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domingo, 21 de febrero de 2021

CAMINO DE CAMINAR.CAMINO DE CAMINANTE.

 

El camino es complementario de la duda y la esperanza. A veces parece que las tres cosas van engarzadas en el mismo pensamiento. Parece que no se puede caminar sin dudar. Y al mismo tiempo mantener incólume la esperanza irracional, que alberga una alegría que no conocemos ni nos podemos explicar. 

Pero siempre que hay camino, también hay duda y hay esperanza. Todo forma parte de la misma emoción que se lleva en los músculos y se reflejan en los temblores – si los hay – de cada paso. 

El camino encierra una expectativa cargada de luces y de sombras que se traducen  en un suelo de lunares fusiformes o achatados y extendidos, que miramos con afecto en cada paso. 

Todo camino tiene un ritmo interior que no siempre se expresa en el andar. Pero en esos caminos también hay entornos que impactan de diversas formas. A veces en los ojos, a veces en el alma, a veces en el asombro que no entra en ningún lado y a veces solo se quedan en las manos que sostienen la expresión del caminante. 

El camino nos lleva siempre a alguna parte. A veces, a lugares que no elegimos. Otras veces, concluye en el objetivo supuesto. Otras veces nos deja en la nada, de un horizonte que no podemos comprender. 

Pero el camino siempre nos obliga. Y nos detesta cuando no caminamos. Nos odia cuando no aceptamos sus propuestas. Nos interpela de mil maneras, para que dejemos a un costado los miedos, no subamos a la duda de lo inesperado y tengamos el valor de pensar, imaginar y sostener.

El camino es el diálogo supuesto de referencias inimaginables. Porque el camino nos habla, nos dice, nos propone, nos pregunta. El camino es el habla permanente. A veces serena, a veces a los gritos.

Pero siempre que caminamos, creamos un discurso que lentamente nos va cambiando. Nos hacemos diferentes en la travesía. Aunque más no sea,  para resistir los embates de lo que no es nuestro, nos es extraño,  y para sostener  con firmeza renovada, la idea central que nos define, nos explica ante sí mismo y nos identifica en nuestro paso por el mundo.  Historia, ancestros y disputas mediantes.




Foto: El Jinete Imaginario / Sarmiento - cms

sábado, 20 de febrero de 2021

QUE NO TE ROBEN LAS ILUSIONES

 

Que nada ni nadie, suceso o acontecimiento personal o colectivo, te llene de desilusión. Es el peor virus de la condición humana.

Rearma tus defensas. Recupera  el entusiasmo. Revisa el objetivo. Despeja el camino  de pensamientos anodinos. Libérate de las ausencias, de los que no están o no quieren estar, de los necios, de los que se evaden, de los que abandonan, o viven en la queja y el lamento.

Vuelve. Lucha. Sigue.  Y nunca des nada por perdido. Ni siquiera lo que te han dicho que has perdido.


......



martes, 16 de julio de 2019

NO QUIERO QUE ME DEN LA RAZÓN PORQUE NO PRETENDO DECIR VERDADES


No escribo para que estén de acuerdo conmigo ni me den la razón. Escribo para incitarlos a que me respondan, que registren la idea que tiro al aire o pongo sobre la mesa. Escribo para que haya al menos una pequeña reacción de vida, de pensamiento.  No se rebele si no es necesario. Tal vez no lo necesite. No hace falta que “trabaje” de revolucionario. El mundo está lleno de profesionales de la “Revolución”. Todos los días hay miles de personas que se ponen el uniforme de “Contestatario” y salen a hacer algún negocio,  que les permite  sostener una vida resuelta y con holguras.
Lo único que pido, es que alguna de las cosas que escribo (una frase, un grupo de palabras, alguna de las ideas  o asociación de ideas) le provoque algún pensamiento. Al menos alguna reacción que lo saque de la “dormidera”,  a la que estamos sometidos cotidianamente por el sistema. Un mecanismo al que debemos acudir obligatoriamente,  para solucionar nuestras cuestiones más elementales de sobrevivencia. La respuesta o reacción sería saludable y necesaria para usted y para mí.
Escribo porque cada día veo que padecemos una ausencia absoluta de propuestas,  que digan cómo hacer para no convertirnos en “muertos vivos”,  cómo no morirnos poco a poco cada día. Porque se ha impuesto definitivamente la idea de que “Pensar no da dinero… Y sin dinero no se puede respirar”. En estos casos, la palabra “respirar” se define como igual a consumir. Y consumir es igual a vivir. Aclaraciones pertinentes porque “nuestro sistema” es tan “generoso” que le da nuevo sentido a las palabras de toda la vida.
Escribo porque las palabras son como las gotas ozono que flotan en el aire, en los momentos previos a un gran aguacero. Esas lluvias que lavan, limpian, ponen en orden y despejan el aire que se respira. Porque la naturaleza tiene sus métodos y sistemas para protegerse de la escoria que produce la vanidad y la avaricia, esa cosa que se parece al sarro alcalino blancuzco y grisáceo que va obturando las cañerías de la vida. Pero nosotros no tenemos nada. Nada que conozcamos con eficacia probada.
Escribo porque pienso que las palabras son pensamientos. Y tal vez los pensamientos sean lo único que nos salven de la falta de aire. Una ausencia que si no la resolvemos a tiempo, entonces nos vamos poniendo cianóticos como muchos otros  con los que nos cruzamos a diarios. 
Escribo para abrir puertas y ventanas de esta casa nuestra, en la que convivimos a diario sin ser parientes ni amigos, pero estamos obligados a compartir. Escribo para que usted también abra las puertas y ventanas de esta casa nuestra. Tal vez consigamos que se instale un aire nuevo, que no sabemos cómo es, pero que sin duda será mucho mejor del que respiramos hoy.
*** 


