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viernes, 13 de enero de 2023

SI LA QUIERES VER

A ella tienes que darle poesía.
Tienes que colocar poesía en algunos recipientes.
Tal vez en pequeñas vasijas rellenas de frases y palabras.
Quizá en almendreros levemente hondos con trocitos de versos.
Esparcir la poesía como diminutas lagunas de agua fresca.
Repartirlas como bebederos por el espacio vital.
Dispersar el contenido por todo el lugar y dejar que largue su olor.

Ella vendrá a calmar su sed.
Igual que los pájaros de vuelo libre.
Esos que van de aquí para allá en el campo.
Buscan sosiego en las sombras del caldén, el algarrobo y el chañar.
O se entreveran en los aromos en floración.
Buscan el agua fresca que deja el rocío y no ha matado el sol.
Así calman su sed. Luego vuelven a volar.
En vuelos rasantes, en ascensos inesperados y en picadas imprevistas.
Ella es igual en las primeras horas de la mañana y en las últimas de la tarde.

Si la quieres ver, sentir su vuelo.
Esperar…  Esperarla e imaginar que se posará cerca de ti
Solo tienes que poner algo de poesía.
En pequeños cántaros y cuencos
Debidamente repartidos por el lugar.
Para que pueda calmar su sed.
Ella es un pájaro libre que bebe poesía en pequeños sorbos y alguna vez, quizá un par de tragos. No más.
Deja la poesía esparcida por el lugar.
Nunca a pleno sol. Mejor bajo una enramada.
Solo así la verás de cerca. Sentirás su proximidad. 
La verás feliz.
Luego de calmar su sed.
A veces silva y encadena armonías.
Solo para romper la monotonía de la llanura
Es solo música que le brota del poema
Que se acaba de llevar.

Ella es como un pájaro libre que vuela como mujer.

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Ilustración de Vittorio Giardino


 

lunes, 27 de noviembre de 2017

HISTORIA DE OTOÑO



El pájaro ha llegado a la ventana para decirme que volverás en primavera. Pero no lo sé. Tal vez sea en el otoño. Tu amor es ocre y amarillo. Es un sol centelleante, haciendo sombras en la comisura de tu boca cuando ríes. Por eso creo que volverás en el otoño.
El pájaro es generoso con nosotros. Conmigo mucho más. Sabe que la espera es un día blanco, surcado de tenues líneas grises que voy marcando con la mirada. Por eso intenta consolarme. Por eso dice que volverás esta primavera.
Pero será en el otoño. Cuando el rojo calor de tus virtudes se apoderen y disuelvan  mis propuestas, para llegar hasta mí como el agua tibia de un río sensitivo. Será naranja entonces el encuentro. Será sereno como el amanecer de un otoño. Será cálido como los mediodías de otoño. Será fresco y abrazador como el atardecer de otoño. Tendrá la brisa de tu aliento y el sabor de  un durazno, recién abierto, igual que tu sonrisa.
El pájaro para entonces ya habrá volado en dirección a otra primavera. Pero nos habrá dejado un nido, un mensaje, algunas instrucciones, un cuento para el encuentro y una historia inacabada que podremos completar. Una historia de otoño. Será. Mezcla de ocres, naranjas, amarillos y soles como girasol. Será. Solo será una historia. Para vivir… Vivir.  


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© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 20 de octubre de 2017.
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Imagen de Dominic Liam