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jueves, 14 de febrero de 2019

TENGO UN DESEO


Hoy quisiera cruzarme con una mujer que no conociera, que no hubiera visto nunca en mi vida ni que  tuviéramos en común gente conocida o entornos sociales parecidos. Hoy quisiera cruzarme con una mujer así. Y que tuviéramos una similar curiosidad. No es delirio, suele suceder y me consta que a veces ha sucedido.
Hoy tengo ganas de poner la curiosidad a toda máquina. Llamar a mis sentidos y decirles que hay trabajo extra. Convocar a mi percepción y contarle que es necesario que se esmere al máximo.
Hoy tengo ganas de tener uno de esos combates entre reales y ficticios, donde hay que poner todo en juego. Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer que me convoque a la lucha de palabras, que me desafíe con afirmaciones y metáforas, que avance sobre mis ideas y decida los planos mentales y emocionales en los que nos vamos a encontrar.
Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer que dude igual que yo. Pero que se largue en el juego de diálogo y el pensamiento, que avance y avancemos en la erótica de las expresiones, miradas y  palabras, que traduzca y reciba el doble viaje de emociones, sentimientos y expresiones que tiene el sexo que no es explícito 
Hoy tengo ganas de cruzarme con una mujer así. Sé que es posible. Hacer el amor sin tocarse, debe ser una de las experiencias más apabullantes que se puedan conocer. Lo es más si sucede con una mujer que nunca viste en tu vida y te cruzaste por azar. Lo del cuerpo, si viene luego (y es probable que suceda) es lo de menos. Será solo un premio consuelo para el cuerpo, después de haber aguantado tanta tensión.


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Imagen de autor desconocido (lamentablemente). Se ruega colaborar si se conoce la autoría. 

jueves, 15 de marzo de 2018

COMBATE, SEDUCCIÓN Y DERROTA


Qué harías si te dijera que nunca te amé. Qué harías con tu silencio, con esos silencios profundos, luminosos, altivos y encendidos de enigmas. Qué harías con esa magia de sugestión, que tan bien conoces y usas a discreción sin que me dé cuenta. Si supieras que nada de lo que has creído es cierto, entonces… ¿Qué harías con tus pasos seguros y la seducción envolvente que despliegas? ¿Serías la misma o no serías? Tal vez descubras la banalidad de los gestos sin destino, que sin víctima tu arte no tiene sentido.

Porque seduces desde la certeza de que el seducido se invita a la seducción. Se entrega, se ofrece. Entonces armas tu banquete. Despliegas erótica y fascinación. Tanto seduces que te seduces. Te erotizas y me erotizas. Sostienes con tu cuerpo un vaho perfumado que nos hipnotiza. Lo esparces con tu aliento. Me dejo hipnotizar. Me estremezco. Me llevas a la conmoción. Lugar onírico trasmutado en ominoso cuando te alejas.

Nada de eso me importa, entonces. Porque estoy atrapado, sabiendo que estoy atrapado.

Hace tiempo que me rebelo a destiempo. Hace tiempo que nos amamos a contratiempo. Mientras tanto, me seduces. Me entrego a tu laberinto. Me pierdo, te busco, te encuentro, te escapas.  Nos enredamos, nos peleamos, nos besamos, nos alejamos, nos miramos,  nos amamos,  nos despedimos,  nos llamamos.  Hasta que no damos más, agotados por el juego. 

Al día siguiente, volvemos a empezar, esta lucha desigual. 



© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 18 de septiembre de 2017




Imagen:   mural de Claire StreetArt – París


jueves, 22 de febrero de 2018

MI CUERPO SE FUE CON EL TUYO



Esta noche salgo a enfrentarme con tu cuerpo. Voy a buscar ese amor encerrado entre tus labios. Pero antes que pueda desplegarme, ya ganaste la primera embestida, Te abriste y me cubriste como si tú misma fueras un manto. Atenazadas mis intenciones, me recojo hacia tu cintura. Doy vueltas merodeando entre tus piernas y finalmente apoyo mi cabeza. Recorro el contorno del clítoris con la punta de mi lengua. Lentamente levanto una de mis manos para comprobar la turgencia de tus senos. Los aprieto para sostenerme en la batalla. Me detienes con besos profundos. Te apoyas sobre mis hombros. Me bloqueas. Vuelvo a tu cintura. Tomo aliento sobre tu pubis. Lo acaricio con mis mejillas. Tus manos buscan mi sexo y lo atrapan. Te rodeo por la cintura. Te envuelvo con mis brazos. Besas mi cuello. Revuelvo y huelo tu pelo. Resoplamos en los oídos.  Jadeamos. Nos fundimos en la boca. Me cubres, me envuelves, me  recibes y empujas. Empujo. Me hundo tenso, muy tenso, en tu cuerpo. Me sostienes y resistes.  Sigo y vienes en soplos de calor. Voy y te opones. Voy y retrocedes. Sigo. Seguimos. Pegados. Hasta que tu cuerpo se expande en una estampida de galopes. No quiero ni puedo detenerte. Porque tu cuerpo se ha llevado al mío, hacia un horizonte que no conozco. 




© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 2 de diciembre de 2012



Imagen: obra de Loui Jover


lunes, 19 de febrero de 2018

ESPACIO INTERIOR



Estoy agotado. Me he levantado agotado de besarte, morderte, lamerte y penetrar tu cielo  tantas veces, hasta que lo he hecho enteramente mío. Al amanecer, he tomado tu sexo con mis manos, lo llevé hasta mi boca y lo besé suavemente. Lo puse sobre mi pecho hasta serenar sus latidos y luego lo guardé entre mis piernas. Abusé de ti y usé tu cuerpo para abrigarme, es cierto. Y no me arrepiento. Por eso me he levantado agotado, resoplando y feliz de haber conquistado un territorio desconocido, inexplorado, que empieza a ser mi espacio.  Mi espacio interior y profundo.


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© César Manuel Sarmiento
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San Telmo,22 de noviembre de 2012



Imagen: dibujo de autor desconocido.