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lunes, 7 de agosto de 2023

EL EXTRAÑO ESTRATEGA

Yo sé que algún día terminarás por apartar tu silencio y comprarás un libro mío para regalar y otro para regalarte. No es lo que compras, es el gesto y la decisión de guardarme como palabra escrita entre tus cosas, llevarme hacía allí o traerme hacia acá. Guardarme en algún sitio, tenerme próximo, olvidarme un tiempo y volverme a encontrar. 

Esa sola idea, que a veces se precipita cuando dudo de mí o cuando escribir es un tiempo neutro de silencios huecos, es lo que mantiene vivo – a veces con frenético entusiasmo – el deseo de escribir cada vez mejor. La idea no me empuja a la perfección, sino a crecer desde adentro hacia afuera, desde lo interno a lo externo, desde lo simple a lo complejo y al revés, para decirlo siempre en líneas sencillas.

Esa sola idea – tan simple, cotidiana, tal vez pueril – se ha vuelto convicción y me carga de un valor insensato, para no abandonar jamás. Escribir, entonces, ya no es trabajo ni es oficio. Escribir es una convicción.

En esta absurda conjunción emocional, desafiante, y sin ninguna gloria por remarcar, se mueven mis días, cumpliendo un plan de extraño estratega y de torpe enamorado que no hace otra cosa que pensar en vos y escribir.

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Imagen: Denis Sarazhin

lunes, 31 de julio de 2023

LA ESPALDA DE LA GRAMÁTICA

Los inventores de la gramática no te conocieron. Por eso se impusieron las normas del lenguaje. Definieron la palabra belleza. Luego dijeron cómo y cuándo utilizarla, sin siquiera haber tenido noticias tuyas. ¿Dónde estabas?  ¿O no estabas? Tal vez ellos en su ceguera no pudieron verte. Tampoco te han sentido y desde luego jamás te han oído. Porque si algo de eso hubiera ocurrido, ellos no podrían haber hecho todas esas leyes ni llenado cientos de miles de páginas con letras y palabras para decir cómo debemos expresarnos.

El día que te conocí supe que la palabra belleza no tenía sentido. Pero nunca encontré una forma de nombrarte. Porque ese nombre que tienes es algo que te han impuesto. ¡Hay tantas formas de nombrarte! Así también, no calzas en ninguna. Tal vez todas juntas sirvan para explicar lo que se siente en tu presencia.

Contigo aprendí que el instante es un momento eterno y los tiempos no tienen ningún valor. El único tiempo está en el interior profundo y no tiene medida. Ahí el tiempo es una ecuación de quebrados sin solución y las definiciones son solo una arquitectura de palabras. Ese tiempo son habitaciones en ebullición, es el recinto ceremonial de tu belleza.

Caminando por los extremos sensibles de las miradas, en el sendero de esa línea que a veces nos arde, fui comprendiendo que las palabras, las frases, las normas y todas las leyes acumuladas por la historia, eran territorios convencionales de los absurdos. Paseando juntos en la noche,  se aprende que la luna tal vez no sea nada. Y por la mañana, el sol no aparezca por el este, sino a través de tus ojos o te dé la bienvenida en tu sonrisa o esté escondido detrás de tus dientes para comerte de golpe y por sorpresa al primer movimiento.

Nada define nada, salvo en la ciencia necesaria que usamos y necesitamos para sentir que no estamos en el abismo. Fuera de ella, todo es otra cosa. Y cuando escribo “cosa”, lo hago porque no sé cómo nombrar ese lugar o espacio o región o qué se yo, que se extiende hasta no sé dónde. Ese es tu lugar, es ahí dónde estás. Alimentando el fuego que mantiene crepitando las palabras, para que surjan nuevas palabras y larguen chispas al aire, para formar sucesiones de chispas que son como frases de lectura y locura obligada.

