el esfuerzo de comprender, intentarlo de todas las formas. Y si no se comprende, entonces guardar la pregunta.
Porque en una habitación,  hay más leyenda, más vida pasada y más mensajes de futuro que todos los discursos y razonamientos que se puedan escuchar.
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La imagen es del artista polaco Jacek Yerka

viernes, 8 de marzo de 2019

EL LIDERAZGO ÁRIDO Y EL SÓRDIDO SOMETIMIENTO


“Allí, con firme juicio gobierna con acierto el padre, marido y señor. Colmándolo de prosperidad como guardián, guía o juez”.
Estas dos frases resumen con precisión la moral en la familia burguesa.
Concentran la explicación de porqué millones de hombres han sido condenados a un  liderazgo árido, vacío y castraste de sus posibles talentos.
Al mismo tiempo que es la definición exacta de la esclavitud a la que ha sido sometida la mujer dentro de esa institución llamada “matrimonio”.
Las dos frases son la causa y explicación de porqué se han truncado tantas vidas en el aspecto más distintivo de la condición humana: la imaginación, la capacidad creadora y transformadora.
Estas dos frases son  las columnas de la estructura de un edificio en donde en apariencia se cuida, se  protege y se ofrece seguridad. Pero en ese universo distorsionado por los desvarías de  la  razón, a esa estructura se le llama felicidad.
Hoy, todos sabemos que no lo es.


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Foto: Robert Doisneau. 13 de octubre de 1988

jueves, 14 de febrero de 2019

TENGO UN DESEO


Hoy quisiera cruzarme con una mujer que no conociera, que no hubiera visto nunca en mi vida ni que  tuviéramos en común gente conocida o entornos sociales parecidos. Hoy quisiera cruzarme con una mujer así. Y que tuviéramos una similar curiosidad. No es delirio, suele suceder y me consta que a veces ha sucedido.
Hoy tengo ganas de poner la curiosidad a toda máquina. Llamar a mis sentidos y decirles que hay trabajo extra. Convocar a mi percepción y contarle que es necesario que se esmere al máximo.
Hoy tengo ganas de tener uno de esos combates entre reales y ficticios, donde hay que poner todo en juego. Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer que me convoque a la lucha de palabras, que me desafíe con afirmaciones y metáforas, que avance sobre mis ideas y decida los planos mentales y emocionales en los que nos vamos a encontrar.
Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer que dude igual que yo. Pero que se largue en el juego de diálogo y el pensamiento, que avance y avancemos en la erótica de las expresiones, miradas y  palabras, que traduzca y reciba el doble viaje de emociones, sentimientos y expresiones que tiene el sexo que no es explícito 
Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer así. Sé que es posible. Hacer el amor sin tocarse, debe ser una de las experiencias más apabullantes que se puedan conocer. Lo es más si sucede con una mujer que nunca viste en tu vida y te cruzaste por azar. Lo del cuerpo, si viene luego (y es probable que suceda) es lo de menos. Será solo un premio consuelo para el cuerpo, después de haber aguantado tanta tensión.


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Imagen de autor desconocido (lamentablemente). Se ruega colaborar si se conoce la autoría. 

