miércoles, 22 de septiembre de 2021

¡ABRÁZAME!

Abrázame fuerte.

Abrázame.

Apriétame cuanto puedas.

Apriétame un poco más.

Insiste.

Con los brazos, con el alma.

Mucho más

 

Hoy necesito.

Sin duda te necesito.

Necesito un instante.

Necesito al menos un segundo.

Un segundo de eternidad.

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Imagen de autor anónimo tomada de la red. 

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lunes, 20 de septiembre de 2021

FLORES AMARILLAS EN EL ARENAL

Siempre que me duele algo y no sé qué es

Sí sé que es.

Me duele eso que llevo dentro y no puedo

Ver

Obsidiana de infinitas imágenes.

 

¡Déjame origen y creación!

Eso que ahora me duele, también me hace feliz.

Lo llamaré amor.

Porque se parece demasiado a vos. 

 

¡Déjame estridencias en el pensamiento!

Como flores amarillas en el arenal.

¡Déjame una chispa de luz!

Entrevérala con mis manos

Me dará

Quizá talentos y algo para imaginar.

Tal vez rocío y algo para germinar.  

 

Siempre que me duele algo y no sé qué es.

Entonces algo profundo sucederá

Y tampoco sé qué es. 















Imagen de autor anónimo tomada de la Red.

viernes, 17 de septiembre de 2021

ATARDECER DE DOMINGO

A veces la he visto… ¡Cómo decirlo!

La he visto tan solitaria junto a mí, apoyando detrás de mí,

En más ocasiones delante de mí. Marcando el camino.

A veces la he visto… ¡Cómo decirlo!

La he visto tan solitaria que he sentido frío

He corrido a abrazarla. Entonces se ha hecho un ovillo junto a mí. 

 

Es tan heroica su vigilia, su persistencia, su insistencia,

Es tan férrea su marca, su decisión, su impulso, su sentencia.

La poesía por encima de la vida misma, de los avatares nobles o canallas.

Conmueve su figura solitaria transmutada en ejército invencible.

Es tan hermosamente bella en ese combate,

Es tan fragua de ilusiones y quimeras,

Es tan fuego condensado de imaginación y audacia,

Es tan libre en la pelea cotidiana y en los grandes desafíos.

Es tan sorprendente su aparente soledad.

 

La he visto… ¡Cómo decirlo!

En el tumulto de las cosas. Mezclada en las batallas de los días.

Su figura recortada claramente en la multitud.

En trazos profundos, finos y brillantes, gruesos y opacos.

Líneas de luz propia. Como una señal entre los anónimos.

 

La he visto… ¡Cómo decirlo!

Traspasar el tiempo en puntas de pie, dejando huellas de pasos firmes.

Dejando su marca por la casa, en mi memoria, en mis pasos perdidos.

Entretejiendo dudas y pesares con camino y horizonte.

Amamantando las horas de valor, decisión y pasiones. 

 

La he visto... Un atardecer de domingo

La he visto... ¡Y lo digo!

Besar la vida para que se le enciendan los ojos

Nos alumbre a todos.

Y nos cobije.



Imagen de Jan Siebert  //  Modelo Sally 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

DISPARO DE LATIDO

Te siento fuerte, dulcemente agresiva, bien armada, resistente y entregada a la vez.

Se siente la vida estar de fiesta a tu alrededor. Resopla la alegría. Suspira el deseo y palpita la imaginación.

Te veo desafiante y me desespera no poderte tocar. Te veo hermosa, generosa de entusiasmo, estremecida y expandida a la vez.

Cuando caminas al caer la tarde, dejas en el aire una cadencia que incita a imitar. Hay en el ambiente un sonido dulce de música imprevista solo por tu andar.

Te sigo con ojos de gato hacia aquí y hacia allá. Me dejas la mirada rumbosa y pegada en tu caminar. Me llevas y me traes. Me dejas y me tomas. Me sueltas y me agarras. Me ovillas y me enredas. Breves ceremonias que rompen la serenidad del día a punto de terminar.

En ese atardecer, no puedo evitar que se quiebre la respiración. Estoy como una pantera. Próximo y distante, a punto de enamorar.

Como un pez a punto de red, abro y cierro la boca al ritmo de asombro y admiración. Como un animal que solo respira, de vez en vez, a golpes de latidos de tu corazón.

Latidos que son disparos sobre mi corazón.














