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viernes, 30 de septiembre de 2022

IMPLOSIÓN

No puedo explicar qué me ocurre cuando me mira. Muchos menos puedo describir cuando se recuesta sobre mi pecho. La siento sobre mí. Le cruzo los brazos sobre la espalda y mis manos ondulan con su respiración. Parece tener un corazón balbuceando fragmentos de poesía que guarda sabe dónde. Palabras que no dice, solo las deja encima cuando me abraza. No puedo escribir lo que sucede en ese instante. Solo siento que en un momento así, se fugan las metáforas, el verbo queda atenazado, las palabras caen, se esparcen, se abrazan y se revuelcan felices por el piso. Ese es el momento en que amo el caos que provoca en mi cabeza, al tenerla así y sentir los latidos de su corazón. 

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Imagen: Eros y Psique, por Antonio Cánova. Museo del Louvre. París.

miércoles, 24 de agosto de 2022

EL DÍA, LA ALEGRÍA Y YO

Cuando declinas la mirada,
cuando inclinas la cabeza en dirección a ninguna parte,
cuando cierras los ojos,
entonces ya sé que el día
entra lentamente en la noche.
Y yo con él. Y yo contigo.

El día, la alegría y yo
vamos a guarecernos entonces,
en las penumbras de tus brazos extensos como alas,
en las sombras sobre tu cuerpo.
Góndolas oscuras. Vasija de vida.
Ahí todavía suenan, como un eco,
el antiguo crepitar del día
y tus amores laboriosos.
Fulgor, audacia y ternura.
Cruzan la luz
hasta la quietud acogedora del silencio. 

Así, el día, la alegría y yo, adormecidos, 
nos acercamos a tu pequeño fuego interior
y nos cubrimos de calor en un manto de cabellos.
Sueño dulce y sereno que acompaña a las estrellas,
disputa con las nubes y festeja con la luna.

Así, hasta las próximas horas.
Cuando vuelvas a abrir los ojos.
Para acariciar el día
y abras la puerta de la fertilidad.


Imagen de autor desconocido, tomada de la Red.

domingo, 17 de abril de 2022

ABRAZOS

Hoy es un día de abrazos
Es un día para abrazar y que te abracen
Hoy es un día para apretarse uno contra el otro
Hoy es un día para que se abracen todos
en pequeños abrazos y se junten y se aprieten
todos en un gran abrazo.
 
Hoy escribiré, juntaré letras, historias y memorias
Hoy estoy dispuesto, abierto y entregado
al abrazo, al beso y al afecto.
Por eso hoy escribiré
Para poder abrazar a todos,
también los que están lejos
también los que no están.
 
Hoy escribiré, exprimiré la memoria.  
La embadurnaré de lo mejor que guardo
de las caminos de esperanzas, de las quimera abandonadas
y también de las ilusiones estranguladas,
de los sueños rotos y también los enardecidos,
de los cielos limpios y profundos,
también de los horizontes quebrados en la oscuridad
fugaz, letal y destructora.
 
Hoy es un día para que nos abracemos.
¡Que llueva, que llueva mucho! Que nos empape
y nos lave de tanta injusticia.
Hoy  escribiré  para abrazarte también en la distancia.
Porque cuando escribo, sé que te abrazo en la distancia.
 
Hoy tengo que escribir y abrazarte.
Te escribiré y te abrazaré.
Para que lo nuevo que nazca no te deje fuera.
Para lo que sea que tenga que venir,
no me diga que me quedo fuera
por no abrazarte a tiempo.
Te escribiré y te abrazaré.
Para besarte como solo se puede besar
en el momento más profundo de la felicidad.

Imagen de autor desconocido, tomada de la Red.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

¡ABRÁZAME!

Abrázame fuerte.

Abrázame.

Apriétame cuanto puedas.

Apriétame un poco más.

Insiste.

Con los brazos, con el alma.

Mucho más

 

Hoy necesito.

Sin duda te necesito.

Necesito un instante.

Necesito al menos un segundo.

Un segundo de eternidad.

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Imagen de autor anónimo tomada de la red. 