Sentado a tu lado fui aprendiendo que hay oraciones de fuego, párrafos de agua, aguaceros de palabras enloquecidas, relámpagos que anuncian la ruptura del pensamiento y truenos y tormentas donde el lenguaje cae rabioso sobre la tierra, se estrella y nos salpica para dejarnos su marca. A un lugar así, la poesía llega para alimentarse. ¿Pero qué es la poesía? Eso quiero saber yo. Tal vez lo aprenda a tu lado, caldeado en tu fuego y atento a las claves que dejas por ahí.

Los inventores de la gramática y todas sus normas solo pueden aspirar a describir el mundo, los hombres y algunos hechos y circunstancias. Pero nada más. La creación es otra cosa, que no reconoce normas ni leyes ni ordenanzas. Es el estado caótico de las cosas. Es caótico por ordenado, por frágil y sensible, por variable y mutable. Es el estado de cosas que solo responden a una sola ley, lo inefable. Es el estado de asombro y sus estremecimientos. Por eso es caótico.

Por eso sé que no te conocieron. Porque si así hubiera sido, nunca podrían haber dicho todo lo que dijeron ni escribir todo lo que escribieron. Tú eres como el cielo. Ese abismo en que todo es posible, todo está permitido, nada es constante, todo es mutante, nada es fijo y ordenado. Solo unos pocos se atreven y se quedan, permanecen y se transforman como el mismo cielo, como el mismo abismo.

Tal vez la poesía sea eso y no una cosa. Tal vez seas tú misma la poesía que se viste de cielo y te presentas ante mí, para enamorarme. Tal vez tú seas el abismo que a veces me abraza y a veces me traga. Pero no es esa la belleza que me enseñaron, no es así lo que me dijeron. Esto es otra cosa. No sé cómo es. Y me obliga a vivir en turbulencias, con el sentimiento erizado y el pensamiento quebrado. Todo gesto, diálogo, palabra o movimiento, es un impulso consciente hacia una nueva fragua que me ordene los huesos.  

Las otras noches me llevaste por ese camino de lo sensible. Es ahí donde se estrujan las entrañas. Es el lugar donde nada alcanza, todo es insuficiente, imperfecto y a punto de concluir para empezar otra vez. Es ese camino a donde me llevas, cada vez que me quieres demostrar que siempre hay algo más. Nunca me dices qué. Solo me dejas algunas breves expresiones que me llenan de más preguntas antes que respuestas. Y quedo expuesto a tu emoción que es mi emoción. Y tus vibraciones se deslizan por los bordes de mi pensamiento, creando palabras que no se pueden traducir. Porque a vos no hay forma de traducirte, sólo hay que vivirte y dejarse vivir.

Tomábamos un vino de madrugada cuando me pediste que no escribiera nada genial, porque tienes los días saturados de verdad revelada. Entonces pensé que la palabra es creación y no sentencia. Y que la frase es la acción en el proceso creador. “La realidad es un puñado de frases y palabras. En esa realidad nos vamos relatando, nos vamos escribiendo cada día”. Eso me dijiste hacia el amanecer, mientras pasabas suavemente tu mano sobre mi brazo. Ahí fue cuando detuve mi escritura para mirarte otra vez, para tomar una bocanada de vos, que cambiara mi realidad. Me apoyé sobre tu vientre y creí sentir los latidos de la matriz de la creación.

Contigo no hay legalidad. Caminar a tu lado es andar, sabiendo que en cada paso, se van transformando las formas de las palabras. Eres esa mujer donde se dan vuelta todos los elementos de la naturaleza misma de la vida y todo su lenguaje posible. En tu boca la palabra es creadora y tiene poder. Poder transformador. Yo lo llamo amor por estos días, pero quizá se llame de otra forma y el amor seas solamente vos o vos y yo abrazándonos, una tarde de lluvia bajo la arboleda del parque. Pero tiene que haber algo más. Porque cuando besas, se disuelven todas las formas de lo real. No tengo forma de expresarlo… Te impones sobre mí. Me obligas a salir, para encontrar las palabras que te pidan: ¡Hazlo otra vez! ¡Por favor!