Imagen de Bjorn Jansen / Modelo Sally Dee

lunes, 13 de septiembre de 2021

PRESENCIA

Es tan eróticamente serena cuando sonríe

Es tan provocativamente vulnerable

Es tan desafiante en la mirada

Es tan dulcemente tierna en sus brazos

Es tan extraordinariamente fuerte en su fragilidad

Es tan hermosa en las formas de su cuerpo

Es tanto…

Lo que sugiere, lo que propone, lo que provoca

Que en el primer impacto por su presencia,

Al instante, uno siente que se agita

La respiración

Entonces quema una línea aguda de ansiedad

Por tenerla o no tenerla

Da miedo el beso que podría

Estar o no estar

Induce al coraje. También carga temor su desafío

Ahí baila el corazón, ríen los pulmones

Aplauden las manos en el temblor

Es tanto… Ella

Que te deja en la vigilia de querer atraparla

Quizá comerla, huir o no saber qué hacer.

Es tanto… Ella

Que se graba en las pupilas

Y en el alma

Del que va a ser arrollado

Por primera vez.

























Imagen de Dennis Haak / Modelo: Sally Dee

viernes, 10 de septiembre de 2021

YA SABES

Lento se va el otoño, amarillos ocres de ilusión y amparo.

Despacio el invierno ocupa los rincones, alma cálida de corazón abierto.

Lumbre, fuego, leña, salamandra. Aliento que se frota mano a mano.

Una casa breve de relato grande y una ocarina como péndulo de sonidos sólidos.

Cencerro de libertad.

Voces, besos, abrazos, un vino, mates y un par de tazas de café.

Palabra con palabra sobre palabra, construyendo la querencia.

Aquí no hay distancias. Solo pensamiento y sentimiento.

Aquí solo están los que deben estar y nunca se han ido.

Entre el fuego que abraza y la luz que cobija, siempre hay hebras de sutil amor.

El día ha sido claro y el atardecer ha sido feliz.

Esta noche no hará frío, el lucero me anunció tu voz.

Todo está como era entonces, amor mío.

Como siempre, pensándote.

Y siendo feliz.

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TE BESARÉ A QUEMARROPA 

Libro disponible en Amazon  https://amzn.to/3kMUujM 




Imagen de autor desconocido, tomada de la Red

miércoles, 8 de septiembre de 2021

POR QUÉ ESCRIBÍ ESTE LIBRO

 

Hay que escribir por el puro placer de escribir. No importa si te leen o si no te leen. Esa no debe ser tu preocupación. Porque en el momento en que lo sea, terminarás escribiendo cualquier basura para que te lean, te sigan, te comenten. Y luego terminarás escribiendo según las indicaciones de los críticos para que los comentarios sean positivos. Y más tarde terminarás escribiendo según te lo pidan para que tu ego se sienta fortificado y la autoestima no se te caiga por el suelo. Cuando consigas todas esas cosas, entonces es probable que seas alguien importante, una de esas personas a las que se tiene en cuenta. Pero es muy probable que no seas un escritor si no un reproductor de ideas ajenas.  

 

Hay que escribir por el puro placer de escribir y porque se tiene la convicción de que hay algo que decir, algo que aportar, compartir. Hay que escribir desde la convicción de que es necesario, hace falta eso que se va a decir. Lo que sea que suceda en el interior de tu vida y no sea evidente, las observaciones a tu alrededor, tus especulaciones sobre la condición humana. Todo se puede escribir y compartir, dejarlo a disposición de los demás. Eso es lo que te llevará a ser un escritor. Perfeccionarás las formas de expresarte para comunicarte mejor, incluso contigo mismo. Porque cuando escribes, también te estás contando a ti mismo, te estás narrando tu propio relato, ese que no puedes ver o no es tan fácil de ver.

 

Estos párrafos previos, los escribí para mí, para leerlos y releerlos en los momentos en que parece que todo está perdido. Porque en esto de escribir, hay que reconocer que se hace en la más absoluta soledad. Es una acción individual e intransferible. Con frecuencia se escribe para que la tristeza no sea tanta o sea más llevadera. Un trabajo arduo de interpelarse, de observar y observarse dentro de lo que se está observando. A veces también escribimos o pensamos que escribimos la vida que no tenemos. De cualquier modo, al escribir, en ese tiempo previo a la escritura, mientras se acomodan palabras y pensamiento, somos parte de la historia. Y todo el tiempo posterior, mientras el texto da vueltas en la cabeza, también es una forma de vida o de vivir eso que escribimos. Las relaciones entre escritura, realidad y el que escribe siempre están en litigio y los límites son líquidos y traslúcidos. Esa es la ventaja y ese es el problema.