martes, 22 de enero de 2019

VOLVAMOS Y REPASEMOS EL COMIENZO


Se puede ser flexible sin abandonar los principios. Se puede ser coherente en la negociación y no dejar la bolsa con los valores debajo de la mesa de debate.
Esta es una verdad que reconoce casi todo el mundo. Pero esos “todos” también afirman que es un ideal difícil de cumplir. Tantas veces se repite esta falacia que hemos terminado por creer que tenemos dos opciones. Se es intransigente de manera tonta y absurda hasta el hartazgo o se es un mercenario dispuesto a vender lo que no se tiene en cualquier ocasión y a cualquier precio.
En esas posiciones hay una alta cuota de cinismo, otro poco de pereza intelectual, otra de reafirmación de la propia ignorancia y mucha hipocresía para no confesar que se es un amoral en toda regla.
El diálogo es una de las primeras condiciones que indican que se ha avanzado algún tramo en nuestra evolución. Ese peldaño de crecimiento, el hombre y la sociedad no lo hicieron a costa de su integridad. Ese peldaño es el que sirvió – en sus comienzos – para empezar a construir la arquitectura moral del ser humano.
En estos tiempos de anatemas, condenas y descalificaciones, sería bueno recordar cómo fueron los comienzos del pensamiento. No los busque en el autoritarismo o en la arrogancia intelectual.
¡Ya ven…! Sócrates era todo lo contrario de eso que menciono.
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martes, 15 de enero de 2019

ARGENTINA NO SERÁ EL LUGAR DE MI DERROTA


Ese lugar en el extremo sur del continente americano, no será el lugar que me  verá derrotado. A ese enemigo lo conozco demasiado. Si alguna vez hay una derrota – si es que la hay – no será ahí. La derrota como la muerte, me verán en otro lado. Y ese lado lo elegiré yo.
Argentina  no será el país que me va a derrotar. Ni todas sus banderas ni todos los fanáticos que se proclaman dueños de la Argentina y celosos guardianes de la argentinidad. No será esa Argentina la que verá mi derrota.
Su pueblo me ha dado y me  dará tristezas y alegrías. En todo caso lo podré criticar o avalar, respaldar o contradecir,  acompañar o  intentar detenerlo.
Pero esos zigzagueos de la vida social, política y cultural, forman parte de los amores circunstanciales que un hombre pueda tener en su vida. Otras sociedades han llamado mi atención y he participado con esmero en la vida de ellas. Aún lo hago a la distancia. Porque el interés y  la preocupación por una comunidad, rompe los kilómetros y la coloca sobre tu mesa, cama o escritorio como si estuvieras ahí dentro.
A veces no estoy en Argentina, aunque mi vida cotidiana diga que estoy aquí. Tampoco estoy en Buenos Aires todo el tiempo. A veces estoy en La Pampa. Voy hasta el Río Colorado y revoloteo por los cauces secos del Atuel, ese río secuestrado. Otras veces me quedo en Córdoba, en Villa María y el río. Y muchos días me los paso en España. Estoy en la Plaza de Mina de Cádiz. A veces camino por Málaga, otras por Barcelona. Vuelvo a Jaén, las sierras de Segura y Cazorla. Y sigo viaje a Madrid.
La nacionalidad – como se sabe – es una circunstancia que el recién nacido no puede pronosticar.
Pero sobrevivir  a los embates del “orgullo nacional”  (esa escoria húmeda que a veces se instala en las comunidades hasta matarlas por asfixia)  es un signo de fortaleza que no todos se lo pueden permitir. Eso depende de las armas que le hayan sido entregadas el recién nacido, a poco de empezar a caminar. La filiación aquí es una contingencia positiva. La herencia moral y cultural es un valor que cotiza con los años.
Por eso digo que no será esta Argentina del “orgullo nacional” y todas sus banderas, ni su viejo y nuevo liberalismo ni sus falsas proclamas de libertad, las que me va a derrotar.
Tengo un país distinto. Mucho más fuerte que el que me han querido y siguen queriendo imponer. Es el país de mi infancia. Una infancia feliz, generosa, solidaria, comunitaria, participativa, festiva en las cosas simples, germinativa.
Ese país también es Argentina. Es otra Argentina. Sin  banderas ni abalorios. Simple, sencilla, desnuda, fértil y solidaria.

Eso también es Argentina. Aunque no haya registro, ni señal en la acelerada vida cotidiana de esta nueva sociedad. Una comunidad modelada por una comunicación masiva que promueve descomposición y traiciones, engarzados en adecuados trajes de moral republicana.


...