Lo único real es eso. Todas las formas de expresión van cambiando según los modos y momentos de amarte. Cada metáfora es un pensamiento que estalla en sí mismo al calor de tus ojos. Cada frase es un fuego que funde palabras para producir nuevas metáforas. Y así vamos tú y yo. Al margen de la gramática, de espaldas a las normas, sin mirar el reglamento. En nuestros diálogos parece que no hablamos un lenguaje. Solo parece, porque no estamos en la realidad. Nuestros diálogos son nuestro punto de fuga. Es una fisura racional que nos devuelve como humanos, amándonos como si fuéramos el origen de la creación del mundo y de la vida. En ese caldero irracional, nosotros nos alimentamos de palabras que nos dejan en estado de poesía.

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Obra de Pier Toffoletti

lunes, 24 de julio de 2023

APRENDIENDO

Se esconde.
Juega a que no está.
Hace tiempo quiere que escriba sin pretexto.
No quiere que le escriba pero quiere que le escriba.
No quiere ser la causa de inspiración.
No quiere ser ninguna musa.
Se aleja. Me quita todas las fuentes.
Despeja todo.
Abre el espacio, lo sacude, lo ventila, lo amplifica.

Quiere que escriba porque sí.
Quiere que escriba por escribir.
No quiere que la mire, la nombre, la recuerde.
No quiere nada. Aunque gira, gira y revolotea.
Vuela, desciende, se posa y vuelve a volar.
Reparte aliento por ahí. Respira por acá.
Quiere que escriba sobre no sé qué.
Supone que siempre hay algo por decir.
Sin pretexto ni nada que lo motive. 

A veces pienso que duda.
Quizá esté aprendiendo. Igual que yo.
Ambos estamos aprendiendo a querer y a escribir
Sin saber si son lo mismo.
Tal vez un verbo no exista sin el otro.
Pero sin duda aprenderá que no se puede escribir
Si no se tiene la vida por delante.
...
Y ella, es la vida.
Aunque todavía no se haya dado cuenta. 

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Imagen: Pier Toffoletti

domingo, 16 de julio de 2023

EL BUSCADOR DE PALABRAS

Un día descubrí que podía abrazarla con la palabra.
Se dejaba abrazar con la palabra.
Escribía cosas que le calzaban como un traje esperado desde siempre. 
Escribía para ella. Y ella pensaba que eran solo para ella.
Disfrutaba. Ella y yo.
Reaccionábamos con algunos verbos y en la combinación de algunos adjetivos.
Era feliz en esos abrazos de palabras.
Yo era feliz abrazándola.

Cuando descubrí que podía abrazarla con la palabra,
entonces mi pretensión fue cubrirla siempre con palabras.
Percibía su tensión, su atención y reacción al abrazo de palabras.
Éramos dos gatos en un canasto de palabras.
Ella esperaba esos abrazos apalabrados y yo celebraba con palabras.
Jugábamos a entrelazarnos en perífrasis y circunloquios.
Terminábamos en abrazos fuertes y sensitivos de sustantivos y metáforas. 

Descubrí que ella se encogía, se recogía, sensible en esos abrazos de palabras.
Imaginaba las expresiones de sus ojos en esos breves estremecimientos.
Se sonreía. Si, lo sé. Porque es su forma de llamar a la vida.
Ella se dejaba.
Su silencio no era ausencia. Era reclamo.
Ella esperaba siempre esos abrazos de palabras.
Yo era feliz
Buscando palabras para abrazarla

Anoche me confesó que le gusta que la abrace con palabras
Entonces, decidí convertirme en buscador de palabras.

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Imagen de El Jinete Imaginario (@eljineteimaginario)

lunes, 3 de julio de 2023

LAS COSAS SIMPLES

Mi único secreto es que la decisión de escribir se debe a un convencimiento que me prestaron.
Ella no me convenció de que era buen escritor.
Ni siquiera me dijo que era un escritor.
Solo me dijo que le gustaba cómo escribía. Y tal vez podía hacerlo mejor.
 