 

Lo cierto – insisto – es que todo esto, está hecho en la más absoluta soledad. No me pesa. Pero en ciertas ocasiones me siento abatido, desganado, como si las motivaciones hubieran huido. Cuando ocurre, tengo una sensación extraña. No es tristeza ni desolación o sentimiento de algún tipo, que pudiera sospechar que se trata de la soledad del desafío. Porque esto de escribir, es una aventura marcada por la palabra desafío en primer lugar.  

 

A la soledad siempre la percibí de una manera extraña. Son los días tensos, de andar preocupado y con un silbido de angustia interior.  Porque la soledad es cuando no estás ni contigo mismo.

 

Esto de escribir en medio del desierto de la indiferencia humana, en medio de las vaguedades urbanas y las banalidades sociales, es una tarea compleja que se hace llevadera (y hasta placentera) por el simple juego con las palabras, por el placer de intercambiar sonidos y letras para que produzcan tal o cual efecto. Siempre teniendo como único elemento de prueba tu propia percepción y tus propios sentimientos que, en definitiva, son el diapasón que utiliza el alma para entonar y después cantar.

 

En esos momentos complicados, en los que tampoco hay compensaciones económicas para satisfacciones materiales, hay que buscar dentro de uno mismo para encontrar la proa. No alcanzan las teorías ni el manual de “buenas prácticas”. Hay que apelar a otra cosa. Pero esa otra cosa no son pócimas ni alentadoras ni motivadoras. Esa otra cosa está dentro de cada uno. En mi caso, recuperé el final del prólogo del libro Crónica de un Amor Intenso: “El asunto es que estoy atrapado, comprometido, con un amor, cuya única forma de que no se muera, es que yo escriba”. Luego ya no había soledad ni desamparo. Ella estaba ahí, entre la escritura, la vida y el sentimiento. Había una causa que merecía la pena. Así surgió este libro. 

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Disponible en Amazon 

\ Ω /  Primera edición digital \ Ω /

\ Ω /   Imagen y realización de portada Mariano Sarmiento Viñals \ Ω /

\ Ω / En diseño y edición editorial, Paula Sarmiento Viñals  \ Ω /

\ Ω /  Los trabajos finalizaron en el mes de mayo de 2021 \ Ω /



martes, 7 de septiembre de 2021

TE BESARÉ A QUEMARROPA

Poesía contra viento y marea. Poesía por encima de todas las cosas.

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El amor como hecho poético, como entidad del pensamiento, como punto inicial de la indagación personal, como extremo del sentimiento, como factor determinante de las relaciones humanas, como revulsivo individual, como entrega, como ceremonia y celebración. El amor como verbo, como sujeto  y como palabra. El amor y la poesía, la poesía y el escritor, el oficio de escribir, el ejercicio de pensar, sentir y profundizar a un mismo tiempo en la condición humana.

Este libro – que nació desde un puñado de mensajes personales – termina siendo una reflexión abierta sobre el amor, la poesía y el oficio de escribir. Parte de la vieja idea de dejar testimonio. Porque si bien se escribe por el placer de escribir, también se escribe desde la convicción de que es necesario, hace falta, eso que se va a decir. Aun cuando implique riesgos. Porque las relaciones entre escritura, realidad y el que escribe siempre están en litigio y los límites son líquidos y traslúcidos.

“Te Besaré a Quemarropa” es mi segundo libro de poesía en prosa y en verso. En cierto modo es una continuación de “Crónica de un Amor Intenso”. No fue la intención inicial, pero en cierto modo es así. Por lo demás, el libro es una ceremonia íntima, una ofrenda, un homenaje y una declaración de convicción y fe.

