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viernes, 22 de abril de 2022

PINTADOS EN EL TAPIAL

Grafitiame.
Manchame en las paredes.
Ensusiame la cara
Ponele que me besas
Ponete que te quiero
Dibujame
Rayame la espalda contra la pared
Dejame estampado
Arriba de la ventana
Con un pie en el dintel
Trepate, trepame
Dibujate sobre mi cabeza
Escribite que te amo
Pintame en el tapial, haceme garabatos
Firmame ahí abajo, tápame 
Cubrime donde se nota que te amo con locura
Contales que te beso. No digas dónde.
Repetilo.  Así sabrán que fueron  muchas.
Y después huyamos
Hay denuncias de amor expuesto
De amor osado, de amor en serio.
Huyamos a los besos. Escribilo.
Ensuciemos las paredes
Con este amor dibujado, pintado, escrito, coloreado.
Ensuciemos las paredes, la ciudad y el día
Con este amor grafiteado que se escapa
Y nos muestra dibujados, marcados
Nos deja rayados, besados, amados.
Pintados para siempre en el tapial.

Grafiti de autor desconocido, tomada de la Red.




jueves, 23 de agosto de 2018

*/ EL ARTEFACTO


Una vez, al principio del principio, se pensó que ese artefacto tecnológico era un invento maravilloso. Porque daba la oportunidad a millones de personas de compartir las mejores obras de pensamiento y el arte universal. Pero el encantamiento duró poco y casi nada. Hubo un ejército de listos que descubrieron que  EL ARTEFACTO tenía poderes hipnóticos. La gente seguía los mandatos que de él salían, como los niños siguieron al flautista de Hamelin. Pero EL ARTEFACTO no era el flautista y este mundo no era Hamelin. Más bien es un mundo donde las ratas son las que manipulan EL ARTEFACTO.
Ante este invento, la capacidad humana de pensamiento y reflexión  queda en stand by. Entra en estado neutro. Ya no más opio ni dormideras ni tranquilizantes. Las nuevas y antiguas generaciones se obnubilan frente a lo que se conoce en todo el mundo como LA CAJA BOBA. Pero lo bobo no es esa caja tecnológica que ahora – además – presume de inteligencia artificial, lo idiota, el componente idiota de la escena, es esa/esas personas que presumen de pensamiento y reflexión.
EL ARTEFACTO que pudo ser una auténtica FÁBRICA DE SUEÑOS, se volvió rancia, tóxicamente desmesurada. Lo peor, es que nada indica que las personas de las sociedades modernas puedan sustraerse a su influjo, más bien lo contrario.
Habrá que pensar, alguna defensa. No contra EL ARTEFACTO, sino para protegernos de los zombis que fabrica.
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El grafiti  es de Stephanie O Brien