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viernes, 24 de mayo de 2019

UNA ABRAZO PARA SALVARSE


Un abrazo. Si lo ven, si anda suelto por ahí, si te lo ofrecen, no es para desechar. Cuando se presenta un abrazo, no hay que mirar para otro lado.  Me refiero a un abrazo, no a un agarrón o un zamarreo desconocido. Es preciso aclararlo, porque en la confusión general, es posible que se haya perdido la idea de que abrazo es complementario de afecto. Quizá ambas palabras debieran ir siempre juntas o una signifique casi lo mismo que la otra o una no se comprenda sin la otra.
Abrazo es un sustantivo,  que viene de “abrazar”, que en las definiciones eruditas significa “ceñir con los brazos”, “Estrechar entre los brazos en señal de cariño. Pero por extensión, también significa “Rodear, comprender, incluir, admitir, recibir”. Abrazo significa muchas cosas más. La acción está condicionada por esas tres palabras incluidas en su definición que dice “señal de cariño”. Aquí es donde se descubre el parentesco con “Afecto”. Un adjetivo  que  tiene que ver con  las cosas de la sensibilidad. Y que en algún diccionario aparece como “Cualquiera de las pasiones o sentimientos del ánimo y más particularmente del amor o cariño”.
Todo eso está metido en un abrazo según la gramática. Imaginen todo lo que pueden poner las personas, quizá ustedes mismos, en el momento de un abrazo. Porque en esto de los abrazos, sentimientos y las manifestaciones de cariño, también hay algo de solidaridad en las angustias. En cada abrazo siempre hay complicidad y esperanza. Complicidad en la alegría y esperanza de que la tristeza no sea como el infinito.
Alegrías, tristezas, solidaridad, esperanza, cariño, afectos, abrazos, complicidades, comprender, recibir, admitir, incluir, son todas palabras que en la Argentina de hoy  tienen una valor incalculable. Tal vez lo tengan en todos los tiempos y en cualquier lugar. Pero en la Argentina de hoy, son vitales, son condición necesaria para sobrevivir. Cuando no hay dinero ni lo habrá,  la vida se fabrica con otras cosas. Y si hubiera dinero pero nada de lo que se incluye en los abrazos, entonces se fabrica futuro que muy poco tiene que ver con la vida.
Pero en los tiempos que corren las urgencias son otras. Nadie se sienta a  filosofar. En estos tiempos de revoluciones ficticias, todo huele a decadencia y marginalidad. Hombres y mujeres que cruzan la urbanidad  acelerados con sus prisas y las crisis pendiendo sobre sus cabezas. En estos casos, todos toman los caminos de la ansiedad y se cae en la tentación de estar  pendiente de los mercados. Y en el peor de los casos, de las apretadas síntesis económicas en los telediarios, que  hacen algunos que no saben nada pero opinan. En otros casos más complicados, el problema es la lista de empleos o las listas cortas de empleos ofrecidos o que no haya ninguna lista.
La angustia por las limitaciones del dinero no se salva en las páginas económicas. La protección de los ahorros no se asegura con más datos y cifras de información económica. Es importante todo eso, es cierto. Pero en los tiempos de crisis, lo único necesario es una cabeza abierta, que mira hace adelante con los ojos bien abiertos, sabiendo que el futuro no le ofrece nada,  y que todo lo que haya de cierto en este triste y gris escenario de nuestros días, proviene de otro lado. Ese otro lado, es el que está más cerca y seguramente no vemos.
Lo más triste de las crisis sociales (que terminan convertidas en personales) quizá sea apartarse de lo esencial, tratando de salvar el pellejo. Lo más triste es olvidarse de los abrazos y los afectos de los amigos, de la pequeña familia si la hubiera,  de los amores. Y lo peor de todo es olvidarse de la mujer que quieres o el hombre que amas,  en medio del vendaval que va cayendo.  Ese es el otro lado del problema. Ese es el único lugar desde donde podemos mirar la vida con otros ojos.
En las crisis, lo mejor es mirar a los costados y luego hacia adentro. Repasar el escenario. Buscar a los que te quieren y avanzar. Después, casi seguro que todos los datos que se han juntado servirán para algo. Antes no.  Y si no encontraras a nadie en esa observación, entonces hay que plantarse en el punto de partida. Pensar en uno mismo y saber que se está queriendo, que se está abrazando, y que no hay ningún sentimiento o razón que tenga más potencia que esa convicción.
Todo lo demás, es suicidarse lentamente sin reparar en el frío que va dejando la batalla.



Imagen de autor desconocido tomada de la Red. Agradezco información para consignarla.