Ella sabía que era escritor y también sabía que yo no lo sabía.
Hizo todo lo posible para que lo descubriera y pensara que era un  hallazgo propio.
 
Ahora
Escribo sobre mí porque es lo que tengo más cerca
Escribo sobre ella porque es lo que tengo más lejos,
Escribo sobre mí para aprender a pensarme
Escribo sobre ella para aprender a vivir.
 
Con ella descubrí cosas simples de la vida.
Dejé arrumbadas las sentencias absolutas. La dicotomía.
Me hice observador y coleccionista de asuntos humanos. 
 
Ella me convirtió en un agitador.
Proclamo y promuevo rebeliones propias y ajenas,
Ella me llenó de poesía. Porque es la poesía misma hecha mujer.
Ahora soy solo un agitador que escribe.
Y solo en ocasiones hago un buen poema. 
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Imagen de Alfred Eisenstaedt.

martes, 21 de marzo de 2023

TRISTEZA

Qué triste es vivir sin intentar decirte que te amo, sin buscarte, sin tener al menos algún indicio del momento en que pueda abrazarte y decirte que la vida está de fiesta cuando vos estás.

Qué triste es vivir sin intentar. Qué triste es quedarse en el laberinto seco, circular, anodino y casi muerto de pensar el día, cuando no estás, cuando no insisto en buscarte, cuando abandono la idea de abrazarte y perderme en soliloquios de no sé con quién ni por qué.

Qué triste es todo cuando abandono, no me quejo y miro resignado el día sin vos. 

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Foto: Claudio Dell’Osa.

jueves, 16 de marzo de 2023

CLAUDICACIONES

Estamos en guerra para olvidarnos
Estamos en combate con nosotros mismos
¡Ya no sé desde qué tiempo!
Las batallas para olvidarnos se han vuelto eternas
Porque a medida que nos alejamos
Más difícil se hace olvidarnos
Hemos inventado no sé cuántas estrategias
Hemos buscado cientos de excusas para no vernos
Pero yo siempre he sido el más débil
Aun sabiendo que todo final es inexorable
No resisto bien eso de caminar en sentido contrario
Entonces me doy vuelta y me detengo. Solo quiero mirarte.
Pero solo consigo renovar el combate
Para olvidarte. Sentir que debo empezar otra vez
En esta batalla constante por olvidarnos
Siento que vamos fracasando. Con mucho éxito
En este fracaso…
En esta guerra permanente conmigo mismo
Lo único cierto, auténtico y verdadero
Es mi expresión cuando te miro
Es la expresión “¡Cuánto te quiero!”
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Imagen tomada de la Red de autor desconocido.

lunes, 13 de marzo de 2023

DUDAS Y CERTEZAS

Te conozco. A veces no lo sé. 
No te reconozco. Y a veces te conozco demasiado bien.
No lo sé. ¿O sí lo sé?

Estas en mí no sé desde cuándo.

Hace tanto que voy tras tuyo, que sigo tus ondas, que te voy buscando, que te estoy escribiendo, que a veces pienso que te conozco, que nací el mismo día que me di cuenta que te llevo dentro. Porque cuando escribo si sé que te llevo dentro y también es una forma de saber que te estoy buscando.

Tal vez sea cierto esto que escribo y que llevo aquí dentro.

Tal vez sea cierto, igual que todo lo que está ahí fuera.
Tal vez sea tan fuerte como la palabra que está grabada, la que voy escribiendo, la que tengo dentro o la que está allá donde habitas, desde donde me cuentas historias, travesuras y lanzas propuestas.
Desde donde nos miramos con ojos de admiración. 

Te conozco. No te conozco. Te reconozco. No lo sé.

En todos los planos, todas las realidades, todos los instantes de cada día, vamos mutando la piel, los gestos, las emociones, los silencios. Pero no cambian las palabras y su significado, salvo mentira, insidia o despreocupación.
En cada momento puede haber una pequeña revolución. En cada espera hay una esperanza de revolución. En cada segundo hay una expectativa.
En todo momento somos distintos.
Nos reconocemos, nos perdemos, nos caemos, nos levantamos, nos amamos, nos odiamos, nos negamos, nos alabamos, nos juntamos, nos separamos, nos echamos y volvemos. 