Foto: sarmiento-cms

LA GRAN PÉRDIDA DE NUESTRO TIEMPO ES LA MEMORIA DE LA EMOCIÓN.


El tiempo de la inmediatez nos ha dejado huérfanos del placer. .
El rapidismo se ha llevado por delante el placer de vivir. Volver a vivir en lo inmediato, la emoción del instante fugaz que nos ha conmovido.
Todo es tan sencillamente veloz, que no queda espacio para el suspiro y la inspiración profunda. Esos breves movimientos del diafragma que llenan los pulmones de ilusión.
Cubren el cuerpo de innumerables puntos de emoción. Esa textura erizada que invade la piel y lo recorren en sucesivas sensaciones de frío y de calor. Producto de un breve estruendo de sentimientos, que no queremos que se pierdan, que se vayan. Y siempre pedimos que se repitan un poquito más.
Todo ocurre. Pero estamos ausentes. Instalados en la velocidad.
El repentismo ha copado nuestros sentidos. Ha estrangulado una parte de nuestros sentimientos. Y nos ha dejado ausentes de nosotros mismos.
Ausentes de nosotros mismos.
A veces. Y ojalá…
No sea para siempre.
...


Imagen de Quint Buchholdz .

viernes, 26 de octubre de 2018

POR SI ACASO, NO USES LA LÓGICA


Razonar y expresarse con cierta lógica – aunque sea elemental y rudimentaria – te genera serios problemas para comunicarte. Eso ocurre cada vez con más frecuencia. La dificultad ya es diaria y a veces se verifica por horas. La lógica de Aristóteles, el razonamiento elemental y descriptivo, de lo que la comprensión y el ojo humano ve, ya es historia.
La mayoría de las personas, tienen ahora una frecuencia única, indescriptible e indescifrable. Es tal su complejidad, que a veces ni ellos mismos la entienden. Por eso hay tanta gente en el mundo peleando consigo mismo. Discutiendo y contradiciendo sus propias afirmaciones. Todo ocurre en una frecuencia de tiempo muy corta. No hay involución ni evolución del pensamiento. No pudo haber tiempo para tanta contradicción. Se trata, sin duda, de una alteración del pensamiento. Explicaciones científicas no faltan y no siempre responden a la lógica.  
Visto así, es más sencillo comprender por qué hay momentos en que las diferencias de frecuencia, generan tanto ruido y descargas. Parece que un shock eléctrico va a producir una explosión entre los que están hablando. Vivimos asombrados por el denso aire de la locura cotidiana que nos impone las disrupciones del pensamiento general. 
Por eso, siempre es conveniente intentar primero el uso de las miradas. A veces la conjunción de la línea imaginaria cruzada entre los iris significa casi todo. Otras veces la gestualidad ayuda al entendimiento. Y en algunas ocasiones – aunque rara vez -  la palabra confirma el “encuentro” entre dos o más personas. Pero a veces no funciona así.
Si es una mujer, cualquier sea el grado de belleza, entonces es una tentación que no trae dificultad. Pero hay quienes se complican sin necesidad. Se impone al aspecto libidinoso y exuberante. Al final todo confluye con la expresión: “nos  vemos en la red”. Aquí es donde aparece el componente idiota de la condición animal y hace saltar cualquier lógica.
Si es un hombre, entonces ya se sabe. La primera mirada es para determinar quién es más  más alto, más lindo, más fuerte, más inteligente. La segunda mirada es para ver de qué se trata. Luego ya no hay diálogo porque se impone el sentido imperioso de arrastrar al otro en su dirección. En estos casos se impone la parte más imbécil del instinto animal.
Cualquiera sea el método y las circunstancias, no hay que confundir – mucho menos olvidar  - que  “Comunicar” no es el verbo de nuestro tiempo. “Comunicarse” es algo inexistente. Es una expresión hueca, vaciada y desautorizada por el nuevo paradigma de la tecnología de la comunicación.  Los verbos son Mostrar, Demostrar, Exponer, Ofrecer y Entregar.  El esquema de relaciones es algo parecido a  “Hacer de cuenta que…”, “Vivamos algo parecido a…”.
Combinar la auténtica realidad con las diferentes versiones, en las que vive la mayoría de la gente, es una tarea muy compleja. El  paradigma indica que se vive a un ritmo vivaz, tecnológico, moderno, dinámico, descontracturado y líquido que se derrama en un sinfín de ideas “felices”, que suelen no conducir a ninguna parte. Solo indican el camino para que pasen las horas en las mejores condiciones hedonistas. Único remedio para la ansiedad que produce este mundo líquido, vivaz, moderno, hiperactivo y progresivo en la funcionalidad que le toca ejercer a cada individuo.
En esos contextos, por si acaso, no conviene usar la lógica. No te servirá de nada. Ningún elemento del sinfín de ideas “felices” mantiene alguna relación con la lógica.
Hoy es 26 de octubre de  una primavera nublada. Y como es viernes,  he pensado antes de salir de casa en un par de cosas. Es un día de adrenalina (a veces de la buena, a veces de la que se ofrece en las ofertas, a veces de la que se presta por un día) en donde hay mucho improvisado queriendo ser un normal. Y también hay mucho reprimido queriendo ser un desatado. Todos esos volverán a ser “Otros” el día lunes. Y quizá unos “Nadies” en el mundo de la Red. Serán “Otros Nadies”. Pero no le busques la lógica, porque no se la vas a encontrar. Forma parte del paradigma. Es solo un ejemplo de la alteración constante y persistente del pensamiento y el sentimiento.



