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martes, 28 de agosto de 2018

*/ EL COPISTA


-- ¿Está escribiendo un libro?
-- Así es.
-- ¿Es autobiográfico?
-- Bueno… Depende…
-- ¿Depende de  qué?
-- Verá, es un libro autobiográfico de la Imaginación. Ella se cuenta a sí misma. Yo simplemente transcribo. Hago como si fuera un músico. Le pongo algo de armonía a lo que se le ocurre y lo que le sucede.
-- ¿Pero usted no tiene nada que ver?
-- Si, claro. Soy un servidor de la Imaginación.
-- ¿Son amigos o algo así?
-- A veces somos amigos. En otros casos estamos muy lejos y no sé por qué.
-- ¿Entonces nada de lo que está escrito tiene que ver con usted?
-- Algunas cosas tal vez sí. Son en esas ocasiones en las que me subo a la Imaginación a ver si puedo copiar su fervor.
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Imagen de autor desconocido tomada de Pinterest. 


jueves, 5 de abril de 2018

VIDAS EN EBULLICIÓN


(Fragmento de una noche)
-- ( … )
-- En estos días quise definirte. Saber en qué parte de mí estabas. No concluí en nada. Solo que me gusta estar con vos aún sin estar. Todo parece tan irreal...
-- Todo es irreal pero es real. Anoche volví a soñar contigo…
-- Parece irreal, pero a la vez te sé tan cerca, tan pendiente de mí… Me gusta esa sensación. Y me hace bien. Siento que puedo emprender cosas.
-- Me alegraría que lo hicieras. Quisiera sentirte descansar sobre mi pecho tras una jornada intensa. Eso quiero.
-- ¡Soñábamos lo mismo! Hoy temprano te escribí diciendo que me imaginaba recostada en tu pecho.
-- Yo me imagino al lado tuyo,  colaborando, tratando de soliviantar el esfuerzo. Te imagino sorprendida de preguntas y descubrimientos. Te imagino solidaria cuando el día nos agobie.
-- Poco antes del amanecer, estaba con mi cabeza sobre tu pecho. Sentía tus latidos. Estaba recostada entre tus piernas y mirábamos la noche. Absortos ante la inmensa luna llena.
-- Anoche pensé que eras una luna clara. Te sentí desnuda sobre mi cuerpo, con las piernas entrelazadas. Y hablábamos. 
-- También sentí que hablábamos. Tal vez lo habíamos hecho toda la noche. No sé… Mirábamos el cielo y hablábamos y te escuchaba. Un sueño sencillo que me hacía sentir abrigada, querida, y me provocaba amarte más y más.
-- Son esos sueños sencillos en los que siempre te imagino y te quiero, te quiero y te imagino. Te imagino y te quiero. 
-- ( … )


Y respiraron con intensidad, en suspiros profundos al mismo tiempo los dos. 

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© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 20 de septiembre de 2017





Imagen: dibujo de Nicol




lunes, 26 de marzo de 2018

DEBO DECIRTE


Lo que tengo que decirte. Lo que más me angustia esta mañana, es no llegar a tiempo para decirte que te quiero. Que se me vaya el día en horas banales, imprecisas, ausentes. Que se vaya el día en el discurrir vacío de lo cotidiano, de lo intrascendente. Decirte que te quiero es el imperativo. Decirte que te quiero, dejarte el mensaje, es todo lo que justifica mi presencia en este día, en este mundo. Es todo lo que explica, que he sido capaz de vivir en este día. 



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© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 21 de agosto de 2017




Imagen de autor desconocido


lunes, 19 de marzo de 2018

EL AMOR NOS DA MIEDO.


No sabemos qué es ni cómo es. No sabemos dónde está, cuándo y cómo buscarlo o escapar de él. Pero sabemos si está, si lo tenemos dentro. No sabemos cómo sacarlo. No sabemos cómo atraparlo. Solo le ponemos nombre, lo corporizamos, abrazamos, manoseamos, festejamos, deseamos, engalanamos, celebramos, enojamos y hasta odiamos.
A duras penas convivimos con él. Estamos como electrizados. Tenemos una vigilia exasperante. Respiramos siempre en profundidad. Todo el cuerpo parece un tambor. Nada nos detiene. Pero estamos cargados de miedos. Placer y angustia. Cuerpo erizado y temblor. Miedo y desenfado. Arrojarse y contenerse. Avanzar y detenerse. Mirar y mirarse. Amar y ser amado.
A veces lo vivimos. Y a veces huimos. Pero aunque huyas, le impongas cualquier distancia, el amor huye contigo. Porque lo tienes dentro o en alguna parte. Y no sabes cómo sacarlo. Ni lo sabrás, aunque te esmeres. Nunca lo sabrás. 






© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 19 de septiembre de 2017



Imagen de autor desconocido

jueves, 15 de marzo de 2018

COMBATE, SEDUCCIÓN Y DERROTA


Qué harías si te dijera que nunca te amé. Qué harías con tu silencio, con esos silencios profundos, luminosos, altivos y encendidos de enigmas. Qué harías con esa magia de sugestión, que tan bien conoces y usas a discreción sin que me dé cuenta. Si supieras que nada de lo que has creído es cierto, entonces… ¿Qué harías con tus pasos seguros y la seducción envolvente que despliegas? ¿Serías la misma o no serías? Tal vez descubras la banalidad de los gestos sin destino, que sin víctima tu arte no tiene sentido.

Porque seduces desde la certeza de que el seducido se invita a la seducción. Se entrega, se ofrece. Entonces armas tu banquete. Despliegas erótica y fascinación. Tanto seduces que te seduces. Te erotizas y me erotizas. Sostienes con tu cuerpo un vaho perfumado que nos hipnotiza. Lo esparces con tu aliento. Me dejo hipnotizar. Me estremezco. Me llevas a la conmoción. Lugar onírico trasmutado en ominoso cuando te alejas.

Nada de eso me importa, entonces. Porque estoy atrapado, sabiendo que estoy atrapado.

Hace tiempo que me rebelo a destiempo. Hace tiempo que nos amamos a contratiempo. Mientras tanto, me seduces. Me entrego a tu laberinto. Me pierdo, te busco, te encuentro, te escapas.  Nos enredamos, nos peleamos, nos besamos, nos alejamos, nos miramos,  nos amamos,  nos despedimos,  nos llamamos.  Hasta que no damos más, agotados por el juego. 

Al día siguiente, volvemos a empezar, esta lucha desigual. 



© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 18 de septiembre de 2017




Imagen:   mural de Claire StreetArt – París