Cada día es un punto. Quizá no valga nada. Pero quizá sea el agujero por donde podamos espiar el infinito, el hueco por donde todo se ve. Cada día es el lugar donde todo se puede ver. Es una abertura por donde nos espiamos el alma, nos llamamos, nos reclamamos y a veces nos encontramos. Cada día es una rendija que nos deja ver el alma desnuda. El día es un invento para verse a los ojos, besarse las emociones, apretar las ideas entre las manos, abrazarlas y cargarlas. Decididos. Cada día es un contrapunto.

Hay tantas versiones de un mismo día, tanta ceguera como lucidez, tanta  ausencia como plenitud, tanto trasiego ignorado como instante fundacional. Ese es el punto en donde nos cruzamos. Esa es la intersección del impacto. Ese es el lugar, el comienzo. Es ahí donde siempre quiero estar. Esos son los momentos en que escribo. Porque hay una fuerza interior que me dice: “¡déjalo grabado!”. Cumplo la orden. Porque siempre tengo la sospecha que es el único camino que me llevará hasta donde estás, donde quiero estar, donde siempre quise estar y a veces sospecho que es donde nací. Mientras tanto, en el camino, escribo. Cada palabra es un signo más que me deja conocer, me permite reconocer. 

Te conozco. No te conozco. Te reconozco. No lo sé.

El día que deje de dudar, tal vez ya no escriba más. Quizá sea porque no me reconozca, porque no quiera conocerme. Ese día quizá, ya no sepa para qué sirven las preguntas ni me importen las respuestas. Sin duda, eso será porque te he dejado de querer o tal vez no sepa cómo hacerlo o me haya perdido para siempre.

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Imagen tomada de la Red de autor desconocido. 


jueves, 9 de marzo de 2023

CARTA AL INFINITO PERDIDO

Al fin y al cabo, esta es una historia triste solo enaltecida por la épica que sólo la poesía puede alcanzar. En algún momento deberé escribir sobre estos tiempos, ya despejado el panorama de la metáfora exquisita, que se ha instalado por estos días y se abraza con igual fuerza entre el pie que me sostiene, la garganta y el pecho que se expande y se contrae. 

Nada es tan real como lo que imaginas con fuerza de ilusión. Por eso he sido tan feliz. Por eso te he llevado siempre prendida sobre mí en algún lugar del cuerpo y ahora te guardo dentro, como el centro vital de mi existencia. Pero extrañarte no ha sido fácil ni sencillo ni llevadero. Solo las palabras han acudido a mi llamado y cada una de ellas era un pedacito de vos que se acercaba a la carrera. ¡Tanto hemos festejado en cada encuentro! ¡Tanto hemos hecho y no hemos sido! Creí llegar al infinito y nunca quise regresar.

Al fin y al cabo, esta es una historia triste aunque no lo reconozca. No lo haya hecho ni lo quiera hacer aún hoy. Pero así como los afectos y la ilusión de lo querido crecen y se alimentan de imaginación sostenida, certera y empeñosa, así también el amor es frágil por alguna hendija. Y aunque pueda quebrar torres, abrir murallas y superar todas las prohibiciones y bloqueos, finalmente termina agitado y jadeante en la distancia, arrinconado por un aguacero que no es lluvia, pero moja y es quejido.

Al fin y al cabo, la historia es triste porque hay desvelo pero no hay consuelo para el amor, cuando se presiente que no estarás y no estás. Entonces solo queda la peregrina y solitaria idea de encontrar, en el silencio de la llanura, ese amanecer que sea todo cielo y horizonte de caldén. Para construir otra vez un paisaje interior y dejar espacio para alguna fábula alegre y festiva, que también sea parábola y me explique cómo hacer. Para salir y ver. Para volver a ser sustancia real enamorada. Y abandonarme a tu lado.