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Imagen de Levalet (Charles Leval) Street Art , París, Febrero de 2017.  

jueves, 18 de octubre de 2018

LA ESTACA CULTURAL


Me gusta hablar de la cultura en sentido antropológico. Pero detesto los debates en los medios que tengan a la cultura como objeto. Me gustan las tertulias desinhibidas entre amigos, donde la cultura pueda ser parte de la charla, pero detesto las tertulias programadas que tengan a la cultura como punto excluyente.
No se habla de cultura. Parece que se habla de cultura, cuando en realidad se habla de estereotipos y clichés, que sirven como estacas para marcar los estamentos sociales y sus comportamientos morales dentro de una sociedad. No se habla de cultura. Se expone erudición y enciclopedismo. Ambas cosas permiten a los participantes mantener breves combates dialécticos, que concluirán cuando una de las partes reconozca que la otra sabe más. Es así como en determinados círculos, surgen campeones de la tertulia cultural enciclopédica.
En demasiados casos se utiliza a la obra de arte como cuña, para diferenciar los niveles socioculturales de las personas. A mayor conocimiento, más alto es el lugar que se ocupa. Pareciera que cierto tipo de reuniones culturales estuvieran organizadas ex profeso. Porque no es la cultura lo que se persigue clarificar o recortar del conjunto de la realidad social para su análisis y mejor comprensión. Aunque son  abundantes en conceptos y exposiciones, no es lo cultural y su mayor o menor conocimiento lo que se persigue en esos debates. Solo se pretende marcar y destacar el lugar en la escala social que ocupa tal o cual persona.
El arte y sus manifestaciones se han desnaturalizado en su deriva moralizante, que indica el mayor o menor grado de evolución en la escala social. Se trata de una argucia de quienes ejercen poder dentro de esa sociedad. La diferencia la marca la evolución, el pensamiento, el conocimiento, y no el dinero o la propiedad material.  Pero también hay quienes hacen méritos para formar parte de ese círculo. Son los eruditos, solventes auxiliares de la propiedad. Son esos personajes que, si no tienen solvencia ni pueden conseguirla en lo que les queda de vida, entonces preparan su erudición enciclopédica para acceder al “Olimpo” del selecto grupo de privilegios.
En suma… Es una estrategia para marcar diferencias, estigmatizar al otro y verse a sí mismo como superior, en un escalón donde la palabra “Arriba” significa “Superior” en la evolución humana. En suma… Es una estrategia de la mezquindad. Es un abalorio social que utilizan los que nunca podrán comprender la profundidad del alma humana. Ahí donde se fabrica la cultura.
 San Telmo, 13 de enero de 2018.


