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domingo, 24 de septiembre de 2017

ESTAR EN NINGUNA PARTE



Y si no nos dijéramos nada. Si nos colocáramos de espalda y dejáramos la mirada perdida en ninguna parte. Si nos fuéramos el uno del otro a distancias desconocidas. Si nos fuéramos… Si finalmente decidiéramos no ser nada, no reconocer al otro, no vernos ni oírnos ni sentirnos de ninguna forma. Si finalmente decidiéramos que nuestra existencia es una falacia producto de la imaginación. Si acordáramos que imaginar es una aventura que nos ha llevado a estos abismos. Si no pensáramos el uno en el otro. Si no pensáramos… 

¿Cómo serían nuestros días? ¿Cómo sería la vida sin saber nada de ti, de tu existencia? ¿Cómo sería el mundo cuando se observa desde la nada, mirando a ninguna parte? ¿Cómo sería yo en ese laberinto sin surcos, calles, paredes, tabiques, muros ni recovecos? ¿Cómo es un laberinto sin ti? ¿Dónde están los descansos, los espacios de batallas, los lugares de preguntas, las habitaciones de respuestas, las sillas inquisidoras, las literas de penitencia, las mesas reflexivas, las sábanas de pensamientos fuertes y sentimientos extremos? ¿Dónde están los cuerpos? ¿Dónde está tu cuerpo?

La imaginación, que no tiene límites, te impone los límites cuando te aproximas a la locura, a los abismos ciegos sin sentido, a los caminos truncos con agujeros de angustia. La imaginación es la que me llama. Me despierta entonces. Y me dice que la vida sin ti no tiene sentido, es un enorme vacío que no conoce existencia. La vida así es un territorio falso que alberga nada. La vida así es ninguna parte, ningún lugar, ninguna vida. 

Buscarte, aunque más no sea en la memoria, es lo que le da sentido a todo lo conocido, a todo lo existente, a todo lo futuro. Hacer de ti un ovillo cálido de mensajes pasados, de promesas furtivas, de compromisos agudos, me devuelve la vida. Mientras espero, ese momento, en que recuperemos la mirada que dejamos olvidada en ese lugar, que ambos conocemos como “estar en ninguna parte”.




© César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 20 de septiembre de 2017

Imagen: César Manuel Sarmiento



lunes, 24 de julio de 2017

SILENCIOS HABITADOS

He tenido una tristeza...
Tengo una tristeza,
que la he transformado
en melancolía.

Este amor
no se merece que lo maldiga
que lo increpe
que lo deteste
lo estruje, lo retuerza,
ahogue entre mis manos.
Este amor
no se merece que lo ensucie

Este amor
merece que lo extienda
sobre la cama,
lo despliegue por la habitación,
lo exponga un momento en la ventana,
lo siente junto a mí
y lo abrace tiernamente.

Tengo la tristeza
que deja la distancia,
el tiempo quebrado,
la palabra ausente,
el silencio de unas manos
que se agitan

Tengo una tristeza
que quiero transformar
en melancolía

Para amar
como una letanía,
con repiques y redobles de silencio.

Para recostarme
en la curva del ciruelo.
Mirar a la distancia con asombro
y pensar en ella…
Solo en ella…
Solo en ella...


©César Manuel Sarmiento
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San Telmo, 2 de julio 2017
 



Imagen  ©césar.manuel.sarmiento