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viernes, 13 de enero de 2023

SI LA QUIERES VER

A ella tienes que darle poesía.
Tienes que colocar poesía en algunos recipientes.
Tal vez en pequeñas vasijas rellenas de frases y palabras.
Quizá en almendreros levemente hondos con trocitos de versos.
Esparcir la poesía como diminutas lagunas de agua fresca.
Repartirlas como bebederos por el espacio vital.
Dispersar el contenido por todo el lugar y dejar que largue su olor.

Ella vendrá a calmar su sed.
Igual que los pájaros de vuelo libre.
Esos que van de aquí para allá en el campo.
Buscan sosiego en las sombras del caldén, el algarrobo y el chañar.
O se entreveran en los aromos en floración.
Buscan el agua fresca que deja el rocío y no ha matado el sol.
Así calman su sed. Luego vuelven a volar.
En vuelos rasantes, en ascensos inesperados y en picadas imprevistas.
Ella es igual en las primeras horas de la mañana y en las últimas de la tarde.

Si la quieres ver, sentir su vuelo.
Esperar…  Esperarla e imaginar que se posará cerca de ti
Solo tienes que poner algo de poesía.
En pequeños cántaros y cuencos
Debidamente repartidos por el lugar.
Para que pueda calmar su sed.
Ella es un pájaro libre que bebe poesía en pequeños sorbos y alguna vez, quizá un par de tragos. No más.
Deja la poesía esparcida por el lugar.
Nunca a pleno sol. Mejor bajo una enramada.
Solo así la verás de cerca. Sentirás su proximidad. 
La verás feliz.
Luego de calmar su sed.
A veces silva y encadena armonías.
Solo para romper la monotonía de la llanura
Es solo música que le brota del poema
Que se acaba de llevar.

Ella es como un pájaro libre que vuela como mujer.

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Ilustración de Vittorio Giardino


 

martes, 30 de agosto de 2022

SUEÑOS DE LARGO VUELO

La soledad  y la tristeza  juegan y juegan entre ellas, desde el mediodía y por la tarde hasta no se sabe qué horas de la noche. Mientras, amasan y amasan sueños como quien los rompe, pero no los rompen.   

Así hasta que logran dejarte dormida.

Entonces te suben al sueño que han estado amasando y también te amasan a ti para que no pienses en ellas. Te aprietan y sacuden como un bollo para llamarte, para que sientas tus propios latidos y encuentres tus manos dormidas.

En el sueño, se mueven imperceptibles en el silencio, para que empieces a escribirte a ti misma un mensaje que diga algo así:

Vuela relámpago de sal,
vuela torrente de luna desgajada,
vuela niña
y atropella esa mujer normal,
vuela niña
rompe la mujer rutinaria y pendenciera,
que no te sabe abrazar.
vuela niña
y sé infinita como la noche
vuela como un rayo de sol
pétalo de vida
¡vuela, vuela!
estrella del amanecer
¡déjate extrañar peregrina del silencio!
déjate amar brasita de alegría
vuela, vuela y vuela

La soledad y la tristeza amasaron toda la tarde, hasta bien entrada la noche, ese abismo de miradas cruzadas entre el interior oculto y la  realidad, ese limbo de incertidumbre que se observa a través de un tenue velo salino que se antepone a los ojos. La soledad y la tristeza te amasaron con los sueños perdidos y por venir, para que no te fueras con el abismo ni el abismo se quedara dentro de ti.

Imagen de autor desconocido, tomada de la Red.