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Imagen de autor desconocido tomada de Pinterest

martes, 16 de octubre de 2018

PÁJAROS DE ESPÍRITU LIBRE


Los pájaros son los únicos animales que el hombre no ha podido domesticar. Solo le han quedado las opciones de matarlos o encerrarlos. Ha domesticado los animales más grandes (por caso, los elefantes o las orcas) los más salvajes e irascibles (tigres, leones, serpientes) y los más mansos. También ha creado variedades de especies existentes (por caso, las ovejas, los vacunos, el caballo, el perro). Pero nunca ha podido con los pájaros. Son los animales de instinto libre, imposible de contener, capaces de quitarse la vida en el encierro a fuerza de golpearse en los barrotes de la jaula, como lo hace el gorrión.
Los pájaros son la única especie que el hombre ha querido imitar y no ha podido. Ha necesitado de artilugios, construcciones complejas, a veces enormes, que le permiten volar pero nunca como un pájaro libre. Los pájaros son los únicos que han desafiado con éxito los antojos, ocurrencias, necesidades y caprichos de los hombres. Los pájaros se han mostrado invencibles en su espíritu libre, que solo en la muerte son capaces de entregar. 


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Imagen de Christian Schloe (arte digital)

viernes, 5 de octubre de 2018

PENSAR O NO PENSAR. ESA ES LA CUESTIÓN


¿La gente elige o es elegida por las circunstancias?
¿La gente dispone o es dispuesta o es disponible?
Dice un señor llamado David Foster Wallace que " Aprender a pensar en realidad significa aprender a desarrollar cierto control sobre " cómo " y "qué" se piensa. Significa ser consciente y estar lo suficientemente atento como para " elegir" a qué cosas prestar atención y " elegir " cómo uno construye significado a partir de la experiencia". Tiene lógica la idea. Pero hace falta una decisión y capacidad de adaptación.
Pero tengo otra curiosidad que quizá tenga que ver con las preguntas del comienzo: ¿Pensamos o no pensamos?
Tal vez nunca pensamos o pensamos de a ratos o no nos damos cuenta que pensamos o no queremos pensar. Si no pensamos, entonces solo nos desplazamos en una sucesión de ficciones que pensamos que son nuestras utopías. Quizá sean impresiones del sentimiento. Golpes sucesivos de emociones que nos indican caminos posibles. Pero nosotros pensamos que pensamos.
¿Por qué pensar es tener ideas lógicas? Si es por eso yo nunca he pensado y juraría que hay miles de personas a las que les ha pasado lo mismo. Tengo un par de amigos sobre los que puedo afirmar – sin dudas – que ellos no pensaron nunca. ¿O tal vez sea al revés? Los dislocados que van en contra del sentido común (o el supuesto sentido lógico de los hechos y las cosas) son  los que piensan.
Porque en ciertas ocasiones hay que tener alguna estrategia para ir en contra del sentido común. Conozco gente que ha quedado tiritando por eso… ¿Esos no piensan? Porque es la acusación que reciben en todos los foros que conozco. Pero es muy posible que sean ellos los que piensan. No digo “Pensar a su modo”. Digo “Pensar”. Porque para ir en contra de algo hace falta tener una idea, un lugar o una causa que alcanzar. Y a veces, para lograrlo, hace falta eso que califican como No Pensar o Pensar Distinto o Pensar en Contra o Pensar A Pesar De.
Tengo la impresión de que es así como se empieza a pensar. Son como revoluciones incruentas en el interior profundo de unos mismo. Breves revoluciones diarias que nos mantienen en vilo y sostienen el instinto de  transformación. Rebeliones cotidianas que después de muchas luchas puede resultar  una superación,  aunque no se sepa muy bien qué es esa idea.
Luego vienen las normas y la lógica y la razón y todas esas cosas. Pero eso ya no es pensar. Solo es algo parecido a pensar. 