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Imagen de autor desconocido tomada de la Red.

lunes, 6 de marzo de 2023

ANUDADOS EN LA SOLEDAD

En la soledad de este tiempo perdido no veo horizonte ni las puertas de la casa ni las ventanas ni el techo de la habitación ni los extremos de algún mueble. En la soledad de este tiempo no veo ni las miradas. Solo me anudo a la tuya. La única mirada de los únicos ojos.

En la soledad de este tiempo perdido solo te veo a vos encima de mí, cabalgándome desde el pecho, apretando de tanto en tanto mi diafragma para que siga tu ritmo y tu rumbo de amazona desbocada, que recorre estas horas desvencijadas como vencejo que reparte vuelo y primavera.

En mi soledad y en la de todos los hombres, siempre hay una mujer que anuncia los nuevos días. Pero ninguno será como el tuyo. Ninguno será tan armoniosamente inquieto como los movimientos de tu cuello y los gestos de tu cara, mientras cabalgas y diriges la mirada hacia un lado y otro, hacia arriba y hacia abajo, como quien reparte auroras.

En mi soledad de este tiempo vencido solo hay espacio para mirarte desde abajo, como quien enaltece lo desconocido, para tomarte de la cintura y levantarte tanto como pueda, sentir tu cuerpo poderoso, para luego dejarte caer sobre mí, con todo el peso de un futuro al que quiero abrazarme.

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Imagen de autor desconocido tomada de la Red

martes, 28 de febrero de 2023

PALPITAR SIN LATIDOS

Mírame y esquívame.
Ese es el paradigma de estos días
     (sin rumbos ni líneas ni puntos, eternizados de espera)
 
No te acerques y abrázame. 
     (espesa, dulce y cálida expectativa de pandemia)

En esos mandatos, exigentes los primeros y suplicantes los segundos, está la pulsión que me desboca, me deja vigilante, a veces tiritando, estrujándome las manos, apretando el grito que solo se detiene en la cadencia insistente de las párpados, que obran el milagro de verte y no verte.

Bésame, cuando cierro los ojos. 

No me abraces cuando los abro. 

En este borrador de liturgias equivocadas, el impulso es el centro de las emociones y el mandato que lo frena es la fragua, donde se funde el deseo que no cesa, quema, arde, pero no es. 

Nada es eterno. Salvo el amor contenido en esa orden austera y contundente. ¡Mírame!

Se refleja el instinto en tus ojos. Y en la mirada que te abraza, se me va la vida, pero no la esperanza, se me va el amor en clamor, a buscarte en otro tiempo. 

En tiempos de pestes y pandemia, todo es como un beso que no besa, como un palpitar sin latidos.

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Foto: Zachar Rise (@zacharrise) Modelo: Sonya Shehtman (@sonya_shehtman) 

lunes, 27 de febrero de 2023

EN LA EMERGENCIA


Vuelve donde solías, toma tus cosas.
Asegúrate que la cueva mantiene el desorden de siempre.
No te detengas. Pasa de largo estancos y almacenes.
Salta las barreras banales del mundo corriente,
llenas de instrucciones, recomendaciones, sugerencias y obligaciones.
 
Vuelve donde solías. Sigue el camino de entonces.
Busca en los recodos algún mensaje, un trozo de señal, alguna pista.
Recupera. No te distraigas. Recupera lo que fuiste soltando.
Cosas que fuiste dejando cuando la llamabas a gritos o en silencio.
Cuando escribir algo, era darle forma al deseo.
Seguro que algo encontrarás.
Por más desesperadas que sean las horas y las corridas en la ciudad.
Por más que los atropellos destruyan todo al pasar.
Seguro que algo encontrarás.
 
Vuelve donde solías y recógete.
Hay inminencia de muerte por las calles.
Se respira tragedia y desesperación.
Se siente el jadear en la respiración de unas gentes
que temen perderlo todo, sin reparar que ellos mismos se perdieron hace tiempo.
 
