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lunes, 16 de enero de 2023

COMO SIEMPRE

Todo está como entonces
Como siempre, mi amor.
Un laberinto de palabras
Que buscan una historia
Pero no encuentran el final.
Y en el devenir,
Bandadas de vencejos 
Ejercitando
Vuelos de libertad.
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Imagen: El Jinete Imaginario. San Telmo, Buenos Aires..

lunes, 8 de abril de 2019

LA VEJEZ, EL AMOR Y LA QUIMERA


La vejez se  presenta, te recoge y te consuela cuando has perdido las esperanzas, renunciado a las quimeras y ya no sabes cómo enamorarte.
Tiempo de recuerdos, de páginas escritas y en blanco, de horas que no puedes, no sabes calificar.
La vejez se presenta para llevarte a la distancia en cualquier dirección. Sus horas son viajes de paisajes diáfanos, escenarios confusos, diálogos truncos, imágenes que no  siempre tienen continuidad, historias a medias.
La vejez se presenta y la memoria se convierte en un viaje a ninguna parte. Es solo un viaje. 
Entonces recordarás – quizá como un destello – que el amor fue el constructor de ti mismo.
El amor a ti mismo, hacia otros, hacia el entorno, hacia tu tiempo. Es el único abstracto al que abrazamos como si fuera real. Nuestra vida es una carrera acelerada por el afecto. Propio y ajeno. Y en algún momento, descubrimos que el mejor de todos es el compartido.
Cuando la vejez se presenta – si la recibes con dignidad – quizá te cuente que has crecido por el lado bueno de la luna. Ahí donde has ido a recogerte, luego del castigo abrasador de soles no buscados. Porque el sol bueno es el que viene de frente, al que miras en el horizonte.
Cuando la vejez se presenta, descubres que has llegado hasta ahí, sin estrategia, por una  utopía que no has alcanzado a descubrir del todo.  
Porque el amor, el afecto, la ternura, y todas sus variantes desequilibrantes, es lo que  te ha permitido equilibrarte en tu voraz obsesión racional por ser feliz.
El amor bajo cualquier condición, es siempre una quimera. 
Una quimera que te coloca lejos de toda renuncia, toda claudicación.
Incluso cuando la  vejez se presenta.


***



Imagen tomada de la Red Pinterest y editada.


jueves, 14 de febrero de 2019

LA GENTE NO CUMPLE AÑOS


La gente no cumple años. La gente cumple deseos,  entusiasmos, promesas y esperanzas de venturas. También cumple nostalgias por las promesas perdidas, por el fracaso que no quiere recordar pero lleva grabado en el cuerpo.
La gente no cumple años. La gente solo tiene un momento solemne para recordar (recordarse y recordarles a los próximos)  todo lo que quiso ser y todo lo que está dispuesto a ser.  Es una ceremonia solemne en la que no está permitido el recuerdo de los fracasos. Solo está habilitada la vía de las promesas en la autopista de la felicidad.
Todos cumplimos años. Pero no festejamos los años. Festejamos los años que vendrán. Y está bien. Toda persona de bien, solo se detiene en cuestiones de futuro. Porque es limpio, despejado y a disposición de las quimeras. El pasado es solo el arrabio de lo conseguido y lo que no fue.
La gente  no debería cumplir años. La gente solo debería cumplir deseos o promesas o quimeras o   rebeliones contra la desgracias del “Sin-Futuro”.
La única vida que tenemos está hecha solo de futuro y entusiasmo. Tal vez podamos ponerle algo de talento a ese entusiasmo, pero esa es otra historia. Lo cierto es que nuestra vida no está hecha de pasado. El pasado es solo una crónica de los deseos y quimeras que tuvimos alguna vez.
 La  única vida que tenemos está hecha de futuro. Y  es necesario que – al menos una vez al año – decidamos  hacer esas ceremonia necesaria, que nos convence que tenemos toda la fuerza  posible para llegar a ese futuro.
Un futuro que puede estar en la cima de algo  o solo hasta el próximo aniversario de los deseos. Pero eso ya es otra historia. 


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César Manuel Sarmiento - Imagen ©sarmiento-cms