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River Walk of Carl Schurz Park, Photo by André Kertész, 1948

miércoles, 3 de octubre de 2018

QUIERO QUE ME TENGAN EN CUENTA.


(Declaración elemental de un hombre cualquiera)

No quiero que me adulen, que me consideren un líder (seguramente innecesario), que me cuelguen la camisa de conductor o guía, que me sumen como un fogonero o que se acuerden de mí cuando no tienen nada que hacer o su ocio se convirtió en hastío.

Tampoco me desespera que a veces no me escuchen ni presten atención a los comentarios banales que pueda hacer o a la exposición concisa de alguna idea que merecería una demostración más exhaustiva. Pero me angustia cuando los reclamos genuinos son escuchados como si se tratara de letanías de otro tiempo, como si las necesidades del alma o la vida material no fueran necesarias para la vida.

Lo único que pretendo es que me tengan en cuenta, que sepan que estoy, que no soy un número, muchos menos un cero, que camino y dejo huella, que hablo y digo pensamiento, que respiro y entrego vida, que merodeo la naturaleza como si fuera una parte – a veces me integro en ella y a veces la maltrato – y que voy por el mundo con una ilusión: salir de la estadística y que nos miremos de frente, todos juntos, para caminar mejor, hacia un futuro que nadie conoce pero que debemos construir y que depende – irremediablemente – de nosotros mismos.

(4 de febrero de 2015)

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Imagen tomada de Pinterest

lunes, 1 de octubre de 2018

LOS IGNORANTES AL PODER. LOS DEMÁS A REFUGIARSE


Cuando un ignorante se hace con el poder para decidir sobre las vidas de los demás, se convierte en un indecente y un inmoral.
En esos casos ya no es un ignorante, es un ambicioso holgazán que ha tomado el camino de las ventajas solapadas  de las venias, genuflexión y prebendas de los dominantes. Se ha pegado como lapa a los poderosos. Su objetivo es subir los peldaños de un sistema corrupto a base de exprimir su vida hasta la decadencia personal.
Persigue el perfume penetrante del poder hasta saturar su respiración. Quiere ser un igual en el estrecho cielo de los que mandan y deciden. Se prepara cuidadosamente en los modos de conducirse y perversidades varias. Se convierte en un maestro del doble lenguaje. Su única virtud es no tener virtud.
Las democracias occidentales modernas, para nuestra desgracia y muy a pesar nuestro, están llenas de estos personajes. Controlan países, dirigen ejércitos, ocupan altos cargos en todo tipo de instituciones, pero nunca tienen el suficiente poder como para manejar los centros financieros. Ese lugar les está vedado, aunque ellos se contentan con ser los primeros en la puerta de los ocultos despachos.    
Esos ignorantes que ya no son ignorantes, manejan nuestro mundo de hoy. En la letra del tango “Cambalache”, Enrique Santos Discépolo escribe: “(… ) LOS IGNORANTES NOS HAN IGUALAO (…)”. Pero eso fue hace tiempo, en 1934. Ahora nos controlan.
Mire usted su país, mire dentro de él, revise la lista de los que mandan y dígase a sí mismo, cuántos personajes de este tipo tiene en la canasta.
Por lo demás, conviene decir que un ignorante no es el que no sabe o carece  de conocimientos en cualquier disciplina. Es el que no quiere aprender, porque eligió otro camino para pasar por este mundo haciendo daño. 
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Imagen: André Kertész. Place de la Concorde, París, 1928.