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Disponible en Amazon




\ Ω /  Primera edición digital \ Ω /

\ Ω /   Imagen y realización de portada Mariano Sarmiento Viñals \ Ω /

\ Ω / En diseño y edición editorial, Paula Sarmiento Viñals  \ Ω /

\ Ω /  Los trabajos finalizaron en el mes de mayo de 2021 \ Ω /

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César Manuel Sarmiento  es periodista, escritor, fotógrafo aficionado y ocasional artista plástico.


martes, 23 de marzo de 2021

ALTER EGO

Siempre que la realidad te deja tiritando. Cuando  uno percibe que está en emergencia o después de un tiempo convulso, uno tiende a buscar amparo en una mujer. Cobijo perfecto, cuenco emocional que todo lo abarca. Es mi caso. En otros será distinto.

En ese amparo se reclama el abrazo, se pide el consuelo, se necesita el contrapunto. Otra voz.

Lo percibo como algo natural. Porque cuando la vida se complica y el futuro entra en emergencia, entonces se siente la necesidad del otro, el alterno y complementario, el que se te parece pero no es igual.

Porque en esas circunstancias es preciso encontrar la palabra distinta, el afecto similar y el tacto que te reconcilie contigo mismo y los demás. El otro en estado de vigilia, dispuesto a entregarse para que no te pierdas en el abismo estático  de pensamientos sin continuidad. El otro como alternativa para salir del pensamiento circular  y la vida estaqueada en la contradicción.

Casi siempre, cuando se produce el cruce, se concluye en un abrazo. Como si te estuvieras agarrando a ti mismo. Pero en verdad estás agarrando al otro que tiene tus mismos reclamos.

Y si el abrazo es prolongado, como permanente en un tiempo impreciso de emoción, entonces es muy probable que la mutua solidaridad se reafirme con un beso  que – posiblemente – sea más largo que el abrazo.

Así es, en nuestra eterna necesidad del otro.




Esta gran foto está tomada de la Red. Agradezco cualquier información para consignarla. 

sábado, 13 de marzo de 2021

CAUSAS Y CONSIGNA

 

Adquirir conocimiento es por antonomasia, el único y verdadero acto revolucionario.

Preguntar, repreguntar e indagarse en esa conjunción de preguntas es la única acción honesta de un verdadero acto revolucionario. Para consigo mismo y para con la sociedad a la que pertenece.

Y andar enamorado – todo el tiempo de quien sea y de lo que sea – es la condición básica y primera para llevar a cabo las dos primeras.

Porque enamorarse es abrazar la quimera que nos llevará lejos y nos hará mejores.

 


Imagen de autor desconocido, tomada de la Red. Se agradece información para consignar la autoría.

FELIZ CUMPLEAÑOS PARA MÍ.

 CADA ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO ES UNA OBLIGACIÓN VOLVER A FLORECER.

Tengo los años que tengo, más los que quise vivir, más los vividos de verdad, más todos los años que quiero vivir.

En esa hermosa aventura del tiempo siempre me acompañó mi entusiasmo, mi convicción, mi creencia absoluta en la quimera de un mundo mejor, mi ilusión por la felicidad, mí entereza en la contrariedad y la esperanza de que lo mejor del ser humano se imponerse.

En todos estos años he sido lo soy y no el que aparenta que soy ni el que dicen que soy.

Así será hasta el final de mí tiempo.

 

FLORES, UN BUEN VINO Y UN LIBRO.

(una “trilogía” para festejar lo vivido y lo años por venir)

A las 12:45 de un 31 de enero llegué a este mundo hace ya 66 años. Me dijeron que ni bien entré en este mundo, ya me dieron  el primer correctivo. Un chirlo en el culo para

que llorara. Eso que hacen todos los bebés cuando nacen, pero que yo prefería pasarme ese  trámite. Desde entonces, me he  llevado siempre en contrapunto con la sociedad y sus normas. No soy un contestatario al uso, pero soy un observador crítico y constante, que no abandona nunca.

No me gusta ser distinto, proclamar que soy diferente y mucho menos que se me note demasiado en los entornos por donde circulo. Será por ese viejo axioma periodístico, que dice que no debemos ser nunca el centro de la noticia ni ocupar el centro de la escena. Pero por mandato periodístico soy observador, interrogador, crítico si cabe y atento al discurrir de mi tiempo, su gente y sus circunstancias.

En otro tiempo, a la gente con mi edad ya se la apartaba y se le indicaba el camino de la espera. A que llegara el momento de partir de este mundo, con la promesa de ir a otro mejor si eras bueno. Por lo tanto, la única propuesta de vida era “pasarlo bien”, en esa terrible espera del adiós.