Vuelve donde solías y no te detengas.
Pero antes asegúrate de cargar en la mochila,
algunas palabras sin las cuales no puedes sobrevivir.
Carga también
lo que ha quedado de los mensajes del camino,
lo que has encontrado, recuperado y recogido.
 
Carga hasta los silencios y no olvides las miradas.
No te olvides del recuerdo cuando ríe.
No te olvides de ella aunque no ría.
No te olvides de ti cuando te mira.
No te olvides de ti cuando la miras.
No te olvides de escribir. Y suma algunos verbos más.
No te olvides de sus fotos para colgar en la ventana.
 
Carga la mochila con ruidos si hace falta.
Algunas ropas y dos botellas de vino para algún anochecer.
Un trozo grande de amor y una bolsa de besos para desayunar.
¡Échale valor! Al hierro de la incertidumbre míralo fundir.
 
Abrázate al impulso que te lleva.
Consigue ternura para el amanecer.
La vas a necesitar. Tendrás que dársela,
si se presente una mañana para decir:
¡Abrázame! Yo también quiero estar aquí.
 
Ahí sabrás que no estás sobreviviendo
Y te han llamado a vivir.
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Foto: tomada de la Red atribuida al fotógrafo Lok Hong (@lok_hong)

lunes, 20 de febrero de 2023

AQUÍ DENTRO

               Aquí cerca…

y qué tan cerca.

En el tiempo y en el verbo

En la vida y en los días

Allá lejos y aquí cerca

Allá dónde y aquí cerca

Aquí dentro, muy dentro


Soliloquio. Diálogos contigo. Ausente.
Presencia cierta, profunda, verdadera. En el alma.
Versos que se escuchan por aquí, por allá. En algún otro lugar.
Versos que responden a lo que dicen

 

Si escuchas por ahí que te quiero, diles que no es cierto.

No les creas. No es verdad. Porque no es un solo “te quiero”.

No sé cuánto más. No sé hasta dónde y desde cuándo crece y crece.

Este amor que me obliga a contarlo por las calles. Hablando al universo.

Hablando. Contando. Cantando. Creciendo. Viviendo.

 

Eres la hembra más hermosa de toda la existencia.

Eres la mujer más entera y más auténtica que cualquiera se pueda imaginar.

En los silencios, este amor se vuelve sustento.

A veces pareciera que desvarío. Uno frases, párrafos y comento cosas que parecen inconexas. Pero no es cierto. Hay un relato interior dentro de la casa, en la vereda, en la calle, dentro de mí, en la hamaca, en la sábana en que me acuesto, en el vaso donde debiera beber y el beso que imagino mientas te bebo. Hay un discurso conmigo, una pequeña historia que me está acompañando. Y solo algunos párrafos se desbordan, salen de cauce, se me escapan y quedan expuestos. Pedazos de un relato profundo.  

En este tiempo de solo silencio, de voluntades aisladas, de verdades dispersas, de futuro en litigio, de realidades convertidas en preguntas, este amor penetrante me trasciende, perfora el espacio y se queda atrapado en la palabra.

En este tiempo difuso, quizás ausente, donde a veces se vive y no se vive, mientras espero y no espero, mientras busco y no busco,  este amor siempre regresa, renace, me abraza y se queda como una lumbre junto a mí. 

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Imagen de autor anónimo tomada de la red

viernes, 17 de febrero de 2023

CRECIENTE

A veces
La intensidad de lo posible
La fuerza de lo quimérico
El deseo de permanencia
La arrolladora tempestad de planes y proyectos

La ansiedad por lo inminente, la inmersión, la caladura, la travesía, el desguace de los tiempos vencidos, el ardor de las almas inquietas, el brillo de los cuerpos, el impulso.

La emoción por el tacto que se avecina, el contacto, el calor latente, la fusión, fundición, el deseo refractario, el crisol, fundante de amor y vida.

La integridad del cuerpo que resiste, se resiente, recompone y se desboca al unísono, el lastre dormido que conspira, la furia que se impone, la boca abierta, el final sereno.