Foto y Edición de sarmiento-cms

miércoles, 27 de marzo de 2019

ESTRATEGIA PARA LLEGAR A NADA


No hacer, postergar todo hasta la próxima luna, dejar en la niebla del invierno las mejores ideas hasta el próximo verano, es algo así como una estrategia para alargar la vida.
Vanamente creemos que la vida son esas pequeñas quimeras que fabricamos, en medio del fragor diario, para que no nos duelan sus consecuencias.
Vanamente creemos que postergar su realización, con la promesa de enriquecerlos mañana,  alargará nuestras vidas.
Vanamente creemos que la muerte recula ante ilusiones. Ilusiones que postergamos para mantenerlas vivas, porque sabemos que se disuelven en euforia en el camino de realización.
Vanamente  nos dibujamos días generosos en proyectos. Ideas, propuestas y entusiasmos que edificamos como murallas para que el vulgar sentido común no nos asfixie.
Vanamente damos vueltas y crecemos en esa alegría que nos dejan  las ilusiones y en el empuje que nos dan nuestras quimeras.
Mientras la vida, eso que el ritmo cotidiano llama vida y normalidad, tritura esperanzas y venturas. 
Mientras,  seguimos y seguimos.  Aunque no lleguemos a ningún lado
Mientras, giramos y giramos. Sin poner el freno en la ilusión,  que termina en desilusión
Tal vez  un día se rompa la cadena, se rompa la monotonía de proyectar y proyectar.
Tal vez  un día saltemos la barrera de la ilusión. Tomemos la decisión.
Tal vez un día, todas esas horas contrahechas, merezcan llamarse día. 


***



Imagen: “A silhouette of a passer by in Malé”, FRANCESCO_ZIZOLA/NOOR. 2009.

martes, 15 de enero de 2019

LA GRAN PÉRDIDA DE NUESTRO TIEMPO ES LA MEMORIA DE LA EMOCIÓN.


El tiempo de la inmediatez nos ha dejado huérfanos del placer. .
El rapidismo se ha llevado por delante el placer de vivir. Volver a vivir en lo inmediato, la emoción del instante fugaz que nos ha conmovido.
Todo es tan sencillamente veloz, que no queda espacio para el suspiro y la inspiración profunda. Esos breves movimientos del diafragma que llenan los pulmones de ilusión.
Cubren el cuerpo de innumerables puntos de emoción. Esa textura erizada que invade la piel y lo recorren en sucesivas sensaciones de frío y de calor. Producto de un breve estruendo de sentimientos, que no queremos que se pierdan, que se vayan. Y siempre pedimos que se repitan un poquito más.
Todo ocurre. Pero estamos ausentes. Instalados en la velocidad.
El repentismo ha copado nuestros sentidos. Ha estrangulado una parte de nuestros sentimientos. Y nos ha dejado ausentes de nosotros mismos.
Ausentes de nosotros mismos.
A veces. Y ojalá…
No sea para siempre.
...


Imagen de Quint Buchholdz .

domingo, 15 de octubre de 2017

EL OTRO… YO MISMO

Ya no tengo que impresionar
Ya no hago cosas para impresionar
Para impresionar a alguien en particular
Para impresionar auditorios o a las demás gentes
Ahora me impresiono a mí mismo
Ahora me impresiona
Cada ocurrencia, cosas que escribo, alguna iniciativa.
La elección de algo banal que luego resulta esencial.
Lo pretendidamente esencial que luego se diluye intrascendente.
Ahora me impresiono.

Desde que no pienso en impresionar
Resulta que vivo impresionado
Pasé de impresionar a impresionado
Impresionado de mí mismo

Eso sucede cuando das vuelta, giras, inviertes
El pensamiento hacia adentro
Y reflexionas como en un espejo
A veces como en un laberinto de espejos
O te reflejas en un cristal cóncavo y convexo a la vez
O no te reflejas
Porque el horizonte determina tu existencia

Eso sucede cuando te acuerdas y te recuerdas
Eso sucede cuando te piensas, te vives y te revives
Eso sucede cuando registras
Cuando registras tu propia existencia

Eso sucede cuando decides saber quién sos.



© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 14 de octubre de 2017




Imagen “Una calle de Lisboa” de Rui Palha (aunque en algunos sitios está consignada como de Henri Cartier-Bresson)