Pero tal circunstancia no es mi caso. Tampoco el de muchos otros como yo, que deciden que a los 60 ya es hora de pensar otra vida, pero en este mismo mundo terrenal. Lo del mundo celestial y el tan promocionado paraíso lo dejo para otros que les resulta placentera la imaginería. Lo mío es siempre terrenal, súper terrenal y lo único “celestial” es lo que deviene de la imaginación, que me presta sus fantasías y realidades, para que pueda escribir la poesía que creo que debo escribir. Y digo “debo” en lugar de “quiero”, porque siento que la poesía es una necesidad y quienes podemos hacerla, tenemos el deber de hacerlo.

A los 17 años, cuando decidí ser periodista me propuse imitar a mi ídolo de entonces, Ernest Hemingway. Quería ser corresponsal y escritor. Lo primero lo conseguí relativamente pronto. A los 24 años me fui a España como corresponsal de una de las 3 editoriales más grandes del país, Perfil. Pero no fui escritor en esos años, como sí lo había logrado Hemingway en París. Eso me llevaría mucho tiempo más. Y no terminé siendo escritor por el peso cultural y estético de París, Londres, Lisboa, Barcelona, Madrid o los caminos de España. Me hice escritor por una feliz historia pampeana. Alguien me llevó a la sombra generosa de un caldén. Y ahí empecé a escribir.

Hemingway se mató en 1961. Yo tenía apenas 6 años y sin noticias de su existencia. Cuando concluyó su vida, tenía 63 años, tres menos que yo ahora mismo. En ese momento ya era un escritor consagrado con Nóbel incluído. Claro, había empezado a escribir profesionalmente en 1918. Escribir, para “Papa Hem”, era la gran obsesión. No concebía la vida de otra manera. Aventura y escritura.

Yo he empezado mi andadura de escritor mucho tiempo después.  Diría que empiezo a ser escritor con la edad que Hemingway decidió terminar. Pero es así, porque para eso son tus ídolos. No obstante me alegro de haber podido lograr esos dos grandes objetivos que tomé prestados a mis 17 años. Él lo hizo todo junto (para eso es el ídolo), yo lo hago por partes.

Y acá estamos hoy  “Mi Entusiasmo” y Yo, con la satisfacción de haber sido un buen corresponsal, miembro fundador del Club Internacional de Prensa de España , vicepresidente de la Asociación de Corresponsales de España en un período y dos guerras (Malvinas y el Sáhara ) de cobertura informativa.

Todo lo que viene es el ancho mundo del escritor, el poeta. Y será pampeano en primer lugar, por agradecimiento a la causa que me llevó a escribir. Y luego será de todos aquellos a los que mi literatura les haya dejado algo. Todo lo que viene es una nueva vida. Y al final - cuando sea, cuando llegue - podré decir que he vivido dos vidas en el tiempo de una.   




Foto: El Jinete Imaginario / Sarmiento - cms

viernes, 12 de marzo de 2021

LOS OJOS QUE INTERPELAN

Escribir poesía no presupone hablar difícil. La poesía no está obligada a ser hermética ni quien la escribe a ser incomprensible. Pero tampoco puede ser didáctica y explícita hasta el hartazgo.

Porque quien lee poesía debe saber que no es una acción pasiva. Porque si quien lee no aporta imaginación, entonces de nada servirá que lea poesía.

La poesía es como esos ojos que interpelan. En algún momento sientes que te proponen, otras que te inducen, otras que te provocan, otras que te interrogan. 

Y algunas veces sentirás que hay una respuesta para una pregunta que no te has formulado. 

Entonces - si te animas - empieza esa búsqueda interior para saber dónde y cuál es esa pregunta. 

Ninguna afirmación es en vano, pueril, inocentes, desinteresada, casual o intrascendente. Una afirmación puede ser muchas cosas, pero esas no.  Con la poesía ocurre algo parecido. Solo que al pensamiento que expresa, luego hay que agregarle el adicional que interpela y propone. 

Escribir poesía lleva implícito un compromiso con las ideas y los laberintos sensibles. La emoción nunca es una circunstancia, sino siempre una consecuencia. Y aquí es donde interviene el lector de poesía. Sin esas emociones, nunca habrá poesía. Entendida la palabra en su máxima amplitud de comprensión y definición. 





















Foto tomada de la Red. Se agradece información sobre el autor para consignarlo.