La indolencia ante el peligro posible, real, imaginario, presente, ausente, denso y excitante, banal y profundo, propio y ajeno, adentro y afuera.
 
A veces
Los peligros son maltratados, envilecidos, sojuzgados, derrotados.
La intensidad de lo posible tiene más fuerza que la fuerza.
Lo que no debía ser, lo que no iba a suceder, existió.
 
A veces
La realidad es eso que reconoces como verdad.
 
A veces
La potencia de lo que surge desde el fondo de los fondos.
El impulso profundo nacido por el impacto de los amantes
Que se sostiene en el tiempo y en el espacio por el deseo inconmensurable
Tiene más eternidad, realidad y vida
Que todo lo creado.
Que todo el universo que hubiera estado antes allí.
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Imagen: máscara de autor desconocido, tomada de la Red. 

martes, 7 de febrero de 2023

UN ESCRITOR

Para ser un escritor

Hay que saber bajar a los infiernos.

Hay que saber subir a la vida

Hay que saber caminar en los lugares donde se vuela

Y volar en los lugares donde se camina. 


Ahí estaba la encrucijada para amarla. Esa era la clave de su poesía. Ese era el estado natural de las cosas. Ese era el verbo que debía conjugar si quería estar a su lado. Eso era todo lo que necesitaba saber. Para escribir, ser poeta y amarla al mismo tiempo.
 
En cinco breves líneas, ella me enseñó a describir el único camino posible si quiero conseguir lo que quiero.
 
Para escribir, ser poeta y amarla al mismo tiempo, debes ser altanero contigo todo el tiempo. No hay tregua en lo sencillo ni en la quimera. Hay un solo camino que se impone. Mantenerse despierto, con los ojos bien abiertos, el pensamiento tenso, los sentidos en alerta, la sensibilidad ajustada como un diapasón.
 
El tiempo entre el amanecer y la noche puede ser un instante o medirse como un siglo. Puede traducirse en alimento o en el peor de los desiertos. Puede ser albahaca, orégano y romero. Puede ser silicio, cal y carbonatos. Entre el día y la noche o viceversa, solo hay vida que se prende y que se apaga. Nada es puntual, todo es trascendente. Hasta el gesto más frugal, nos recrea en la memoria. La banalidad es lo único que no deja rastros, aunque queme en el instante. 
 
Un día no es solo un día. Si quieres escribir, ser poeta y amarla al mismo tiempo, entonces debes saberlo. No hay tiempo, no hay treguas, no hay fugas. Solo así, entonces, escribes.
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Foto: El Jinete Imaginario 

jueves, 19 de enero de 2023

UN TEMBLOR EN MEDIO DEL SILENCIO

Escribir un poema o un buen texto puede llevarme una semana, tal vez un mes, y no siempre el resultado es aceptable.
Escribirte un mensaje, decir algo cuando apareces o una respuesta a una foto, me lleva unos minutos. El poema es sobradamente poema.
Esa es la diferencia entre buscar la vida y encontrarse con la vida.

Celebro todo el tiempo que esté ahí.
Gracias por acariciar la vida para que despierte,
por besar la noche para que sea día,
por besar el día para que engendre vida,
por zamarrear las horas para que vibren,
por ronronear la modorra del placer.
Agradezco tenerte ahí, llamarte aliento y tenerte siempre.
Amor.
Libre entre tus manos.

Eres un temblor en medio del silencio.


Algún día quizá escriba como todos.
Escribiré para la vida, la humanidad. Escribiré para el universo.
Mientras tanto seguiré escribiendo así.
Escribiré para vos como si fuera para el universo,
que a veces parezca que es para vos pero es para el universo,
y que cuando le escriba al universo,
alguien se dé cuenta que te estoy escribiendo a vos.   

Hasta tanto resuelva esta disputa que tengo, seguiré así.
¿Total…? Nadie se da cuenta
Pero en la instancia de escritura,
es una incógnita que me confunde. La tengo ahí.
Porque todavía no sé y creo que no sabré,
si tú eres el universo o al revés.
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Imagen de autor desconocido tomada de la Red